lunes, 27 de diciembre de 2010

Where is la albóndiga?

Con tanto aprender inglés Manuel tiene un cacao mental de mucho cuidado. Entiende ya bastante y sabe muchas palabras: los colores, los números, muchos animales, así como verbos y frases cotidianas: where is my house? my car? the toilet? let's go everybody, the boy, the girl, jump, eat, play, dance, dinner, bol, pretty, y muchas cosas más... Mezcla muchísimo inglés y español, y cada día nos sorprende con palabras y expresiones nuevas. Cuando lo hace, me siento tan orgullosa de lo listo que es y de lo rápido que aprende que me hincho como un pavo real. En Nochebuena cenamos en casa de nuestros amigos americanos, y había allí otros cuatro niños de habla inglesa. Me encantó ver como era capaz de comunicarse con ellos, y tan metido estaba en el idioma, que a nosotros también nos hablaba spanglish.
Y en una de estas, se pone a preguntar "where is la albóndiga?". Y yo diciéndole, "hoy no tenemos albóndigas, mira, aquí tienes quesito..." y él todo ofuscado, "noooo, que where is la albóndigaaaaa". El papá ejemplar y yo completamente "lost"... ¿Y a que no sabéis lo que buscaba?
Véase el vídeo para saber la respuesta.

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lunes, 20 de diciembre de 2010

Santa Klaus habla en inglés

Aquí en Bali no esperamos a los Reyes Magos, ni siquiera a Papá Noel, esperamos a Santa Klaus, y es un Santa con pelos en las piernas como podéis ver en la foto. El estilismo  no podía ser peor, y no creo que haya niño mayor de tres años que se crea semejante esperpento. A punto he estado de no subir esta foto de pura vergüenza ajena... Un Papá Noel en bañador no es un Papá Noel se mire por donde se mire... a ver como mantengo yo ahora la historia de un señor que viene de la nieve en un carro tirado por renos.  Por suerte Manuel es aún muy pequeño para cazarme en los renuncios propios de estas fechas. No porque sea tonto, que no se le escapa una! sino porque con la ilusión de los regalos que están por venir se cree las trolas más insospechadas.

Hoy hemos ido al centro comercial, un plan muy poco habitual aquí en Bali, pero es que tenía ganas de empaparme de un poco de ambiente navideño. Aquí no hay luces de colores por las calles, pero los centros comerciales también están llenos de símbolos para recordarnos que... ¡hay que comprar los regalos! Manuel ha disfrutado de lo lindo tocando todo lo que veía en las jugueterías. Como creía que había "barra libre" de regalos, he tenido que contarle que en esas tiendas es donde Santa Klaus compra los regalos para los niños que se portan bién, y que hoy solo íbamos a elegir lo que más nos gustaba para poder escribir después la carta. Parece que le gusta más la comunciación cara a cara a mi lechón, porque al salir de una de las tiendas, en la que ha visto un patinete que le ha encantado, se ha acercado a un papá noel (este un poco más conseguido que el de la foto) al grito de "please!!". Cuando Santa se ha dado la vuelta se moría de vergüenza y ya no ha dicho más, pero yo me he encargado de transmitirle el mensaje de su parte.

Es una maravilla esto de "Papá Noel solo viene si te portas bién". Un fantástico multiusos que sirve lo mismo para que se vista rápido como para que se lo coma todo... Y lo mejor de todo es que el chantaje nos va a durar casi un mes, porque a partir del día 25 cambiaremos el chip y empezaremos con la historia de los Reyes Magos hasta el seis de enero... ¡Me encanta la Navidad!

lunes, 6 de diciembre de 2010

Madrugones a raya

Ahora que parece que hemos solucionado lo de los madrugones de Manuel se nos presenta un nuevo reto como padres: ahora al lechón le ha dado por pegar a todo lo que se mueve. Pero antes de empezar a lamentarme por este nuevo escollo os voy a contar lo que hemos hecho para que el peque duerma hasta una hora decente por las mañanas.

Ni que decir tiene que nada de lo que aquí leáis es invención mía, sino que es un popurri hecho a mi medida a partir de la inmensa cantidad de información que encontré sobre el tema navegando en "San Google" (qué haría yo sin ti!) Pues bien, resulta que en este mercado a prueba de crisis que es el de los artículos para bebé, existen una especie de despertadores muy atractivos para decirle al niño cuándo es la hora de levantarse. Yo los he encontrado esta web británica que los vende, pero supongo que en España se encontrarán fácilmente.

Me pareció una buena idea este sistema, porque para un niño de dos años es más fácil entender el concepto de "el conejito no se ha despertado aún" que el de "es demasiado temprano y mami se muere de sueño". Pero como aquí en Bali lo de encontrar el conejito despertador no era tan fácil inventamos uno con una lámpara con forma de roedor y un temporizador. Para el caso es lo mismo, y lo importante no es tanto el aparato en sí como la comedura de coco en torno al mismo.

Soy consciente de que tanto la lámpara como el dibujo son muy mejorables.
 Tenéis que entender que tenía mucho sueño

Lo que yo hice fue decirle a Manuel que mami quería que durmiera hasta más tarde para que no se pusiera malito (coincidió con unos días que estaba algo resfriado), así que ibamos a comprar una luz mágica que nos diría a qué hora podíamos levantarnos. Fuimos juntos a comprar la lámpara, le dejé elegir el color y le hice partícipe de todo el proceso. Cuando instalamos la lámpara en su habitación hice un dibujo que representaba, en un lado del papel, a Manuel durmiendo en su cama con la luz apagada y la luna y las estrellas simbolizando la noche. En el otro lado del papel Manuel estaba despierto y de pié al lado de la cama con la lámpara del conejito encendida y un radiante sol en el techo de su cuarto. Esa noche, dibujo en mano, le conté un cuento sobre un niño que se despertaba taaan temprano que consiguió enfurecer al sol, que tenía que ser el primero en levantarse por las mañanas. Y la mami de ese niño, que es muy lista (esta coletilla la uso mucho, a ver si le cala bien hondo...), encontró la solución para que el sol no estuviera enfadado y compró una lámpara mágica que hablaba con el sol y sabía cuando era la hora de levantarse... etc. etc. 
Como supondréis, a la mañana siguiente Manuel se despertó a las cinco y media de la mañana exactamente igual que los días anteriores. Entonces fuimos a su cuarto y volvimos a explicarle que no podía levantarse hasta que la luz estuviera encendida, pero claro, no se quedó conforme y lloró un ratito, unos cinco minutos y después volvió a dormirse hasta las seis y media, cuando la lámpara se encendía. Bién!! de cinco y media a seis y media ya hay una GRAN diferencia.

Desde entonces han pasado unas tres semanas y hemos ido cambiando la hora de encendido progresivamente hasta las siete. Manuel se sigue despertando muchas veces a las seis o a las cinco y media, pero ahora ya sabe que a esa hora no puede levantarse, así que pide pipí y vuelve a dormirse, casi siempre por las buenas. Cuando se despierta a eso de las siete menos cuarto no se vuelve a dormir, pero no le dejamos salir de la cama hasta que la luz se enciende. Es muy gracioso porque espera con ansiedad mirando la lámpara y cuando por fín se enciende grita entusiasmado, como si hubieran venido los reyes magos: "mamiiiii, papiiiiii, se ha encendido la luz del conejitoooooo", y entonces acudimos contentísimos, y casi celebramos una fiesta porque "por fín" es la hora de levantarse.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Ya he pensado


Desde que la nana (mi madre) y la yayita (mi tía) están en casa, Manuel se porta cada día un poquito peor. Está imposible. Testarudo, gruñón, antipático y muy, muy pegón. Me hace sentir fatal porque, como es natural, mi madre vino con muchas ganas de disfrutar de su único nieto, después de estar tres meses extrañándole desde Madrid, y se ha encontrado con un niño que poco tiene que ver con el que despidió en el aeropuerto. Manuel siempre ha sido ciclotímico, ha tenido bastante mal genio y  un humor cambiante que te hace vivir constantemente en una montaña rusa de emociones: ahora te abrazaría sin parar y te comería a besos, y dos minutos más tarde tengo ganas de tirarte al lago... Pero ahora además juega con nosotros a conciencia, se pone chulito, y después utiliza sus sonrisas encantadoras para que no podamos evitar perdonarle. Cuanto más demanda mi madre su atención más cruel es con ella: ahora te pego, ahora te digo a todo que no, ahora me tiro al suelo, ahora solo quiero estar con mami... En estas circunstancias no me queda otra que castigarle más a menudo de lo que quisiera. He empezado a ponerle "a pensar" en un rincón del salón. Le obligo a permanecer allí "pensando" en lo que ha hecho mal (normalmente pegar) y no puede moverse hasta que reflexione y decida pedir perdón. Y claro, el muy sinvergüenza es listo como el hambre, así que en cuanto pasa en el rincón treinta segundos me dice "mamiiiii, ya he pensadoooo", y entonces pide perdón, dá el besito correspondiente (con suerte) y se sale con la suya con una sonrisa triunfal. Pequeño tirano.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Primer amor

Son inseparables, la comidilla de la guardería. Se cogen de la mano, se dan besos y abrazos, juegan juntos, colorean juntos, saltan en la cama elástica juntos... Él la pasea galante en su moto azul por todo el patio, mientras ella grita "faster, faster". Cuando le dejo por la mañana lo primero que pregunta es "¿Yasmine?", y cuando se encuentran, se miran azorados y él da vueltas en torno a ella como un perrillo. Cuando le pregunto, ¿con quién has jugado hoy? me contesta con una sonrisa bobalicona, "ton Yasmin". Ahora quiere elegir la ropa que va a llevar, y me pide que le ponga la "pimeneta de Mickey" o la "pimeneta del monstruo". Creo que ella es la razón de estos madrugones que nos llevan por la calle de la amargura. Pero, ¿no es una monada?

La foto está tomada en la fiesta de Halloween, no es que la niña vaya vestida con tutú a la guardería...

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Viendo amanecer

Desde que llegamos a Bali Manuel se despierta cada vez más temprano. Al principio pedía bibe sobre las siete y media, que es más pronto que su hora habitual en Madrid, pero aún puede ser una hora decente. Después pasó a levantarse a las siete, a las seis y media, a las seis... y lo de hoy ya no tiene nombre, se ha despertado a las cinco y media de la mañana, cuando aún no había amanecido. Ni que decir tiene que el papá ejemplar y yo nos arrastramos de sueño, que maldecimos en arameo y que no sabemos qué hacer con el niño desde tan temprano. Pero es que además de nuestros planteamientos egoístas, realmente pienso que Manuel no está descansando todo lo que necesita, y eso me preocupa. Sin ir más lejos esta noche ha dormido ocho horas y media, y eso no es suficiente para un niño de dos años y medio con todo el desgaste que tiene a lo largo del día. Hemos intentado hacer sus siestas más cortas para conseguir que duerma más de noche, pero no sólo es dificilísimo despertarle, sino que además no sirve para nada porque por la mañana se levanta a la misma hora. Como aquí no hay persianas, hemos instalado en su cuarto unas cortinas improvisadas a base de pareos para que no entre demasiada luz, pero lo de hoy (repito, noche cerrada) me confirma que ese no es el problema. Es cierto que aquí los sonidos de la naturaleza comienzan muy temprano: perros landrando, gallos, pájaros... y la última incorporación a nuestra fauna, un pato que apareció en el lago y quesialguienmeprestaunaescopeta... Hemos intentado decirle que aún es de noche, que tiene que volver a dormir, pero no hay forma. Grita, llora y patalea hasta que consigue lo que quiere. La última es que me llama diciendo, mami, por favor, el bibe... y ante tanta educación dá penita resistirse. Y el problema es que la cosa va de mal en peor y a este paso cualquier día me despierta a las 4 de la mañana diciendo, mami, por favor, el bibe... Ayuda, por favor, ¿alguien con el mismo problema?

viernes, 5 de noviembre de 2010

¿Nuestro sistema educativo es una catástrofe?

Es lo que afirma Ken Robinson en esta conferencia absolutamente genial. Debemos seguir enseñando a nuestros hijos matemáticas y lengua como LAS materias fundamentales, o tal vez deberíamos capatizarles para otro tipo de actividades más creativas. A mí, después de escuchar lo que dice este señor de sorprendente locuacidad, me dan ganas de salir corriendo y apuntar a Manuel en el equipo olímpico de atletismo/ baloncesto/ fútbol o similar para minialevines. ¿Vosotros qué opináis?



El vídeo tiene subtítulos en español, pero hay que activarlos en la pestañita "view subtitles".

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Halloween


A mí esto de celebrar Halloween me parece una americanada tremenda. No entiendo muy bién por qué en España adoptamos con tanto entusiasmo todo lo que viene de fuera sin ni un ápice de espíritu crítico. Lo siguiente será que celebremos el Día de Acción de Gracias... Halloween no es más que una fiesta en la que se rinde culto al mal, a los muertos, lo diabólico... y bueno, entiendo que en Estados Unidos lo llevan celebrando desde siempre y ya no entienden su vida sin esta tradición... pero nosotros? ¿por qué celebramos una fiesta que ni siquiera entendemos cuando tenemos nuestro propio Carnaval cada vez más abandonado?


Aquí en Bali la fiesta de marras hubiera pasado sin pena ni gloria de no ser porque en Cheeky Monkeys, la guarde de Manuel, lo han celebrado por todo lo alto. Aquí donde me veis, y por mucho que critique, he estado involucrada en la organización del asunto y hasta con estas manitas he ayudado en la decoración. Todo sea por hacer amigos... De todas formas, no tenía ninguna intención de disfrazar al lechón, ya que el tema de los disfraces le trae bastante al pairo. Pero se me ocurrió que tal vez sería una buena ocasión para estrenar el flamante equipo del Real Madrid que le había regalado su tío Rafa. No es muy terrorífico pero, ¿A que está guapo?

martes, 26 de octubre de 2010

Nuevos amigos


Después de las larguísimas vacaciones de "mid-term" Manuel ha vuelto a la Escuela Infantil. Lo cierto es que estos primeros días está yendo con algo de desgana y llora un poquito cuando le dejamos allí, pero me dicen que después de marcharnos está perfectamente integrado y se lo pasa pipa. Ahora ya va a jornada completa, de lunes a viernes y de nueve a dos.
Su compañero de juegos favorito se llama Owen. Es un niño estadounidense, de Seattle, y tiene unos seis meses más que Manuel. Les encanta estar juntos, aunque los motivos de tanto entusiasmo son un gran misterio para mí, por que se pasan el día peleándose. Parece que el problema fundamental es de comunicación, no se entienden, luego todo lo solucionan a golpes.  Aunque hay que reconocer que el que inicia las peleas es Owen, que tiene la mano bastante larga, y a la mínima se lía a guantazos. Manuel sabe defenderse, se encara con él y le grita: "para Owen, para". Es entonces cuando un adulto acude y encuentra a Manuel arrinconado y a Owen atizándole como puede... igualito que en un ring de boxeo. Algunas veces Manuel le devuelve el golpe, e incluso ha llegado a morder, pero casi siempre se limita a decirle que pare. Lo hace tan a menudo que Owen ya sabe que "para" significa "stop". A ver si al final van a aprender los demás más español que Manuel inglés.
 A raíz de la amistad entre los peques también nosotros hemos entablado relación con los padres de Owen, y vienen a casa a menudo para que los críos jueguen.  Me gusta mucho ver que Manuel sigue siendo bastante generoso con sus cosas. Me derrito cuando le da uno de sus coches a Owen según entra por la puerta diciéndole "toma Owen". Me llena de orgullo ver que es amable y sabe compartir, aún más teniendo en cuenta que aquí en Bali tiene poquitos juguetes, nada que ver con la cantidad ingente de cosas que tenía en Madrid .
En general, sigue siendo un niño bastante sociable, aunque ahora lo es mucho más con los de su tamaño que con los adultos, a quienes de primeras suele rechazar de plano. Ha desarrollado una mezcla entre timidez  y miedo hacia la gente nueva, y sospecho que tendrá algo que ver con que desde que llegamos a Bali todo el mundo hable "tan raro". En su pequeña cabecita debe de pensar que la gente se ha vuelto un poco loca, y dirá "ahora que yo empezaba a entenderles y se han estropeado todos a la vez..." En cambio, con los niños no tiene problema, y se acerca a los desconocidos en cualquier parte para jugar con ellos. Es increíble lo universal que es el lenguaje del juego, sin entenderse una palabra los niños pueden pasar ratos estupendos juntos, mientras los adultos necesitamos subtítulos para todo. En ese aspecto los niños tienen mucho que enseñarnos, ¿no os parece?

viernes, 15 de octubre de 2010

Lagartijas

Como ya comenté en un post en mi otro blog, nuestra nueva casa balinesa está construida en medio de un jardín tropical y sobre un lago, lo que la convierte en un lugar de lo más acogedor para toda clase de bichos. Convivimos sin inmutarnos con varias especies de insectos, y, para deshacernos de ellos, tenemos unos cuantos aliados. Por un lado insecticidas a "tutiplén", en todos los tipos y formatos, y por otro lado, el remedio más natural: las lagartijas. Están por todas partes y claro, Manuel encantado. Cada vez que ve una de ellas, da un grito de alegría diciendo, "Mira, mami, gartija!!" Y tengo que acudir de inmediato como si fuera un gran acontecimiento. No importa que esté hablando por "Skype" o que tenga la cena al fuego. Lo importante es lo importante. Hay que ver a la lagartija, aunque sea la decimoctava que pasa por detrás de la tele en una hora. Lo más gracioso es que, en su vasto conocimiento de la especie en cuestión (también llamados gekos sin no me equivoco), mi lechón las categoriza en distintos tipos: están las "lagartijas papá", que son las más grandes, las "lagartijas bebé", que son las chiquititas, y por último una subespecie algo indefinida que es la "lagartija mamá". Realmente ésta no muestra a simple vista  una diferencia apreciable con la lagartija papá, pero Manuel tiene clarísimo quién es quién en los roles familiares. Algunas veces intenta sin ningún éxito cazarlas, y otras veces su papá ejemplar consigue coger alguna para que pueda verla de cerca. Entonces se pone contentísimo, le da alguna caricia-manotazo, y con ese don de gentes tan suyo, y sacando va relucir su incipiente inglés la saluda diciendo "Hello Gartija, what's your name?"

lunes, 11 de octubre de 2010

Plastilina terapéutica


Me ha sorprendido mucho averiguar que la "plastilina", al igual que muchos otros inventos geniales, se ideó de forma casual, a partir de una pequeña anécdota. Resulta que esta masa hecha con harina y agua servía  en los años 40 y 50, para limpiar las paredes empapeladas. Su fabricante, la marca Kutol, estaba al borde de la quiebra cuando una revista publicó un artículo en el que recomendaban su uso para fabricar ornamentos navideños. La cuñada de uno de los propietarios de la empresa probó la idea con los niños en el colegio donde trabajaba, y les encantó. A partir de entonces, un artículo de limpieza para las paredes se transformó en uno de los juguetes favoritos de los niños de todo el mundo. Añadieron colorantes a la masa, un olor más agradable (y tan característico que te transporta de inmediato a la infancia) y empezaron a comercializar el producto como "PlayDoh". Desde su lanzamiento, fue una gran sensación, primero en Cincinatti, y después en todo el mundo.



Pues bién, este maravilloso invento me está sirviendo de alguna manera como terapia para "reconciliarme" con mi pequeño tirano. Compré el otro día unos botes de plastilina y llevamos unos días que no  paramos de hacer figuritas. A Manuel le encanta, y a mí también, la verdad. Me relaja hacer cosas con las manos sin estrés ni presión. Sabiendo que es solo plastilina, que no es necesario que quede bién, que no voy a ganar ningún concurso. Es un bálsamo para mi tendencia a exigirme demasiado, a intentar hacerlo todo tan bién. Y además Manuel parece que agradece que pase tantos ratos sentada en el suelo jugando con él, y está más cariñoso conmigo. Hoy aún no ha dicho en todo el día eso de "papi mejor".

jueves, 7 de octubre de 2010

Papi mejor



Si vuelvo a escuchar a alguien decir eso de "los niños son de las madres", prometo que le morderé. Es una mentira tan gorda como aquella de "los niños y los borrachos dicen siempre la verdad", o la de "el dinero no da la felicidad"... anda ya! Hace ya mucho tiempo que asumí que no soy para mi hijo el "number one", y desde que tenía meses ha sido un niño "de papi". Hasta ahí bién. No seré yo quien le culpe, al fin y al cabo el papá ejemplar es también mi persona favorita, y entiendo que papi es grande, fuerte, y su modelo a seguir. Sin embargo, lleva unos días que ya pasa de castaño oscuro.

Cuando estábamos en Madrid se ponía contento cuando papi llegaba de trabajar, prefería ir de su mano por la calle que de la mía, o quería que papi le leyera siempre el cuento de antes de dormirse. Todo normal, porque conmigo pasaba muchas más horas que con él y él era la novedad. Desde que estamos en Bali pasa las mismas horas con los dos. O sea... un montón casi vergonzoso de horas, demasiadas sin duda... y ahora no es que prefiera a su padre. ¡Es que a mí no me quiere ni ver! La frase que repite a todas horas es: "no, tú no, papi mejor" Quiere que papi sea quien le dá el bibe, quiere ir a hacer pipí con él y no conmigo, quiere que él le de el agua cuando se despierta de madrugada, ir en sus brazos siempre... He tenido que decirle que papi no está en casa para poder acostarle yo por la noche. Si estamos los dos solos, todo va más o menos bién, dentro de sus "terrible two" generalizados. Pero si su padre está cerca, me suelta frases del tipo: "mami, tú a la cocina" (chúpate esa) o "mami, fuera de aquí" (le cruzaría la cara con mucho gusto en una de estas) Todo esto me tiene hundida en la miseria. Casi siempre soy una persona bastante racional y busco explicaciones sensatas y lógicas a su comportamiento: "no, es que se está reafirmando", "está claro que esta es su manera de hacerme ver que ya no es el bebé de mamá sino el chico grande de su papá". Pero de vez en cuando no puedo evitar que me asalten las dudas, y me atormento buscando en mis archivos qué es lo que he hecho mal. ¿Le reñí más de la cuenta en alguna pataleta? ¿el tirón de orejas fué demasiado fuerte aquel día? ¿no he jugado con él tanto como antes? No dudo que soy una madre imperfecta, histérica de vez en cuando, impaciente a más no poder, controladora, rígida con los horarios... Pero también soy cariñosa, divertida y detallista. No puedo evitar que me asalten los celos y me veo presa de pensamientos trasnochados, YO te llevé en mi barriga durante nueve meses, YO te parí con dolor... y ahora resulta que le quieres más a ÉL ¿qué he hecho yo para merecer ésto?

martes, 28 de septiembre de 2010

Haciendo amigos

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Manuel empieza a decir algunas cosas en inglés: hello, goodbye, thankyou, open the door, sorry... Aprende rápido, y le gusta repetir todo lo que oye, así que es probable que muy pronto hable mejor la lengua de Shakespeare que una servidora. Lo gracioso es que también se lanza con el idioma local, y dice en indonesio "Teramakasi", que significa gracias. Toma palabreja. Mi niño, que es así de educado, y sabe decir gracias ya en tres idiomas. Os dejo aquí un vídeo en el que está jugando en la playa con unos niños balineses. ¡Se lo pasó en grande!

lunes, 20 de septiembre de 2010

Guerra y paz


Hoy hace un mes que salimos de España, y me parece que han pasado seis. No es que haya pasado despacio, no es eso ¡Es que han pasado tantas cosas! Tengo la sensación de que en Madrid la vida se nos pasa deprisa porque en realidad no nos pasa casi nada. Cada día es muy similar al anterior, y cuando miramos atrás, hacia nuestro último mes, en general tenemos dos o tres cosas que destacar entre nuestros recuerdos, mientras el resto de nuestras vivencias se pierden entre las neblinas de la monotonía. Cada día vemos las mismas caras, comemos las mismas cosas, llamamos a las mismas personas y sabemos lo que ocurrirá después.

De eso huíamos un poco cuando decidimos venirnos a vivir a Bali. Queríamos escapar del aburrimiento, de la monotonía y de hacer "lo que nos toca" desde ahora y hasta la jubilación. Cuando tomamos esta gran decisión seguramente no tuvimos en cuenta que a los niños lo que les dá seguridad y les hace sentir bién es precisamente saber qué es lo que viene después. Saber que después del baño viene la cena y después a dormir. Conocer el camino hasta el parque y pasar siempre por el mismo bar con el mismo perro en la puerta. Saludar a las vecinas, jugar con los "amiguitos" en el tobogán conociendo sus nombres... y entendiendo lo que dicen! Comer lo mismo cada día, ver los mismos capítulos de Pocoyo, dormir en su preciosa habitación de siempre... Si has leído hasta aquí supongo que ya entiendes por donde voy. Pues eso, que Manuel no está llevando nada bién todo esto de la mudanza y se porta fatal.


Todo con él es una batalla, cuando no una guerra declarada. Intentamos hacer las cosas con mucha mano izquierda, y antes de llegar al enfado y al castigo damos mil vueltas, os lo aseguro. Imaginación al poder. Papá ejemplar y yo nos hemos hecho fuertes en la adversidad y tenemos dos millones de recursos para cuando empieza a asomar el mal genio del lechón: hacerle reir con cosquillas, jugar a ser leones, delfines o robots, darle masajes, cantar como los siete enanitos de Blancanieves, contarle cuentos sobre niños que se portan muy bién y sus padres están orgullosísimos... Sin embargo, es muy difícil y está poniendo a prueba constantemente mi naturaleza impulsiva e impaciente, así que en casa hay más malas caras , amenazas y enfados de lo que me gustaría. Echo de menos a mi niño dulce y simpático, alegre y divertido, porque estos días casi nunca saca su mejor cara. Especialmente conmigo. Parece que en esta guerra que nos tiene declarada me ve como la capitana del escuadrón enemigo. A su padre le hace más caso y le reta menos que a mí. Y eso me duele. Intento acercarme a él, darle cariño, y me rechaza, buscando a cambio a su padre como para molestarme. Por otro lado es un alivio saber que si yo no puedo conseguir el objetivo, si nuestras conversaciones de paz se bloquean, puedo recurrir a mi aliado para que encuentre una nueva hoja de ruta.

Y en medio de toda esta guerra hay momentos en los que me hace reir, en que me llena de ternura y orgullo y me lo como a besos (aunque me aparta el desagradecido). Entonces vuelvo a sentirme tan enamorada de mi niño como siempre y sé que soy la peor madre del mundo, mientras me siento fatal por haber despotricado de él un minuto y medio antes. Ejemplos: Está haciendo grandísimos progresos y habla de maravilla. Construye frases sorprendentes y hasta termina las mías cuando le cuento alguna historia por la noche; En el "Playgroup" ya está completamente adaptado y desde la semana pasada ya no llora cuando le dejamos. Su profesora me dice que sigue muy bién el ritmo, que es muy listo y es bueno con los otros niños; Las calles de Bali están llenas de flores de frangipani, y cuando vamos caminando amenudo coje una del suelo y me la dá diciendo: "una flor de mami"; Cuando ve un caracol y me dice entusiasmado: "mira, mami, es un caracol-col-col..."

Supongo que no es solo la mudanza, que además es una "etapa" y que también pasará. Está reafirmando su personalidad, marcando sus límites y los nuestros, y está claro que no va a ser ningún pusilánime este niño mío. No sé de qué me quejo, nunca me ha gustado la gente que no tiene carácter. A quién habrá salido...

domingo, 12 de septiembre de 2010

Escondite

Estos días Manuel quiere jugar al escondite a todas horas. Lo más gracioso es su manera de esconderse. Él busca cualquier rincón donde pueda meter la cabeza y... allá voy! Mete la cabeza bajo el edredón, se mete debajo de la mesa (de cristal) de salón, se tumba en el suelo bajo nuestros pies con la cara entre las manos... En fín, lo que viene siendo desde siempre esconderse a lo avestruz. Yo insisto en que hay que enseñar a este niño a esconderse como es debido para que pueda jugar en la "guarde" sin parecer retrasado mental... pero su padre dice que no, que mejor que siga escondiéndose así para no arriesgarnos a que lo haga de verdad y nos pegue un buen susto. A veces pienso que el papá ejemplar se pasa de preocupado, de prevenido y de ejemplar. Me dá pena mi niño, entre que el pobre no habla el idioma y que no sabe jugar al escondite, con lo crueles que son sus congéneres, le van a colgar desde ya el sanbenito del "pringao" de la clase. Y eso puede llevar toda una vida superarlo.

En la playa de Sanur buscando cangrejos al atardecer

domingo, 5 de septiembre de 2010

Al cole (editado y con fotos)

Llevamos unos días bastante difíciles con Manuel. El miércoles pasado, 1 de septiembre, empezamos a llevarle a la Escuela infantil en Bali. Es una escuela fantástica, se llama Cheeky Monkeys, y es para niños desde 18 meses hasta seis años. El método educativo es británico y la enseñanza en inglés. Me encanta su filosofía educativa y también la escuela en sí, porque está en una casita rodeada de un enorme jardín que sería el paraíso de cualquier niño. Las clases son dentro y fuera de la casa, así que los peques están en contacto con la naturaleza todo el tiempo. Las profesoras son fantásticas, y la de Manuel, que se llama Luisa, me encanta porque parece haberse tomado “el caso Manuel” como algo personal y me cuenta cada detalle de lo que hace a diario. Por el momento irá 3 días a la semana, hasta que nos instalemos en una casa definitiva, y entonces la idea es llevarle de lunes a viernes, si es que finalmente nos quedamos a vivir por esta zona de Bali.

Este es el cartel que cuelga en la clase de Manuel, que es la de "Butterflys".
Véase el puchero de mi niño en la foto. Se la tomaron el primer día...
Pero Manuel está tardando más de lo que yo esperaba en adaptarse. Los tres primeros días han sido todo un drama. Separarse de nosotros le cuesta muchísimo, y se queda llorando con una pena tremenda. El primer día lloró desesperadamente durante una hora, y hasta vomitó. El segundo día lloró 20 minutos y también vomitó, pero luego estuvo más participativo y contento, y el tercero parece que fue de nuevo como el primero, pero sin vomitar… A mí me parte el corazón, y también al papá ejemplar, pero le dejamos pensando que, como todos los niños, acabará adaptándose y pasándoselo muy bién allí. Cuando volvemos a buscarle, dos horas y media más tarde, nos recibe haciendo pucheros como si no nos hubiera visto en un mes. Y con nosotros allí es cuando él empieza a disfrutar de su entorno. Es llegar nosotros y aquello se convierte en el paraíso que siempre fue, y él empieza una carrera desenfrenada para montarse en todo lo que pilla: la cama elástica, motos y coches de todo tipo, jugar en una minicocinita o en el minihospital, la piscina de bolas, el tobogán… El caso es que al final no quiere marcharse de allí y nos lo tenemos que llevar a la fuerza y llorando otra vez.


Estas son mis profes: Luisa y Ría, y yo me lo estoy pasando bomba

mami, ¡mira como salto en la cama elástica!

Y lo peor ha sido ayer y hoy. Parece que el pequeño monstruito nos está castigando por haberle abandonado a su suerte, y está de un humor de perros, se levanta por la mañana con una rabieta de no te menees y a lo largo del día nos obsequia con tres o cuatro más sin razón aparente. Como acto de rebeldía, se niega a hacer pis en el water y se lo ha hecho encima un par de veces para cabrearnos… Y mañana es lunes y volvemos a empezar... ¡SOS! Necesito a Supernanny!!

No hay fotos porque termino este post desde un cibercafe (sin tildes ni enhes) despues de haberme quedado sin bateria en el portatil. Lo intento manhana.

Edito: Hoy ha ido tomo mucho mejor. La separación ha sido dura, pero Manuel ha llorado mucho  menos y ha participado en las actividades de la clase como los otros niños. Este lechón mío es un campeón! Muchas gracias por los comentarios de ánimo.

sábado, 28 de agosto de 2010

Sin tete en Bali


Casi veintisiete meses juntos y la historia de amor llegó a su fín. Me dan ganas de llorar mientras escribo esto. No os podéis imaginar el drama, el disgusto, la decepción, y las rabietas que ha sufrido Manuel al separarle de su chupete del alma… Terrible. Y sí, ya sé que no era el momento de hacerlo, que era mejor quitarle el chupete en un momento de estabilidad, rutina y horarios constantes. Me lo he repetido a mí misma cien veces, y al papá ejemplar otras tantas.
Pero no nos ha quedado más remedio. La víspera de nuestro viaje el lechón se cayó en el parque y se golpeó uno de los dientes de delante. Al pobre se le metió hacia dentro de la encía, se le movía un poco y parecía dolerle bastante. La encía inflamada e inyectada en sangre fue a peor cada vez, y durante el interminable viaje en avión no se separó del chupete, cosa que empeoró la situación aún más. Después de unos días en Bali vimos que aquello no mejoraba y que por la mañana Manuel se despertaba con la boca cada vez más hinchada. Nos dimos cuenta de que al succionar el chupete el diente se movía, clavándose aún más en la encía. Así que tuvimos que tomar una decisión drástica…

Quitarle el chupete ha sido infinitamente peor que quitarle el pañal. Pobrecito mío. Lo que ha llorado… Hoy es el cuarto día y ya lo lleva mejor, pero las primeras dos noches yo estuve a punto de claudicar. Si no llega a ser porque el papá ejemplar es mucho más fuerte que yo, le devuelvo su chupete sin duda. Además, Manuel sabe perfectamente quién es el eslabón más débil, así que gritaba “mami, mami, oto tete, mami” con una voz que me partía el alma… Le habíamos convencido de que aquí en Bali los nenes no llevan tete, que él ya es mayor… y hasta ahí todo bién. Tal fue la comedura de coco que él solito tiró el tete por el vater y le dijo, “allós tete”… Hasta ahí todo muy bién, porque claro, él sabe que tenemos al menos ocho tetes… lo malo vino a la hora de dormir. La niña del exorcista era un angelito a su lado.

Yo también echo de menos el tete una barbaridad… Esa tranquilidad de “enchufar” el tete y segundos más tarde escuchar la respiración tranquila del sueño profundo. El papá ejemplar lo ha sustituido por una miniexcabadora amarilla que es ya el último talismán. La cuidamos con esmero para que no se pierda, y a mí me tiene al borde de la paranoia. Así que ahora Manuel duerme con la excabadora en una mano, Ely en la otra, y su almohada entre las piernas. Que no le falte de nada!

lunes, 23 de agosto de 2010

En Bali

El sábado llegamos a Bali, así que hoy es nuestro tercer día aquí, y aunque os va a parecer increíble, Manuel dice ya en inglés "thankyou" y "hello", así como algunas otras palabras ininteligibles que debe de escuchar por ahí y repite con mucha voluntad, pero no hay quien las entienda... Pero hoy voy a recopilar aquí algunas de sus frases de estos días, que me han hecho partirme de la risa:
En el hotel, a los peces que hay en el estanque:
-Hola pez, me llamo Manel, el lechón.
-Coge el teléfono de la habitación y le pregunto -"¿a quién vas a llamar?"- y contesta todo convencido -"al tío Carlos"-
- "Manel se ha portado muy mal" o "muy bién", según le dé.
- "No, a la pitina no, mami, vamos a la piti"
- "Manel es una sirenaaaaa"
Está disfrutando de lo lindo de estos primeros días. La gente aquí adora a los niños, y en todas partes le dedican atenciones y sonrisas, así que él feliz y contento. Hoy le ha dicho al camarero la siguiente frase,  que me ha matado:
- "Señor, por favor, patatas fritas para mi niño"...
Me lo comooooooo

jueves, 12 de agosto de 2010

A comer (el método Estivill)

Sé muy bién que los métodos del doctor Estivill levantan ampollas entre aquellas madres y pediatras que siguen otras corrientes, o tienen una manera distinta de afrontar la crianza, y que prefieren regirse por la crianza natural, el colecho, etc... Yo creo que en esto de la maternidad no podemos ser "partidarios" o " forofos" de uno u otro médico, como si de fútbol se tratase, ni de unas "técnicas" determinadas o inamovibles. En mi condición de madre inexperta, yo lo que hago es ir probando y aplicando lo que mejor me vaya, a mí y a mi hijo, que por algo soy su madre, y se supone que quien mejor le conoce (espero que el papá ejemplar no se ofenda, pero es que una le ha parido...).

El caso es que a mí el método Estivill para dormir me fué muy bién, y desde que lo aplicamos (véase post al respecto) Manuel se duerme solo, y salvo algunas temporadas pasajeras, el tema del sueño nunca ha sido un problema en casa.


Así que después de unos días en que cada comida se había convertido en una pequeña batalla con el lechón, decidí que necesitaba un MÉTODO para conseguir que el monstruito comiera como es debido porque me estaba volviendo loca de atar. Fuí a la librería y estuve mirando la oferta al respecto. Estaba el consabido libro de Estivill y también el de Carlos González, Mi niño no me come. Estuve tentada de comprar ambos, y hacerme yo misma un max-mix... pero mi situación de mudanza-atacada-de los nervios, me impide leer tanto. Además, ojeando el libro de Carlos González, me pareció que más que darme unas pautas para conseguir que el crío coma bién, me iba a convencer de que no pasa nada, de que el niño ya comerá cuando tenga que comer y que ningún niño se muere de hambre. Pues vale. Supongo que no morirá de inanición, pero yo quiero que coma fruta y verdura sin que ello suponga un drama familiar.

A estas alturas os habréis dado cuenta de que compré el libro de Estivill. Es un manual chiquitín que tampoco es que te diga ninguna palabra mágica para que el niño coma, pero te da unas pequeñas claves que por el momento me han sido bastante útiles. Os cuento:

- Rutina, rutina, rutina: siempre el mismo lugar, el mismo plato y cuchara, sin tele ni distracciones. El acto de comer también se aprende, y la mejor manera para que los niños adquieran un hábito es repetirlo una y mil veces.

-Ante todo mucha calma: el niño no debe percibir nuestro malestar cuando rechace la comida. Si lo hace estamos perdidos.

-Si no quiere comer, debemos permanecer impasibles, darle un plazo determinado de 3/4/5 minutos, y quitarle el plato de delante como si no pasara absolutamente nada. Lo de los tiempos se parece un poco al método para enseñarles a dormir, y se trata de darles tres oportunidades para comer, alargando cada vez el tiempo que les dejamos delante del plato. Si no comen en cada intervalo, hay que quitarles el plato de delante, e ignorarles ampliamente durante los minutos posteriores, para después comenzar de nuevo el proceso. Si después de las tres veces el niño no come, se le deja sin comer, pero sin enfadarse ni reñirle. Eso sí, no se le puede dar ningún tentempie hasta la siguiente comida.

Yo aún no he aplicado el método, ni mucho menos. Por ahora lo único que he hecho es cambiar mi actitud hacia el tema de la comida, no enfadarme cuando no quiere comer, aparentar indiferencia, y tratar de reforzarle positivamente cuando sí lo hace. ¡Y funciona! Tampoco es que ahora el peque me persiga para comer su fruta, no nos engañemos, pero come un poquito mejor que antes y, con mucha paciencia, he conseguido que, en lugar de cerrarse en banda cada vez que ve una manzana, se coma la mitad, o  a veces más, si luego tiene como premio un huevo Kinder o un helado de chocolate. Vaaaale, ya sé que eso no es exactamente el método Estivill, pero ya os he dicho al principio que yo paso las técnicas de los libros por mi propio filtro.

jueves, 5 de agosto de 2010

En construcción

Si vives en Madrid lo sabes. Esta es una ciudad siempre en construcción. Por donde vayas hay obras, aceras levantadas, grandes socabones, gruas y taladradoras. La eterna "mejora" de nuestra ciudad ha dado como fruto todo un género de chistes sobre nuestro alcalde, "el topo Gallardón". Los madrileños bromeamos con sorna sobre su adicción a una tuneladora que utiliza por doquier y que costó nosecuantos millones de euros y él quiere amortizar a toda costa. Con la crisis tiene cada vez menos gracia la cosa, porque ahora los presupuestos escasean y las obras se alargan aún más, dejando el paisaje urbano triste y polvoriento, y el tráfico imposible, cómo no.
Este verano le ha tocado a nuestro barrio, y están construyendo una nueva pasarela para llegar a la Casa de Campo. Parece cosa pequeña, pero llevan ya un par de meses con las grúas y excavadoras al pie de nuestra ventana, así que nuestro particular despertador, además del lechón, son los ruidos de las obras, que comienzan  a eso de las 7,30 de la mañana. Yo estoy ya hasta el mismísimo moño, pero a Manuel le encanta. En cuanto escucha los ruidos quiere asomarse a la ventana a ver las grúas, y podría pasar horas mirándolas.  Lo más gracioso es que ha adquirido un amplísimo vocabulario en términos de construcción. Distingue perfectamente, y nombra: grúas, excavadoras, hormigoneras y taladradoras. Ayer, ibamos por la calle  y la nana le dijo, "mira Manuel, una grúa", a lo que contestó mi niño, "no, nana, una nigonera naranja", sólo le faltó el "no tienes ni idea". Ya se sabe, el vocabulario se adapta al medio. Dicen que los esquimales conocen más de 30 tipos de color blanco y sus 30 palabras correspondientes...

domingo, 1 de agosto de 2010

Life is better on the beach

Para los que nos conocen, este post no será una sorpresa, pero tal vez sí lo sea para mis amigas "virtuales". He tardado mucho en decidirme a escribirlo, quizás porque me dá la sensación de que las cosas no se hacen reales hasta que las publico aquí. Pero faltan poco más de dos semanas para que llegue el momento y creo que ya es hora.
La noticia es que ¡nos vamos a Bali! Y no de vacaciones, no. Nos vamos a vivir allí durante un año. No se nos ha ido la cabeza, es una decisión pensada y madurada desde hace mucho tiempo. Nuestro sueño era, y es, vivir fuera de España, se nos ponían los dientes larguísimos con cada "madrileños por el mundo", "españoles por el mundo", "callejeros"... Queremos que el lechón aprenda otro idioma, que viva otra cultura, tener más tiempo para nosotros, vivir cerca del mar... Y parece que Bali lo tiene todo, y además a precios de risa.
Para contaros un poco más sobre esta aventura, he abierto un nuevo blog. La idea es continuar hablando aquí de las "pequeñas cosas" de Manuel, y en el otro blog centrarme en todo lo que se refiere a Bali... aunque no sé si seré capaz de mantener al día dos blogs, si a duras penas actualizo uno...

martes, 20 de julio de 2010

Un mimo

Y yo que creía que mimos son los achuchones que me dá mi mami a todas horas, quiera yo o no, y ahora resulta que un mimo también es un cuestionario que circula de blog en blog. A mí me ha llegado de mi amiguete "Dani", ¡gracias colega! Como a sociable y simpático no hay quien me gane, acepto el reto y me lanzo a responder a su entrevista, que uno tiene ya madera de "celebrity".

Un autor que te gusta: no puedo quedarme solo con uno, porque como buen Géminis, soy voluble e infiel por naturaleza. Hasta hace bien poco diría que el autor de Pocoyo, David Cantolla, es mi favorito, pero es que ahora me he enamorado de Dora. Ella y toda su pandilla de amigos están ahora en mi Top 1. La verdad es que no sé el nombre del autor, pero me encanta, y hasta estoy aprendiendo a contar, en inglés, que en español ya aprendí hace meses, gracias a mi exploradora preferida

Un autor que detestas:  pues por motivos que a mi mami se le escapan, de repente Caillou ha pasado de encantarme a darme un poco de miedito. No sé si es porque está calvo, por que es un pelín repelente, por la voz de la narradora, que  a mami le pone de los nervios... no me gusta y ya está, y en cuanto mami me dice que si ponemos Caillou yo le digo nooooooooo.

El libro que más te gusta: se llama COCODRILO, y me lo regaló la tía Catia. Es sobre los colores, dice "Verde, Verde, Verde", el cocodrilo verde, "Azul, azul azul", y se sube en un baúl, etc.... Me lo sé casi de memoria, y me encanta que papi me lo lea todas las noches.

Lo que te emociona: yo es que soy de emocionarme por las cosas, la verdad. Lo de la contención no es para mí. Me emociono cuando papi llega del trabajo, cuando bajamos todos las escaleras para ir a la calle, cuando veo a Nadia en la piscina, cuando consigo poner "tu solo" la última pieza en un puzle... También hago grandes aspavientos cuando hago caca en mi orinal, y quiero que papi y mami vengan a verlo enseguida.  Me emociono cuando mami me saca de la cuna por la mañana. Y, ¿Sabéis una cosa? el otro día le dije por primera vez "Te quiero mucho", y creo que ella también se emocionó.

Algo que odias: cuando quiero hacer algo "tú solo" y no me dejan, odio que me quieran meter en la cuna antes de leerme mis cuentos, que me saquen de la piscina o de la bañera, que intenten hacerme comer algo que no me gusta. Odiaba que me cambiaran el pañal, pero de eso ya me he librado!

sábado, 17 de julio de 2010

Mola

Manuel está feliz ahora que ha llegado el verano y vamos casi todos los días a la piscina. En cuanto entra en el agua, se coloca boca arriba flotando con sus manguitos y dice: "ete mooola"
Lo de mola ahora sirve para casi todo: los dibujos de la tele molan o no molan, los juguetes, la comida... Me hace muchísima gracia que tan pequeñito sea ya tan macarra, ¿a quién habrá salido?

Os dejo el vídeo del peque animando a la selección desde el sofá el día de la final. Estaba agotado ya el pobrecito...

video

sábado, 10 de julio de 2010

Bye Bye pañales

El viernes pasado decidí que era hora de deshacerse de los pañales. Quitamos las dos alfombras que tenemos en casa para evitar disgustos, y a Manuel le dejamos en plan naturista con el culo al aire. El culo y el pito, todo sea dicho, que aprovechando la coyuntura mi niño ahora tiene una preocupante fijación por menearlo todo el día... Pero a lo que iba. Le dejé en plan "comando" para identificar inmediatamente el desastre una vez que se produjera. Estaba convencida de que se me avecinaban largas y duras semanas de cambios constantes de ropa y pises y cacas por todas partes. Pero mi niño me ha sorprendido muy gratamente. Se ha hecho pis y caca un par de veces fuera del orinal, pero desde el domingo ha captado completamente la idea, y podemos decir que ha superado la prueba con nota. Controla esfínteres a la perfección, pide pipí y caca con antelación suficiente, e incluso es capaz de esperar la cola del baño de la piscina sin que se le escape ni una gota. Tan interiorizado lo tiene que esta noche no ha mojado el pañal, y se ha despertado a las 7:30 diciendo "pipi" "pipi". Estoy maravillada. Si lo sé lo hago antes, que los pañales no son baratos y tengo un paquete recién comprado que me parece que se va a quedar sin usar.
La anédota graciosa es que el domingo, en pleno proceso de aprendizaje, el lechón dejó un regalito en un zapato de su papá. Yo llevaba un rato olfateando la casa tratando de identificar el origen de aquel olor... hasta que David intentó calzarse y... sorpresa! Zapatos a la basura.

Nota para la historia: mañana la Selección española (me niego a llamarla "la roja") juega la final del Mundial de fútbol contra Holanda. No me gusta el fútbol, y  me dá igual qué se juegue. Me cabrea mucho que unos señores en calzoncillos detrás de una pelota despierten tanta atención y ganen tanto dinero, mientras hay trabajos mucho más relevantes, vitales y admirables que están faltos de recursos y de reconocimiento. Sin embargo, esta vez, ¡espero que ganemos! a ver si el dichoso mundial sirve para dar un empujón a la Economía y para se levante un poco el estado de ánimo de los españoles.

martes, 6 de julio de 2010

Mario

El domingo hubiera cumplido seis añitos. Seguramente sus padres, Bea y Alberto, tenían preparado su regalo, e incluso encargada la tarta, y alguna otra sorpresa. Pero Mario no pudo abrir su regalo, ni soplar sus velas, porque dos días antes un accidente fatal acabó con su pequeña vida. La muerte de un niño es siempre terrible, siempre injusta, siempre inconcebible. Si además es el hijo de personas a las que quieres, se convierte en un mazazo enorme que ha hecho tambalearse todo mi mundo.


Me había llamado la atención la campaña de este año de la DGT para prevenir accidentes. Me parecía terriblemente real la imagen de la persona que recibe esa llamada espantosa que nadie querría contestar. Qué ironía! Poco después de ver el anuncio y pensar en ello, yo misma cogí el teléfono y era David para contarme, desencajado, que Alberto había tenido un accidente, y que el pequeño Mario había muerto. Tengo una pena infinita por sentir tan de cerca el dolor espantoso, el vacío, la oscuridad que en la que están inmersos. ¿Saldrán alguna vez? Como en cualquier familia, pero aún más siendo hijo único, Mario era la luz, la vitalidad, la alegría de la casa. Hace un par de meses pasamos el día con ellos y Manuel perseguía a Mario sin parar, como a un héroe, y quería que jugase con él a la pelota todo el rato. Mario aguantaba estoicamente el acoso, aunque lo que quería era sentarse a jugar con su Nintendo. Era un niño muy bueno, muy listo, y muy querido.

Nunca había sido testigo directo de tanto sufrimiento. El sábado fue, sin ninguna duda, el día más triste de mi vida. Y desde entonces me encuentro angustiada y confusa. Tengo al pobre Manuel asfixiadito de tantos abrazos y besos, y le estoy malcriando un poco estos días. No puedo evitar sentirme afortunada, y cuando lo pienso me da mala conciencia y me siento culpable por lo feliz que me hace mi niño…

Solo espero que Beatriz y Alberto sepan encontrar consuelo y serenidad para afrontar tanto dolor. Nosotros solo podemos darles nuestra mano y nuestro abrazo.

viernes, 2 de julio de 2010

Cosas inconexas

Hace tanto que no escribo que me siento incapaz de hacer un post con un solo tema, así que aquí va una mezcla imposible de lo que estamos viviendo últimamente:

- El trabajo me ha tenido absorbida en el último mes. Me cuesta mucho desconectar y duermo fatal, aunque Manuel lo hace a pierna suelta y de un tirón la mayoría de las noches.
- Se porta bastante bien casi siempre, aunque también es un pequeño tirano. Un Géminis de libro sin lugar a dudas. Es simpático y cariñoso cuando quiere pero tiene un genio terrible que no sé de quién ha heredado…
- Ayer subió el IVA dos puntos. El papá ejemplar está seguro de que la economía se animará con esta medida del Gobierno. Yo no estoy deacuerdo, y tengo la sensación de que esta crisis no va a acabar nunca. Espero que el papá ejemplar tenga razón.
- Está muy alto, más que algunos niños de tres años, pero es delgado y fibroso y tiene un cuerpo super atlético. Creo que de mayor va a ser un cañón del colorao.
- Habla por los codos, y ya construye frases bastante largas. Dice por favor y gracias, ¿no es para comérselo?
- Estoy completamente enamorada de mi hijo, se nota?
- Han empezado las rebajas y tengo un mono terrible de arrasar en Zara y Mango. También me muero por ir al cine a ver “Sex and the city 2”. Al menos esta noche tengo noche de chicas y os aseguro que LO NECESITO, aunque no tenga nuevo modelito de las rebajas para ponerme.
- Por fin verano! Se ha hecho esperar pero ha llegado y yo estoy feliz, aunque ande sudorosa y con la frente brillante a todas horas. A Manuel también le encanta el calor y, sobre todo, la “piti” (piscina)
- Con los manguitos consigue flotar sin que le sujete nadie, y se emociona tanto que da unos gritos terribles. Lo malo es que una vez dentro del agua no hay quien le saque, aunque tenga los labios amoratados y le castañeen los dientes.
- España jugará el sábado los cuartos de final del la Copa del Mundo y nuestra casa debe de ser la única del país en la que no se ven los partidos de la roja. No nos gusta el fútbol, aunque Manuel se vuelva loco por cada pelota que ve, y no descarto que en unos años tengamos que ir a verle jugar en el equipo de alevines...
- “E mío” , se oye a todas horas… de repente ha desarrollado un instinto posesivo exagerado, y va siempre con algo en cada mano. Un coche en una mano y el chupete en la otra, Ely en una mano y un cuento en la otra, una pelota y un palo… lo que sea pero las manos ocupadas, hasta para dormir.
- Hemos descubierto que se le dan muy bien los puzles, tiene unos de animalitos que son para niños de tres años y los hace ya en un pis pas.
- Me han entrado las prisas para quitarle el pañal. De repente le veo enorme para seguir usándolo y estoy decidida a ponerme YA con este tema. Voy a quitar las alfombras de casa y a partir de mañana se acabaron los “dodotis”, al menos de día. Ya os contaré qué tal la experiencia.

sábado, 12 de junio de 2010

Tarta de cumpleaños

Como os contaba en el post sobre el cumpleaños, el papá ejemplar y yo nos animamos a hacer una tarta casera. Encontré la receta en una web que me gusta mucho, Pequerecetas, y no puede ser más fácil. Es la típica tarta de galletas con chocolate, que no requiere horneado y es apta para novatos en estas lides. Aunque me encanta cocinar, la repostería no se me dá muy bién, así que no me atrevía con otra cosa. Le añadí, eso sí, un toque personal, una capa de mermelada de frambuesa en el centro, que le daba un saborcito como a "tigretón", y quedó muy rica. Podéis ver la receta original aquí.


El resultado fue éste, la decoramos con corazoncitos de colores, marshmallows y un dos gigante hecho con pasta de azucar. Metimos un poco la pata por decorarla la noche anterior -que por cierto, tiene tela estar un sábado a las 23.30 apilando galletitas, con lo que hemos sido!- y al día siguiente el dos ya nos estaba tan definido y los colores se habían desteñido un poco. Hay que reconocer que el desagradecido de mi hijo no quiso ni probarla... por que se había puesto ya tibio de chorizo, salchichón y patatas fritas....

P.D: gracias a todas por vuestros ánimos en el post-sos anterior... parece que las aguas están volviendo a su cauce y mi lechón está portándose mucho mejor

martes, 8 de junio de 2010

Terribles dos

Suelo derrochar amor en mis posts y la verdad es que soy de un empalagoso que doy asco. Pero hoy no. Hoy voy a confesaros que he tenido muy malos pensamientos este fin de semana. El enano se ha portado tan mal que me preguntaba en qué hora se me ocurrió que tener hijos podía ser buena idea, y por qué no me habría decidido yo por un perro, con lo mucho que me gustan. Como dice el papá ejemplar, los canes son más cariñosos, mucho más dóciles y uno les puede mandar al jardín cuando dan guerra.


En Madrid era puente y hemos estado cuatro días en Barcelona, en casa de mi comadre. Ella tiene tres hijos preciosos, que van rectos como velas y cuyo comportamiento bastante ejemplar. Eso tampoco ayuda. Por el contrario, Manuel ha sido una mezcla entre el  niño del exorcista y el increíble Hulk. Despierto desde mucho antes de que sea legal, ¡¡¡¡¡¡6.30AM!!!!!, lloriqueante y muerto de sueño todo el día, desobediente, pegón, llorón (sí, ya lo he dicho, pero es que ha llorado mucho), hiperactivo, caprichoso, arisco…

Está claro que este niño mío no asume bién los cambios en su rutina, que está pasando por una fase digamos difícil, que los “terribles dos”, y tal cual… pero desde ya mismo lo digo: Yo así NO PUEDO.

domingo, 30 de mayo de 2010

Dos añitos


Hoy cumplimos dos. Pero mi niño aún no sabe poner los dos deditos, y cuando le preguntas, ¿cuántos añitos tienes? dice "dos", y enseña sus cinco deditos abiertos. Habla por los codos, aunque no es fácil entenderle. Construye algunas frases graciosas, y está empezando a usar artículos y preposiciones, pero sigue hablando a lo indio la mayor parte del tiempo. Aquí os dejo algunas de las más habituales:
-oh! mami, mia, oto guau, guau (enloquece con los perros, y no les tiene ningún miedo, así que si no estoy atenta se acerca a todos, no importa que sea un rottwailer o un caniche)
-mia mami, un toto a telo (un helicóptero en el cielo)
-oto cueto mami (otro cuento, esto lo dice casi todas las noches para retrasar el momento de ir a dormir)
-ma calalate, ma calalate (se pirra por el chocolate igual que su madre, pero no le gustan las galletas, así que si le doy galletas con chocolate se las ingenia para comerse solo éste y dejar la galleta intacta)
-gata, mami (gracias mami, me lo como a besos cada vez que dice ésto)
-caca pio arren (pronúnciese con una erre bién sonora, esto se traduce como "caca de pájaro grande"... lo que os decía, indio total, no?)
-carrera mami, corre, corre (le encanta correr, y me cuesta muchísimo evitar que salga corriendo cada dos por tres)
Es un niño simpatiquísimo, y tiene enamorada a toda la familia, y también a todas a todas las abuelas del barrio, a las que saluda efusivamente. En el parque no para un momento, y es el fitipaldi del tobogán. Parece que haya una carrera para ver quién se tira más veces por minuto. Para adelantar a los otros niños, que por lo general van más lentos, se mete por cualquier hueco y es cómico ver como se las apaña para pasar por encima de ellos casi sin que se den cuenta.
Su juguete favorito es la pelota, y la chuta y lanza con muchísima habilidad para su edad. También tiene últimamente una fijación con todos los juguetes que se arrastran con un palo, y va por la casa diciendo "palo, o táaaaa" (palo, dónde estás!!).
Come mejor últimamente, aunque cuando le damos la comida su padre o yo se pone más difícil. Mastica mucho más, pero la verdura y las legumbres se las tengo que dar en puré porque sino es imposible. En cambio, se come un filete sin problemas porque le encanta la carne. La fruta sigue siendo mi caballo de batalla, pero me conformo con que coma pequeñas cantidades todos los días. Sus platos favoritos por el momento son la sopa, las croquetas, la tortilla de patatas y el salchichón.
Es un niño muy fuerte en todos los sentidos. En dos años habrá estado malito tres veces, y nunca ha tenido fiebre por encima de 38,5. Ya apenas utilizamos la silla de paseo, porque a Manuel no le gusta nada, y además aguanta horas andando sin problema.
En otros aspectos, sigue siendo muy bebé. Veo lo de quitarle el pañal como una misión imposible por ahora, porque cuando le siento en el orinal y le digo que haga pipí, el tío se cree que es un tren y dice "piiipiiii, chucuchucu"... Aún duerme en cuna, pero está muy grande y creo que debería cambiarle ya a la cama, antes de que un día se me lance al vacío, que ya levanta la pierna por encima de la barrera. El tete sigue siendo su compañero inseparable, y aunque no le dejo sacarlo a la calle, en cuanto llega cansado del parque, lo primero que hace es pedírmelo desesperadamente. Le encanta el bibe y se lo damos todas las noches y también para desayunar. Y digo se lo damos porque él no lo coge, parece que la cosa no fuera con él y no intenta ni tocarlo. No me importa dárselo porque tarda menos de un minuto en zamparse los 300ml., pero la verdad es que es vago hasta decir basta para algunas cosas.
Ayer hicimos una pequeña fiesta en el parque para que celebrara su cumple con sus amiguitos, y hoy vendrá la familia a casa. El papá ejemplar y yo hicimos ayer su primera tarta casera de cumpleaños. Ha quedado muy bonita, espero que esté tan buena como parece. El próximo día os pongo una foto y la receta.

martes, 18 de mayo de 2010

Los caballeros las prefieren rubias

Es innegable. Los reflejos dorados les vuelven locos. Será porque en España brillan por su ausencia. Mi lechón no podía ser menos, y antes de cumplir los dos años ya muestra claramente sus preferencias. Le gustan rubias y mayorcitas. Tonto no es. Su favorita es Nadia, una niña muy mona y muy simpática de rizos rubios con la que coincidimos a menudo.

Ayer, en el parque. Manuel se fuga del recinto saltándose a la torera la norma nº1: NOSESALEDELPARQUE!!. Yo, enfadadísima, le arrastro dentro de nuevo. En el camino topamos con una niña rubia de unos tres años haciendo pipí entre los arbustos con la ayuda de su papá. No me suena haberles visto antes. Manuel que la ve y se queda prendado. Repito, la niña hacía pis, pero Manuel no parece percatarse y va hacia ella como un Mihura. Se acerca tanto a ella que temo que se moje… y le dice “Nena guapa”. Yo entre divertida y avergonzada, el papá algo confuso. Y mi peque viendo que la niña no le hace ni caso lo repite tres o cuatro veces más: “nena guapa”, “nena guapa”… Le digo que mejor vamos a dejar a la nena que haga pipí tranquila, pero al ratito la ve de nuevo en el parque, por suerte ya vestidita, y se acerca de nuevo a ella, esta vez dispuesto a darle un beso y un abrazo. La niña, que por cierto era preciosa, no quería saber nada de Manuel y se metía detrás de las piernas de su padre. No me extraña. Va a haber que enseñarle al lechón técnicas de conquista un poco más sutiles…

viernes, 14 de mayo de 2010

Niños sin pan debajo del brazo

Maldita crisis. Les bajan el sueldo a los funcionarios, las pensiones congeladas, los medicamentos contados por pastillas, y los niños vendrán sin su hogaza debajo del brazo… Todo el mundo diciendo que el Gobierno no toma medidas para paliar el déficit, y ahora que lo hace va directamente a por los críos cortando por lo sano con el cheque-bebé. Un poco Herodes este gobierno. A la industria del automóvil que no le falte, si los bancos hacen “ay”, todos al rescate… eso sí que es importante, pero la industria de los niños no recibe ayudas. Dirá ZP que para qué, después de experimentar como los bebés sonrosados y regordetes, tan monos al nacer, se convierten en siniestros miembros de alguna tribu urbana que no se quitan el uniforme ni para ir a ver al mismísimo Obama. Cría cuervos.


Tampoco es que el cheque-bebé fuera la panacea universal. 2500 € no dan para mucho al precio que está el kilo de lechón…. Pero es que tampoco han ofrecido mejores alternativas. La red de guarderías públicas es escasa, las medidas de conciliación entre trabajo y familia inexistentes, y ahora también lo serán los incentivos a la natalidad.

Y claro, luego están los que dicen que los dosmilquini fueron una medida electoralista de Zapatero, que además no sirve para fomentar realmente la bajísima natalidad, que es muy cara para la Seguridad Social y encima tampoco es equitativa ni justa por lo de ser universal… Lo que quieran, pero algo es algo. Nuestros dosmilquini se fueron directos a pagar la derrama para reformar la escalera, así que ni cuna ni pañales ni ajuar del bebé, que para eso tuvimos una buena herencia y la ayuda familiar. Otros lo gastarán en la leche de continuación, que es carísima, o en ir al super… y alguna que otra, me consta que se lo ha entregado directamente al cirujano plástico para hacerse algún arreglito postparto…, y oye, por qué no, eso también es bueno también para la economía.

No habrá cheque-bebé para los nacimientos posteriores al 31 de diciembre de 2010. Con la medida el gobierno se ahorra 1500 millones de euros. Ya estoy viendo a las embarazadas que salgan de cuentas por esas fechas dando votes para acelerar el parto y poder cobrar el cheque… Ay! Y ese primer nacimiento del 2011, el que van siempre las cámaras a grabar en la clínica. Esta vez los papás estarán un poco menos felices, y 2500€ más tiesos…

jueves, 6 de mayo de 2010

Pupa pito

Por el título os habréis hecho una idea de la temática del post. Pues eso, que hoy os voy a hablar de prepucio, glande, retracción, fimosis... palabras que los hombres les provocan un instantáneo encogimiento que me hace mucha gracia. Hay que ver lo delicaditos que son ellos con sus partes... me gustaría verles sentados en el potro del ginecólogo, y ya no digo en la sala de partos... El otro día, en "El Homiguero", hicieron una demostración muy graciosa de lo que tenmos que padecer las mujeres sobre ese potro de torturas. Por cierto, ahora que me acuerdo de los momentos pasados en el potro, digo yo, que como es posible que a estas alturas no se haya inventado un sistema mejor de colocación de las piernas, porque el frío y duro metal para reposar los talones no creo yo que sea propio de este siglo... Desde aquí hago un llamamiento a los fabricantes de instrumental médico, para que se lo curren y modernicen las camillas ginecológicas, que lo que tiene mi médico parece más bién que lo ha heredado de su vecino el veterinario.

Pero a lo que iba... Que mi niño tiene "pupa pito", así lo dice él, con cara llorosa y agarrándose sus partes nobles cada vez que hace pis. Ayer le llevó mi madre a la peditara porque está resfriado, y aprovechando la visita, le dieron un buen tirón para bajarle el prepucio. Por lo visto lo tiene demasiado adherido al glande, y eso puede generar infecciones y problemas en el futuro. Es ya la segunda vez que le hacen ésto y el pobre lo pasa fatal. Menos mal que esta vez me he librado de pasar por el trance, porque yo no llevo nada bién lo de sujetar a mi nene mientras la pediatra le "tortura". Una pediatra nada cariñosa por otra parte.

Ahora tengo que seguir yo "retrayendo" el prepucio a diario, en la bañera, y aplicándole una cremita, porque aún no se separa completamente. Esto ya me lo dijeron en la revisión de los 18 meses, pero no he sido muy constante con el tema, en parte porque Manuel se escaquea, y en parte porque me dá pena hacerle daño. Pero casi va a ser mejor hacerlo yo que dejar que le den otro tirón en la próxima visita.

Es la primera vez, por otra parte, que Manuel es capaz de verbalizar qué es lo que le duele. Qué gran paso! Ya podía haber venido con esto de serie...

jueves, 29 de abril de 2010

Cosas maravillosas

Navegando aquí y allí he encontrado un blog que bién merece una visita. Se llama “1000 Awesome things” (1000 cosas maravillosas) y su autor tratan de hacer una lista (en inglés) de esas pequeñas, inesperadas, anecdóticas, cotidianas alegrías que nos da la vida: una canción que suena en el momento justo, el olor a pan recién hecho, un rayo de sol sobre la espalda en invierno… Las ideas más insospechadas caben en esta web, y hay algunas con las que coincido plenamente.

#995 encontrar dinero que no recordabas haber perdido (en una chaqueta, el abrigo del año pasado, o en ese bolsito que solo uso para las bodas, un clásico!)

#977 el olor a gasolina (lo sé, estoy enferma, a mí también me encanta, y también el de pegamento de contacto, los rotuladores permanentes, y las cerillas)

#973 dormir en sábanas limpias (ahhh! adoro ese momento, esa sensación fresca, cuando aún huelen a suavizante… y si son blancas y de algodón muchísimo mejor)

#970 usar el baño del hall de un hotel cuando estás haciendo turismo (Adoro los baños de los hoteles. Cuanto más lujosos, mejor. Estuvimos en Nueva York cuando estaba embarazada, y hacía pis cada media hora, así que creo que conocimos los baños de todos y cada uno de los hoteles de Manhattan)

La primera vez que conduces, estornudar tres veces seguidas, pelar una naranja de una sola pieza, tu almohada, el olor a cebolla frita (y a ajo!), recibir correo escrito a mano, dormir la siesta acompañado, un día de nieve… ¡Hay tantas cosas maravillosas! ¿Cuáles son las vuestras?

De las que he leído, mis favoritas son:

#520 cuando un bebé se queda dormido sobre tu pecho (si ese bebé es tu hijo, la alegría se multiplica)

#570 el abrazo de un bebé antes de irte (que si es tu hijo te hace salir por la puerta con una sonrisa que dura al menos hasta llegar al coche)

sábado, 24 de abril de 2010

Días primaverales

Estos primeros días de primavera estamos pasando mucho tiempo al aire libre, y Manuel está dando pasos de gigante en su desarrollo. No sé qué ha sido de mi bebé, porque el lechón se ha convertido ya en un niño muy movido, travieso, divertido, y con alma de explorador. En el parque es muy juguetón y sociable, le gustan los otros niños y busca su compañía. Le entusiasma que se suban varios al columpio, y grita "todos, todos", como si fuera un gran acontecimiento.
Tiene cierto imán para las niñas mayores, y aunque alguna se le resiste, como Carolina, la mayoría le persiguen y tratan de "cuidarle" quiera él o no. Pero con ellas es más delicado que conmigo y no se enfada ni las pega cuando le agobian.

El peligro no existe para él, y hay que estar con mil ojos para que no se pegue un trastazo. Aún así se los pega amenudo. Sin embargo, es un niño muy hábil y nada patoso, y aprende de sus errores, con lo que cada vez se cae menos. El lado negativo de esto es que cada día está más seguro de sí mismo y emprende nuevos retos más y más arriesgados. Se sube a columpios muy altos, porque está muy grande y llega sin problemas a lugares que son para niños de tres años o más. Yo trato de relajarme pensando que es normal, y que para aprender tiene que caerse, pero muchas veces no lo logro y me veo a mí misma como una madre insoportable que repite 150 veces diarias las palabras"despacio", y "cuidado".

En general tiene muy buen carácter, y salvo algunos días, en los que está para regalarle, es bastante bueno y fácil de llevar. Me encanta que sea sociable y que no tenga problemas a la hora de prestar sus juguetes. Tiene bastante empatía con los otros niños, y cuando alguno llora, él le presta enseguida su pala, o se acerca para darle un abrazo, y a mí me dan ganas de comérmelo a besos, y me siento orgullosísima. Con los más pequeñitos es cuidadoso y espera a que se quiten para tirarse por el tobogán y no atropellarles. Casi siempre es un niño adorable, que está creciendo muy deprisa. El mes que viene cumplirá dos añitos, ¡los terribles dos se acercan!

viernes, 16 de abril de 2010

Otro papón

La hora del baño ha sido siempre para Manuel uno de sus momentos preferidos del día. Le encanta jugar en la bañera, chapotear, hacer pompas, y últimamente llenar cualquier clase de recipiente y echarse el agua sobre la cabeza le hace muchísima gracia. A mí no me hace tanta cuando se le ocurre la feliz idea de vaciar el agua de su cubo fuera de la bañera empapando el suelo y mis zapatillas. Lo hace para llamar mi atención, porque lo de ser una mujer multitarea tiene muchas vertientes. Una de ellas es que mientras Manuel chapotea una aprovecha para desmaquillarse y ponerse sus cremitas, depilarse las cejas, y hasta en ocasiones aplicarse alguna mascarilla... Las cosas de la cosmética, que a veces me despistan un poco, momentos que el lechón aprovecha para pensar maldades. Los días que le baña su papá no ocurren estas cosas, porque él se sienta tranquilamente en la banqueta y comparte con Manuel los chapoteos. Pero yo soy una mujer ocupada y aprovecho como puedo los pocos minutos que tengo para mí.

Además de dejar el baño como el Aquopolis, ahora la nueva moda es no querer salir de la bañera ni a tiros. Ya tuvimos una fase parecida hace unos meses, que se solucionó y creía yo que estaba olvidada. Pero ha vuelto con más fuerza. Cuando le digo a Manuel que quite el tapón de la bañera, me lo dá todo obediente él. Pero al ratito, en cuanto ve que queda poca agua, el muy sinvergüenza, se sienta sobre el sumidero con una sonrsisa pícara, me mira y me dice: "otro papón (tapón)" y ahí se queda tan contento. Sí, qué mono y tal, muy divertido, no? yo también me reí la primera vez, pero os aseguro que cuando esto es a diario pierde toda la gracia. Después de insistir mucho rato, por las buenas o por las malas, y con la bañera ya vacía, al final le tengo que sacar casi siempre a la fuerza, con pataleta incluida. Un día probé a marcharme y dejarle solo en el baño, con la bañera vacía. Yo le veía desde el pasillo a través del espejo y el tío estaba tan campante. Pasaron cinco minutos en los que yo me atormentaba pensando en qué sería peor, si el resfriado que indudablemente iba a agarrar, o la factura del gas natural por poner la calefacción a 30 grados. Obviamente fue un fracaso, me vió el farol sin duda, porque no me llamó ni una sola vez y aún así le tuve que sacar a rastras de la bañera.

Ayer vino la madrina de Barcelona, mi prima Marta, y tuvo una gran idea para acabar con la batallita del baño. Algo tan simple como apagar la luz!! Cómo no se me había ocurrido antes. Cuando empezó a escabullirse como siempre, le dije, Manuel, se acabó el baño, mira la luz se apaga y hay que salir. Tardó menos de un segundo en ponerse de pie y salir de la bañera. No sé cuánto me durará el truco, pero ufff, creo que al menos tengo por delante unos días de paz a la hora del baño.

jueves, 8 de abril de 2010

Juego del relato

Aquí va un post un poco loco, pero es que la historia me ha cautivado. Se trata de un pequeño juego que inicialmente propuso Ana, del blog "De ratones y mujeres" . La idea es construir una historia entre todos, siguiendo el hilo de lo iniciado por Ana. Aquí os dejo los últimos párrafos, incluyendo el mío, pero para leer la historia completa tendréis que “trabajar” un poquito visitando el blog de Ana y desde allí ir a los blogs de los que han ido participando.


¿quién se anima a continuar el relato?

Las reglas son muy simples, hay que continuar la historia agregando aproximadamente unas 6 líneas, que guarden coherencia con lo anterior. El blogger número 20 finaliza el relato, y éste es el párrafo 13, ¡ya falta poco!

De repente "algo", quizás un pañuelo, tal vez un saco, le cubrió la cabeza y, antes de que pudiera gritar del susto, unos brazos ligeros pero fuertes le agarraron y le sacaron de allí. Sin embargo, aunque el terror se apoderó de él, no soltó, sino que agarró con mucha más fuerza, su preciado objeto. A los pocos segundos le dejaron caer sobre la hierba del parque y pudo ver frente a él, al hombre de gafas. Gafas que, al haberse resbalado parcialmente, mostraban una horrible cicatriz en el ojo derecho... Sr.Zepa


Le dolía la espalda, se había dado un buen golpe. El hombre le miraba y Nico apretó con más fuerza el objeto en su mano. Tenía que escapar de allí como fuese, ese tipo no parecía tener buenas intenciones. Justo cuando el hombre se avalanzaba sobre él Nico dio un respingo y se escurrió entre sus piernas. Corrió en dirección al colegio con intención de esconderse en el laboratorio.Llegó, la puerta de las cocinas estaba aún abierta y entró. Miró hacia atrás durante un seguno y reconoció al hombre corriendo en aquella dirrección. La canción seguía sonando. ¿Por qué no dejaba de hacer ruido? Cerró la puerta como pudo y echó a correr hasta encerrarse en el laboratorio. MAMARECIENTE

Y aquí va mi aportación:

El laboratorio estaba oscuro y frío. Se acurrucó en un rincón, deseando que el objeto se callase durante un rato. Y de pronto… ¡SILENCIO! Un silencio mortal, casi molesto, y a Nico le parecía que su respiración sonaba como un concierto. Seguramente el hombre no le había visto entrar en el laboratorio, seguramente…. Pero en la penumbra, hambriento y tembloroso, no podía evitar arrepentirse de la aventura que había emprendido aquella mañana. Pensó en su madre, y se le puso un nudo en la garganta. A esas horas ya habría puesto el grito en el cielo ¿estaría enfadada? ¿preocupada? Le esperaba un buen castigo cuando volviera… si es que volvía.

Quien se anime a continuar la historia debe dejar un comentario aquí para que quien quiera seguir leyendo el relato sepa donde encontrarlo.

miércoles, 7 de abril de 2010

Papitis

Estos días el lechón muere por su papi. Cuando llego de trabajar y oye las llaves en la puerta, oigo como grita entusiasmado, PAPIIIII!!! Y cuando ve que no, que soy yo, parece que se decepciona… y dice un mami como resignado, en plan, ¡ah! mami…

Me recuerda a cuando, hace un millón de años, en un tiempo en el que no había móviles, una esperaba ESA llamada, y el corazón te daba un vuelco al escuchar el teléfono y pensar que sí, que era ÉL. Las palpitaciones no te dejaban casi ni respirar pero aún así esperabas otros dos toques para contestar, porque no hay duda que no se puede descolgar un teléfono antes del tercer toque, y entonces, al otro lado de la línea, sonaba la voz de una amiga que te decía aquello de ¿qué haces? Y tú, con un tremendo chasco y cara de pocos amigos decías, ah! eres tú…

Pues más o menos ese es el tono de voz de recibimiento de mi hijo adorado cuando llego a casa por la tarde. Luego intento que me dé un beso o un abrazo, pero no hay manera. No niego que me duele un poquito, pero también he de reconocer que ya pasó una fase de mamitis hace poco y a mí lo de tenerle colgado de la pierna todo el día me enternece, no digo que no, pero me agobia también una barbaridad.

Ahora cuando papi está en casa yo paso a un segundo plano. Supongo que, como todas vosotras, soy multitarea, multifunción, hago dos millones de cosas a la vez, y ando por la casa a toda leche, siempre con algo en la mano, recogiendo aquí, poniendo esto al fuego allá, a veces hasta derrapo por el pasillo, y eso viviendo en un piso de 80 metros cuadrados…. Sin embargo, el papá ejemplar, va a su ritmo, él vive tranquilo, qué suerte, y claro, no se puede decir que no ayude, pero al final lo que yo hago en 15 minutos a él le lleva todo el día. Así que, en aras de tener una convivencia en paz, hemos llegado a un acuerdo tácito, y cuando papá está en casa, él se ocupa de casi todo lo del lechón (bañarle, darle el bibe, jugar, leerle el cuento) y yo de casi todo LO DEMÁS. Y lo demás no es poco, os lo aseguro.

Aquí os dejo una conversación que retrata muy bién el momento papitis que vive Manuel:

YO (al papá ejemplar): oye, ¿tú te acuerdas de cómo se llaman los padres de Nico? (Nico es un amiguito de Manuel del parque)

PAPÁ EJEMPLAR (mirándome como si le hablase de los números primos) bbbbbrrrrrrrrr, pues no, casi no sé ni como me llamo yo…

MANUEL: (mirando a su padre con arrobo) PAPIIIIIIIIII
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