Mostrando entradas con la etiqueta pediatra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pediatra. Mostrar todas las entradas

domingo, 11 de marzo de 2012

Escarlatina!

El lechón ha tenido escarlatina esta semana. ¿Qué os parece? A que suena como el tifus, la malaria o algo peor... pero por suerte no es tan grave. Lo primero que me vino a la mente cuando la pediatra me dijo lo que era fué el libro de "Mujercitas", que tantas veces he leído, en el que una de las hermanas la sufre y de hecho se muere si no me equivoco. Pero en fín, gracias a los maravillosos antibióticos, resulta que en este primer mundo del 2012, la escarlatina es una infección bacteriana de lo más corriente y moliente, y con el tratamiento adecuado se cura fácilmente en pocos días.

Los síntomas son los mismos que unas anginas, pero aderezados con una buena porción de ronchas rojas tipo prurito por el cuerpo y, sobre todo, en la cara. Manuel tuvo solo unas décimas de fiebre, sin llegar siquiera a 38º, y lo que me alarmó fue el repentino color rojo de su piel, que además le picaba un montón. El tratamiento con antibiótico dura la friolera de 10 días, así que, aunque ya está más que recuperado, aún nos queda un bote entero de amoxicilina. Ha estado tres días sin ir al cole, y una servidora ha tenido que hacer malabarismos y hasta faltar al trabajo para cuidarle. Es verdad que en 2012 hay toda clase de avances sanitarios para curar las enfermedades infantiles, menos mal!. Solo falta que alguien invente mamás y papás con el don de la ubicuidad o, más fácil, empresas en las que se fomente, de verdad, la conciliación familiar.

Atizar árboles con un palo es una actividad de lo más reconfortante,
y muestra de la total recuperación del lechón

jueves, 6 de mayo de 2010

Pupa pito

Por el título os habréis hecho una idea de la temática del post. Pues eso, que hoy os voy a hablar de prepucio, glande, retracción, fimosis... palabras que los hombres les provocan un instantáneo encogimiento que me hace mucha gracia. Hay que ver lo delicaditos que son ellos con sus partes... me gustaría verles sentados en el potro del ginecólogo, y ya no digo en la sala de partos... El otro día, en "El Homiguero", hicieron una demostración muy graciosa de lo que tenmos que padecer las mujeres sobre ese potro de torturas. Por cierto, ahora que me acuerdo de los momentos pasados en el potro, digo yo, que como es posible que a estas alturas no se haya inventado un sistema mejor de colocación de las piernas, porque el frío y duro metal para reposar los talones no creo yo que sea propio de este siglo... Desde aquí hago un llamamiento a los fabricantes de instrumental médico, para que se lo curren y modernicen las camillas ginecológicas, que lo que tiene mi médico parece más bién que lo ha heredado de su vecino el veterinario.

Pero a lo que iba... Que mi niño tiene "pupa pito", así lo dice él, con cara llorosa y agarrándose sus partes nobles cada vez que hace pis. Ayer le llevó mi madre a la peditara porque está resfriado, y aprovechando la visita, le dieron un buen tirón para bajarle el prepucio. Por lo visto lo tiene demasiado adherido al glande, y eso puede generar infecciones y problemas en el futuro. Es ya la segunda vez que le hacen ésto y el pobre lo pasa fatal. Menos mal que esta vez me he librado de pasar por el trance, porque yo no llevo nada bién lo de sujetar a mi nene mientras la pediatra le "tortura". Una pediatra nada cariñosa por otra parte.

Ahora tengo que seguir yo "retrayendo" el prepucio a diario, en la bañera, y aplicándole una cremita, porque aún no se separa completamente. Esto ya me lo dijeron en la revisión de los 18 meses, pero no he sido muy constante con el tema, en parte porque Manuel se escaquea, y en parte porque me dá pena hacerle daño. Pero casi va a ser mejor hacerlo yo que dejar que le den otro tirón en la próxima visita.

Es la primera vez, por otra parte, que Manuel es capaz de verbalizar qué es lo que le duele. Qué gran paso! Ya podía haber venido con esto de serie...

martes, 12 de mayo de 2009

Ser padre SÍ es difícil

Las últimas semanas han sido una locura. Manuel cada vez demanda más atención y ya ni de lejos puedo "postear" si él está despierto. Ahora duerme, crucemos los dedos. Lo toca todo, lo tira todo... no tiene una idea buena! Además, ahora que por fín ha llegado la primavera, la mayoría de las tardes salimos, o bien al parque o a la piscina.

La semana pasada no fuimos a nadar porque Manuel estuvo malito. Tuvo un catarro bastante fuerte y fue la primera vez que le vi pasarlo realmente mal. Daba mucha penita verle tristón y lloroso, con los moquitos colgando y los ojos enrojecidos... Nos dió unas noches horrorosas, pobrecito, porque no podía respirar bién y se despertaba, y no se calmaba ni con cantos, ni con bracitos, así que nos veíamos David y yo, a eso de las tres de la madrugada, sacando fuerzas de flaqueza y buscando imaginativas artimañas para que Manuel dejara de llorar. Lo malo es que cuando al fin lo hacía y se quedaba tranquilito en su cuna, al rato volvía a empezar... Intenté hasta dormirle en brazos, o en nuestra cama, aunque soy bastante reacia a ello, pero él no quería saber nada. Como desde bién chiquitín se acostumbró a dormirse solo, no hay forma de que se duerma de otra forma. Hemos aprendido algunos remedios caseros para la congestión nasal:

- Limpiarle muy bien la nariz con suero antes de acostarle

- Poner un cojín bajo la cuna para que la cabecita quede un poco levantada

- Cortar una cebolla y dejarla cerca de la cuna para que los vapores le ayuden a abrir las vías respiratorias

- Inés nos recomendó comprar alcanfor (en farmacias) y dejarlo en un recipiente con agua en la habitación (huele mucho mejor que la cebolla y el resultado es muy parecido). Además, ella le enjuaba un poco la cara con el agua de alcanfor y así conseguía que echara muchísimos mocos. Esto último no me convence mucho porque no estoy segura de si se le puede irritar la piel, ya que la tiene tan delicada.

Los remedios naturales están muy bién aunque, la verdad sea dicha, Manuel no empezó a mejorar hasta que la pediatra nos dió un jarabe descongestivo, y ahora vuelve a ser el niño risueño y encantador de siempre.


Aquí dejo unas fotos de nuestro primer día de la madre juntos -aunque para mí fue el segundo, porque el año pasado estaba embarazadísima y ya me sentía mamá-. David llevó al lechón "de compras" y me dió una sorpresa preciosa: un chupete para colgar de mi pulsera Pandora.

Por cierto, que ahora quien está pachucho es el papá del lechón, con lumbago desde el jueves pasado a causa de los once kilos que pesa nuestro angelito. Como dicen en un anuncio buenísimo de Volkswagen: "SER PADRE SÍ ES DIFÍCIL"

sábado, 20 de diciembre de 2008

Conociendo a Papa Noel

Por primera vez esta semana Manuel ha estado malito. Ha sido sólo un resfriado, y nisiquiera le ha subido la fiebre, pero escucharle toser toda una noche fue una tortura, así que le pedí a mi madre que le llevara a la pediatra por la mañana del jueves. La doctora dijo que no era nada preocupante, que le diéramos mucho líquido, mucho suero para los mocos, y poco más. También nos dió unos supositorios para la tos que fueron mano de santo, y a la noche siguiente durmió de un tirón. Mi madre dice que mientras la pediatra le reconocía, Manuel permaneción increíblemente quieto y tranquilo, como si supiera lo que le estaban haciendo. Para comérselo.
Tengo un libro muy útil sobre salud infantil, titulado ¿Qué me pasa mamá? escrito por el dr. Juan Casado, jefe de cuidados intensivos del hospital Niño Jesús. Ofrece explicaciones sencillas y soluciones fáciles para los problemas de salud más habituales de los niños, desde el nacimiento hasta los doce años: laringitis, estreñimiento, fiebre, otitis, dentición... Es muy práctico porque te dice claramente en qué casos debes salir corriendo a urgencias y cuándo puedes tomar tú misma algunas medidas para aliviar al peque. Como es natural, esta semana me leí de cabo a rabo el capítulo sobre la tos, y entre otras cosas decía que para aliviarla es muy eficaz poner junto a la cuna una cebolla grande partida por la mitad y dejarla allí toda la noche. Me sorprendió tal recomendación venida de un médico, porque suena más bién a uno de esos remedios de las abuelas, pero el caso es que lo hice y a la mañana siguiente Manuel estaba mucho mejor. Supongo que al final remedios de abuela y recetas de médico no deben andar tan lejos unos de otros. Otras recomendaciones que dá el doctor Casado para mejorar la tos son: mantener húmeda la estancia con vasijas de agua o un humidificador, darle a beber bastante agua y limpiarle la nariz con suero.
Con catarro y todo, sigue siendo el niño más bueno y más simpático que podáis imaginar. Ayer tuvimos la fiesta de Navidad de mi empresa, en la que se invita a los niños de los empleados a una merendola con animadoras y a la que asiste Papa Noel como invitado de honor. Fué cómico cuando se sentó en la rodilla de Papa Noel y comenzó a "cabalgar" como esperando que aquel señor de barba blanca le hiciera trotar sobre su pierna. Le dedicó una sonrisa a todos los que se acercaron a conocerle, y no se asustó ni protestó por el jaleo ni por el calor que hacía. Aunque sigue tosiendo bastante, esta noche ha dormido de un tirón hasta las ocho, y después del desayuno se ha vuelto a quedar frito hasta las diez. Es un bendito.
La papilla de frutas sigue sin ser lo suyo. Esta semana casi se la ha dejado entera todos los días. Ayer se la dí durante la fiesta y sorprendentemente se la tomó entera, supongo que sería porque estaba distraido. Hoy se ha tomado bastante más de la mitad, parece que le gusta más desde que he sustituido la naranja por mandarina, que es más dulce, pero cada día es un mundo, me tiene bastante despistada. Aunque aún no se anima a gatear, últimamente cuando le siento sobre la alfombra dá pequeños saltitos levantando el culo, como si se quisiera poner de pié. Quiere agarrarlo todo, y ya es bastante hábil con sus manitas y es capaz incluso de coger cosas pequeñas y pasárselas de una mano a otra. Le encantan las manos, las suyas y las de los demás, y también sus pies, esta semana ha empezado a quitarse los calcetines. Los muñequitos del papel de su cuarto le llaman muchísimo la atención, y cuando le cambio el pañal no para de retorcerse para alcanzarlos. Nos habla muchísimo en su particular idioma. "Aaaaaa, aaaaa", prácticamente es todo lo que dice, pero a mí me hace mucha gracia. A ver si pronto le pone la M delante y dice Mamá, y yo directamente me lo como a besos.

martes, 2 de diciembre de 2008

Seis meses


El domingo Manuel cumplió seis meses, y ayer tocaba revisión y vacunas. David le llevó al centro de salud porque la cita era por la mañana. Dice que la enfermera, al principio algo seca, se sorprendió al ver lo despierto y simpático que es Manuel, y que no se lo podía creer cuando, después de tres pinchazos, apenas se quejó un poquito y se calló nada más ponerle el chupete. Cómo no, al rato se deshacía en monerías con el lechón. Está hecho un campeón. Me imagino a su padre saliendo de la consulta henchido de orgullo diciendo, "mi niño no es de esos que lloran". Supongo que tanta fortaleza se debe a unos muslos gruesos y prietos que no sé muy bién de dónde han salido. Será deportista, eso seguro, porque tiene una masa muscular tremendamente desarrollada para su edad.

No sé exactamente cuánto pesó en la consulta porque David no lo apuntó (cosas de padres), pero midió 71,05 cm, que está en el percentil más alto para su edad. En la farmacia pesa 8,730, así que, como allí le pesan desnudito, será algo menos.


Este fin de semana también empezamos con el puré de verduras, y ha tenido más éxito que el de frutas. Los dos primeros días le dí un potito de Nutribén que había comprado y no le entusiasmó. El domingo se lo preparé natural y lo envasé para que se lo diera Inés. Por ahora parece que le está encantando y se lo termina todos los días. Le pongo acelga, zanahoria, patata, puerro y judia verde y un poco de aceite de oliva crudo al triturarlo. Está buenísimo tal cual, sin sal ni nada. La semana que viene añadiremos pollo y después carne. Además, hemos suprimido el bibe que le dábamos a las doce de la noche porque últimamente se lo dejaba casi entero, y lo que hacemos es darle uno más grande a las nueve después del baño, que suele tener bastante hambre. Ya como un adulto: desayuno, comida, merienda y cena. Al paso que va, dentro de nada se estará comiendo un filete.

martes, 30 de septiembre de 2008

Cuatro meses



Hoy cumplimos cuatro meses. Y digo cumplimos, en plural, porque Manuel los cumple como personita y yo como mamá, que no es poco. Hemos ido al pediatra a que le pusieran las vacunas y a la revisión. Pesa 7,700 kg y mide 66,5. Tanto la enfermera como la pediatra han dicho que está estupendo, y hasta se han sorprendido de lo grande que está. Solo tiene una pequeña conjuntivitis sin mayor importancia y me han dado unas gotas para resolverlo. Aunque ha llorado un poquito, se ha portado muy bien cuando le han pinchado y pasados cinco minutos se le había olvidado el llanto y estaba sonriendo tan contento. Después, al volver a casa, estaba un poco revueltillo, no ha querido el bibe y he tenido que dormirle en brazos porque estaba muy nervioso, pero ya se ha despertado de la siesta y está dando grititos que es su deporte favorito estos días.
Cada vez se porta mejor, es más simpático y más adorable. Ya sujeta la cabecita perfectamente y esta semana ha empezado a incorporarla un poco en la silla de paseo. Aún no sabe sujetar las cosas, pero sí alarga las manos para tocar los juguetes y cuando consigue cogerlos se los lleva a la boca. Le gusta golpear en la mesa con sus puños como si fuera un tambor, y se parte de risa cuando le pongo frente al espejo. Hace una semana empecé a acostarle a las nueve de la noche. Aunque la primera noche lloró bastante, ya se ha acostumbrado y ahora no protesta nada y se duerme enseguida. Le despierto sobre las doce para darle un bibe y se lo toma medio dormido. Después, le cambiamos el pañal, y a dormir otra vez, hasta las seis más o menos y luego otra vez hasta las nueve. Por la mañana, cuando se despierta, empieza a hacer ruiditos y gorgoritos para que vayamos, pero no llora ni nada, y me encanta ver la sonrisa de felicidad que pone en cuanto ve asomarse mi cara sobre la cuna, es increíble.

Estos días estoy disfrutando muchísimo cuidándole. Estoy feliz viendo sus pequeños logros, sabiendo lo sano y lo contento que está. A David también se le ve encantado con su niño, aunque desde que le acuesto tan pronto casi no le ve despierto por la noche, salvo para darle el último bibe. El viernes jugamos al Euromillón con unos amigos y el premio eran nosecuantos millones de euros. Vimos el sorteo en la tele y, por supuesto, no ganamos. Y yo pensaba, si es que a nosotros la lotería ya nos tocó el 30 de mayo!
Related Posts with Thumbnails