El próximo lunes 28 de enero se celebra Santo Tomás de Aquino, y, según me informa el cole del lechón, se trata de un día "no lectivo". Me ha sorprendido el contrasentido de declarar un día no lectivo siendo al mismo tiempo tan laborable y tan lunes como cualquier otro, y ni os cuento lo poco conciliable que me resulta el día de marras con mi trabajo.
Supongo que habrá montones de familias en la misma circunstancia, algo que además ocurre en otras fechas señaladas del calendario en las que los niños no tienen cole y tú te encuentras en la coyuntura de "a ver dónde les coloco". Porque no sé a vosotras, pero a mí se me va al garete completamente la poca paz que pueda yo tener durante mis horas de trabajo cuando sé que el lechón no está en el cole. Si se queda en casa durante esas horas tengo la sensación de haberle dejado tirado, y me preocupa que vea demasiado rato la tele, que se porte fatal, que se aburra... En cambio, cuando está en el cole me invade la serenidad, la tranquilidad de saber que cada uno está en "su lugar", cumpliendo sus obligaciones, aprendiendo, jugando, etc.
Pues bién, mi serenidad a tomar viento el próximo lunes, en aras de celebrar la Onomástica de un buen señor, filósofo, teólogo, gran erudito y patrón de las universidades y escuelas católicas... del que yo no había oído hablar mucho, la verdad. Y digo yo, es patrón de las escuelas CATÓLICAS y mi hijo vá a un Colegio Público y que yo sepa es laico... pero en fin, que yo misma me respondo y sé que la Navidad es también una festividad religiosa y la celebramos... Así que habrá que merendarse el día no lectivo pero laborable. Y yo propongo, que habida cuenta de que al buén Santo Tomás de Aquino tampoco es que se le conozca tanto, que declaren el 28 de enero "Día de la Conciliación" y que para celebrarlo sea no laborable pero sí lectivo. Sería un buen plan, ¿no?
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jueves, 24 de enero de 2013
miércoles, 12 de septiembre de 2012
Adios al verano
Termina el verano de 2012, seguramente uno de los más especiales de nuestra vida. Antes de que acabe del todo y la ruitina del nuevo curso me abduzca, quiero recordar lo que ha sido.
El verano en que nos convertimos en familia de cuatro, con la llegada a nuestras vidas de Julio.
El verano en que el lechón aprendió a nadar.
El verano en que recibimos una visita muy especial de nuestros amigos de Bali, que nos hizo pasar muchos y muy buenos ratos.
El verano de los Juegos Olímpicos de Londres, en los que la Selección Española de Baloncesto nos hizo vibrar y sufrir hasta el final...
El verano en que visitamos L'Oceanographic de Valencia y el lechón descubrió una nueva pasión: los tiburones.
El verano en que aprendimos juntos a distinguir si el llanto de boquerón es por hambre, por sueño o por gases. Es increíble que Manuel sabe identificarlo casi tan bién como su mami, y seguramente mucho mejor que su padre.
Un verano marcado por la Prima de Riesgo, el rescate bancario, los recortes de Rajoy y, si nadie lo remedia, parece que el verano en el que despedimos, tal vez para siempre, el Estado del Bienestar.
El verano en que el lechón descubrió su pasión por el pulpo, las gulas, las gambas y los chopitos. Todo un sibarita está hecho mi niño.
El verano en que babeamos juntos con las primeras y adorables risas del boquerón.
El verano en que Manuel me pidió que nos casáramos, y también que nos vayamos de Luna de Miel. Yo por supuesto le dije que sí, y cuando le pregunté a dónde quería que nos fuéramos de viaje me dijo: "A la montaña rusa del parque de atracciones". Pues es un planazo, no?
jueves, 5 de agosto de 2010
En construcción
Si vives en Madrid lo sabes. Esta es una ciudad siempre en construcción. Por donde vayas hay obras, aceras levantadas, grandes socabones, gruas y taladradoras. La eterna "mejora" de nuestra ciudad ha dado como fruto todo un género de chistes sobre nuestro alcalde, "el topo Gallardón". Los madrileños bromeamos con sorna sobre su adicción a una tuneladora que utiliza por doquier y que costó nosecuantos millones de euros y él quiere amortizar a toda costa. Con la crisis tiene cada vez menos gracia la cosa, porque ahora los presupuestos escasean y las obras se alargan aún más, dejando el paisaje urbano triste y polvoriento, y el tráfico imposible, cómo no.
Este verano le ha tocado a nuestro barrio, y están construyendo una nueva pasarela para llegar a la Casa de Campo. Parece cosa pequeña, pero llevan ya un par de meses con las grúas y excavadoras al pie de nuestra ventana, así que nuestro particular despertador, además del lechón, son los ruidos de las obras, que comienzan a eso de las 7,30 de la mañana. Yo estoy ya hasta el mismísimo moño, pero a Manuel le encanta. En cuanto escucha los ruidos quiere asomarse a la ventana a ver las grúas, y podría pasar horas mirándolas. Lo más gracioso es que ha adquirido un amplísimo vocabulario en términos de construcción. Distingue perfectamente, y nombra: grúas, excavadoras, hormigoneras y taladradoras. Ayer, ibamos por la calle y la nana le dijo, "mira Manuel, una grúa", a lo que contestó mi niño, "no, nana, una nigonera naranja", sólo le faltó el "no tienes ni idea". Ya se sabe, el vocabulario se adapta al medio. Dicen que los esquimales conocen más de 30 tipos de color blanco y sus 30 palabras correspondientes...
Este verano le ha tocado a nuestro barrio, y están construyendo una nueva pasarela para llegar a la Casa de Campo. Parece cosa pequeña, pero llevan ya un par de meses con las grúas y excavadoras al pie de nuestra ventana, así que nuestro particular despertador, además del lechón, son los ruidos de las obras, que comienzan a eso de las 7,30 de la mañana. Yo estoy ya hasta el mismísimo moño, pero a Manuel le encanta. En cuanto escucha los ruidos quiere asomarse a la ventana a ver las grúas, y podría pasar horas mirándolas. Lo más gracioso es que ha adquirido un amplísimo vocabulario en términos de construcción. Distingue perfectamente, y nombra: grúas, excavadoras, hormigoneras y taladradoras. Ayer, ibamos por la calle y la nana le dijo, "mira Manuel, una grúa", a lo que contestó mi niño, "no, nana, una nigonera naranja", sólo le faltó el "no tienes ni idea". Ya se sabe, el vocabulario se adapta al medio. Dicen que los esquimales conocen más de 30 tipos de color blanco y sus 30 palabras correspondientes...
viernes, 14 de mayo de 2010
Niños sin pan debajo del brazo
Maldita crisis. Les bajan el sueldo a los funcionarios, las pensiones congeladas, los medicamentos contados por pastillas, y los niños vendrán sin su hogaza debajo del brazo… Todo el mundo diciendo que el Gobierno no toma medidas para paliar el déficit, y ahora que lo hace va directamente a por los críos cortando por lo sano con el cheque-bebé. Un poco Herodes este gobierno. A la industria del automóvil que no le falte, si los bancos hacen “ay”, todos al rescate… eso sí que es importante, pero la industria de los niños no recibe ayudas. Dirá ZP que para qué, después de experimentar como los bebés sonrosados y regordetes, tan monos al nacer, se convierten en siniestros miembros de alguna tribu urbana que no se quitan el uniforme ni para ir a ver al mismísimo Obama. Cría cuervos.
Tampoco es que el cheque-bebé fuera la panacea universal. 2500 € no dan para mucho al precio que está el kilo de lechón…. Pero es que tampoco han ofrecido mejores alternativas. La red de guarderías públicas es escasa, las medidas de conciliación entre trabajo y familia inexistentes, y ahora también lo serán los incentivos a la natalidad.
Y claro, luego están los que dicen que los dosmilquini fueron una medida electoralista de Zapatero, que además no sirve para fomentar realmente la bajísima natalidad, que es muy cara para la Seguridad Social y encima tampoco es equitativa ni justa por lo de ser universal… Lo que quieran, pero algo es algo. Nuestros dosmilquini se fueron directos a pagar la derrama para reformar la escalera, así que ni cuna ni pañales ni ajuar del bebé, que para eso tuvimos una buena herencia y la ayuda familiar. Otros lo gastarán en la leche de continuación, que es carísima, o en ir al super… y alguna que otra, me consta que se lo ha entregado directamente al cirujano plástico para hacerse algún arreglito postparto…, y oye, por qué no, eso también es bueno también para la economía.
No habrá cheque-bebé para los nacimientos posteriores al 31 de diciembre de 2010. Con la medida el gobierno se ahorra 1500 millones de euros. Ya estoy viendo a las embarazadas que salgan de cuentas por esas fechas dando votes para acelerar el parto y poder cobrar el cheque… Ay! Y ese primer nacimiento del 2011, el que van siempre las cámaras a grabar en la clínica. Esta vez los papás estarán un poco menos felices, y 2500€ más tiesos…
Tampoco es que el cheque-bebé fuera la panacea universal. 2500 € no dan para mucho al precio que está el kilo de lechón…. Pero es que tampoco han ofrecido mejores alternativas. La red de guarderías públicas es escasa, las medidas de conciliación entre trabajo y familia inexistentes, y ahora también lo serán los incentivos a la natalidad.
Y claro, luego están los que dicen que los dosmilquini fueron una medida electoralista de Zapatero, que además no sirve para fomentar realmente la bajísima natalidad, que es muy cara para la Seguridad Social y encima tampoco es equitativa ni justa por lo de ser universal… Lo que quieran, pero algo es algo. Nuestros dosmilquini se fueron directos a pagar la derrama para reformar la escalera, así que ni cuna ni pañales ni ajuar del bebé, que para eso tuvimos una buena herencia y la ayuda familiar. Otros lo gastarán en la leche de continuación, que es carísima, o en ir al super… y alguna que otra, me consta que se lo ha entregado directamente al cirujano plástico para hacerse algún arreglito postparto…, y oye, por qué no, eso también es bueno también para la economía.
No habrá cheque-bebé para los nacimientos posteriores al 31 de diciembre de 2010. Con la medida el gobierno se ahorra 1500 millones de euros. Ya estoy viendo a las embarazadas que salgan de cuentas por esas fechas dando votes para acelerar el parto y poder cobrar el cheque… Ay! Y ese primer nacimiento del 2011, el que van siempre las cámaras a grabar en la clínica. Esta vez los papás estarán un poco menos felices, y 2500€ más tiesos…
martes, 12 de enero de 2010
Las revistas, la Preysler y yo
Una, que tiene inquietudes culturales, lee el Hola siempre que cae en sus manos. Y eso es todas las semanas, porque una de las cosas buenas de mi trabajo es que me llegan todas las revistas. Recibo las de moda, también llamadas "femeninas", tipo Vogue, Elle, Woman, Telva, que me gustan pero me deprimen un poco porque me enseñan cosas, y cuerpos, que nunca voy a a tener. También algunas de viajes, ciencia y demás, que ojalá tuviera tiempo de leer... Tengo en el despacho el Vanity Fair, que me parece una revista alucinante, pero la traigo a casa sabiendo que no podré leerme los reportajes de 15 páginas supersesudos que publican. También tengo casi todas las masculinas, o sea, las de tías en bolas, "DT", "GQ", "FHM" (¿porqué tantas siglas?), pero éstas las censuro convenientemente para que el papá ejemplar no flipe creyendo que realmente esas mujeres existen. Y luego están las revistas del corazón, de las cuales recibo Hola, Diez Minutos y Cuore, y devoro la primera y la última en cuanto encuentro un rato. La primera me gusta porque tienen el mejor papel y la mejor calidad fotográfica, enseñan casas maravillosas y muestran personajes a los que, aunque pueda aborrecer, casi siempre conozco y cuyas vidas me pueden resultar interesantes, atractivas, envidiables... a veces. Me gusta que se nieguen a sacar a los "famosillos" de tres al cuarto salidos de OT y similares, aunque sea porque son unos elitistas de aúpa...Por su parte el Cuore, cuyas fotos dejan bastante que desear, es una revista divertida a más no poder, y me encanta porque no utilizan Fotoshop y su lectura produce sobre mi estado de ánimo el efecto contrario que el Vogue o el Elle:; me encanta descubrir la celulitis que nunca nadie le había visto a Victoria Beckam, el pellejo del brazo colgante de Demi Moore o las venas terroríficas de las manos de la, por otro lado pluscuamperfecta, Angelina Jolie. Y encima, sacan ropita, bolsos, y demás, que SÍ me puedo permitir.
Y diréis, bonita, te estás desviando, y estoy no va de niños ni nada que se le parezca... Pero estáis equivocadas. Hoy he tenido uno de esos escasos ratos de tranquilidad acompañada del lechón, y mientras yo hojeaba el Hola en el sofá, él veía un Baby Einstein. Y cuando estaba yo leyendo con interés sobre la nueva y pijísima pareja formada por Tamara Falcó y Luis Medina, va mi enano y me señala a la Preysler y me dice tan contento: "Mami". Yo, entre incrédula y halagada, le pregunto ¿dónde está mami mi amor? y vuelve a señalarme, sin ninguna duda, a la Preysler, no a su hija Chábeli ni a su otra hija Tamara, sino a la Preysler, tan convencido de que ésa era su mamá. O sea, que a ojos de Manuel me parezco a una señora que tiene la edad de mi madre pero aparenta ser más jóven que sus propias hijas. No me importa, la verdad es que está guapísima. Y, si la que será pareja favorita del Hola llega a buen puerto, habrá que ver a Isabel en la boda de su hija teniendo como consuegra a Naty... Vaya par! Ese Hola sí que no me lo pierdo.
Y diréis, bonita, te estás desviando, y estoy no va de niños ni nada que se le parezca... Pero estáis equivocadas. Hoy he tenido uno de esos escasos ratos de tranquilidad acompañada del lechón, y mientras yo hojeaba el Hola en el sofá, él veía un Baby Einstein. Y cuando estaba yo leyendo con interés sobre la nueva y pijísima pareja formada por Tamara Falcó y Luis Medina, va mi enano y me señala a la Preysler y me dice tan contento: "Mami". Yo, entre incrédula y halagada, le pregunto ¿dónde está mami mi amor? y vuelve a señalarme, sin ninguna duda, a la Preysler, no a su hija Chábeli ni a su otra hija Tamara, sino a la Preysler, tan convencido de que ésa era su mamá. O sea, que a ojos de Manuel me parezco a una señora que tiene la edad de mi madre pero aparenta ser más jóven que sus propias hijas. No me importa, la verdad es que está guapísima. Y, si la que será pareja favorita del Hola llega a buen puerto, habrá que ver a Isabel en la boda de su hija teniendo como consuegra a Naty... Vaya par! Ese Hola sí que no me lo pierdo.
jueves, 30 de julio de 2009
Hipersensible
Desde que nació Manuel me he vuelto hipersensible ante el sufrimiento de los niños. No es porque antes me diera igual, pero ahora, en mi posición de mamá, todos los niños son de algún modo el mío, y esta identificación me hace pasarlo fatal con determinadas informaciones que afectan a bebés (malos tratos, enfermedades, desnutrición...). Las noticias sobre niños que mueren de un golpe de calor, porque habían sido olvidados por sus padres en el coche, me hacen llorar y me asustan una barbaridad. Con la vida que llevamos en las grandes ciudades no me parece tan descabellado que a unos padres estresados y con falta de sueño, igual que yo, les pueda ocurrir algo así.
Y aunque sé que no son cosas comparables, también me hace sufrir el egoísmo de algunos padres que con eso de que son vacaciones, se empeñan en salir a cenar con su niño de dos o tres añitos, pretendiendo además que el pequeñajo no diga ni pío y se duerma en el carro sin rechistar... Anoche me dieron la cena. Nosotros tuvimos la suerte de poder "colocar" a Manuel, pero supongo que los de la mesa de al lado no tenían esa posibilidad, así que llegaron al restaurante con su bebé de unos dos añitos en el cochecito "MacLaren" (el mismo que yo tengo, que me consta que no es nada cómodo ni para dormir la siesta). Como es natural, el niño no se quería quedar en el carro, y protestó hasta que le sacaron, para después dar toda la guerra del mundo porque lo que quería a toda costa era corretear por el restaurante. Y su madre diciéndole que se callara, que se estaba portando fatal, y que como siguiera así se iba de nuevo al carro... ¡muy educativo! O sea, que como nosotros queremos ir a cenar fuera tú, bebé, renuncias a la comodidad de tu cuna y de tu habitación de siempre y tienes que dormir en una silla incómoda que nisiquiera se tumba del todo, a plena luz, rodeado de ruidos y humo de tabaco, y encima no vayas a quejarte porque te castigo... ¿No os parece terriblemente egoísta? Yo estaba horrorizada, y para aumentar aún más mi indignación, al ir al baño me encuentro con otra mamá y su niña de unos tres años que casi se quedaba dormida de pié... Era ya medianoche. Os parecerá que exagero, pero con padres así de irresponsables, creo que debería estar tipificado en alguna ley que los niños entre seis meses y seis años no puedan entrar en restaurantes después de las diez de la noche. He dicho.
Y aunque sé que no son cosas comparables, también me hace sufrir el egoísmo de algunos padres que con eso de que son vacaciones, se empeñan en salir a cenar con su niño de dos o tres añitos, pretendiendo además que el pequeñajo no diga ni pío y se duerma en el carro sin rechistar... Anoche me dieron la cena. Nosotros tuvimos la suerte de poder "colocar" a Manuel, pero supongo que los de la mesa de al lado no tenían esa posibilidad, así que llegaron al restaurante con su bebé de unos dos añitos en el cochecito "MacLaren" (el mismo que yo tengo, que me consta que no es nada cómodo ni para dormir la siesta). Como es natural, el niño no se quería quedar en el carro, y protestó hasta que le sacaron, para después dar toda la guerra del mundo porque lo que quería a toda costa era corretear por el restaurante. Y su madre diciéndole que se callara, que se estaba portando fatal, y que como siguiera así se iba de nuevo al carro... ¡muy educativo! O sea, que como nosotros queremos ir a cenar fuera tú, bebé, renuncias a la comodidad de tu cuna y de tu habitación de siempre y tienes que dormir en una silla incómoda que nisiquiera se tumba del todo, a plena luz, rodeado de ruidos y humo de tabaco, y encima no vayas a quejarte porque te castigo... ¿No os parece terriblemente egoísta? Yo estaba horrorizada, y para aumentar aún más mi indignación, al ir al baño me encuentro con otra mamá y su niña de unos tres años que casi se quedaba dormida de pié... Era ya medianoche. Os parecerá que exagero, pero con padres así de irresponsables, creo que debería estar tipificado en alguna ley que los niños entre seis meses y seis años no puedan entrar en restaurantes después de las diez de la noche. He dicho.
sábado, 27 de junio de 2009
Primeros días de verano
Ayer por la tarde bajamos a la piscina del "poli". Está delante de casa y el año pasado, cuando Manuel tenía solo dos o tres meses, ya habíamos estado pero, claro, nada que ver. Esta vez se lo pasó como un enano gateando por la charquita que hay para los niños, chapoteando y hablando su particular versión del japonés, que es para desternillarse..."tiquitacachucapacaricattttiaachapucacaba...." y así todo el día. Creo que va a ser la primera de muchas tardes de piscina este verano, porque en el parque ya no hay quien aguante el calor y en la piscina se está muy a gustito.
Mientras tanto, Michael Jackson ha muerto y no se habla de otra cosa. El primer vídeo musical que recuerdo es el de Thriller, con los muertos vivientes bailando lo que entonces llamábamos "breakdance", era genial! y entonces Michael era mulato, y hasta guapo... Para cuando Manuel lea ésto seguramente el mito de Michael Jackson será un poco como el de Elvis Presley, y habrá quien diga que está viviendo en Marte en una burbuja creada especialmente para él, y que se ha vuelto verde o algo por el estilo... Al tiempo.
Hablando del rey del pop, Manuel cada día se pirra más por la música y se ha vuelto de lo más bailón. En cuanto oye sonar una canción, o incluso la sintonía del telediario, sigue el ritmo con el culito y se menea con un salero que no sé muy bién de quién le viene. Bueno, puede que de su nana, que siempre ha sido bailona. Se apoya en el mueble de la tele y baila señalando el Ipod para que se lo encienda... qué peligro tiene! Me hace muchísima gracia... Y levanta los bracitos y todo para hacer aún más fiesta. A veces yo también me pongo a bailar con él y se parte de risa, y ya si está su padre y se une es el colmo de la diversión, y nos cubre de babas por la emoción del momento. Pero claro, no toda la música le gusta por igual, y prefiere los ritmos latinos. Será porque Inés le viene educando el oído hacia el merengue y la salsa del Caribe. También le gusta Shakira y Sabina, y se ríe como loco cuando le pongo un disco de canciones infantiles interpretadas por Rosa León.
Estos últimos días el trabajo me ha tenido muy absorbida y he pasado muy poco tiempo con Manuel, así que estaba deseando que llegara el fin de semana para disfrutarle a tope.
Mientras tanto, Michael Jackson ha muerto y no se habla de otra cosa. El primer vídeo musical que recuerdo es el de Thriller, con los muertos vivientes bailando lo que entonces llamábamos "breakdance", era genial! y entonces Michael era mulato, y hasta guapo... Para cuando Manuel lea ésto seguramente el mito de Michael Jackson será un poco como el de Elvis Presley, y habrá quien diga que está viviendo en Marte en una burbuja creada especialmente para él, y que se ha vuelto verde o algo por el estilo... Al tiempo.
Hablando del rey del pop, Manuel cada día se pirra más por la música y se ha vuelto de lo más bailón. En cuanto oye sonar una canción, o incluso la sintonía del telediario, sigue el ritmo con el culito y se menea con un salero que no sé muy bién de quién le viene. Bueno, puede que de su nana, que siempre ha sido bailona. Se apoya en el mueble de la tele y baila señalando el Ipod para que se lo encienda... qué peligro tiene! Me hace muchísima gracia... Y levanta los bracitos y todo para hacer aún más fiesta. A veces yo también me pongo a bailar con él y se parte de risa, y ya si está su padre y se une es el colmo de la diversión, y nos cubre de babas por la emoción del momento. Pero claro, no toda la música le gusta por igual, y prefiere los ritmos latinos. Será porque Inés le viene educando el oído hacia el merengue y la salsa del Caribe. También le gusta Shakira y Sabina, y se ríe como loco cuando le pongo un disco de canciones infantiles interpretadas por Rosa León.
Estos últimos días el trabajo me ha tenido muy absorbida y he pasado muy poco tiempo con Manuel, así que estaba deseando que llegara el fin de semana para disfrutarle a tope.
jueves, 1 de enero de 2009
Paradojas
Desde que estoy de vacaciones, no tengo tiempo para nada. Había planeado hacer tantas cosas en estos días libres que no doy abasto. Ir al banco, organizar fotos, hacer papeleos... y además pasar más tiempo con Manuel, ver a mis amigas... El caso es que no paro y el blog lo tengo olvidadísimo... Manuel sigue algo resfriado aunque está mejor. Estos días está muy irritable porque están a punto de salirle los dientes de arriba y creo que le molesta. Por cierto que por fín logré el otro día fotografiar sus dos primeros dientes, cuando vino a vernos mi amiga Ana.
Ya pasó la primera Navidad de Manuel y también su primera Nochevieja. Aquí el precioso árbol de Navidad de mi madre(entenderéis que yo no me anime a vestir la casa, tal vez el año que viene...) Manuel es aún es muy pequeño para entender de qué va esto de las fiestas, y aún así el día de Navidad volvimos a casa con una bolsa enorme de regalos para él: un canguro que habla en inglés y en español, dos juegos de cubiletes apilables, un muñeco que habla y dice "Dame un beso", dos libros de tela, una pizarra para su habitación, una camisa con un pantalón a juego...
Mientras nosotros nos preocupamos por dónde poner tantos juguetes, en lugares como Gaza los niños palestinos mueren a decenas atrapados por una guerra injusta ("guerra injusta", qué redundancia). El sufrimiento de los niños me taladra el corazón. Viendo las noticias, cada día más crueles, sobre la nueva ofensiva israelita en Cisjordania, no puedo más que pensar en las madres, que adoran a sus pequeños tanto como yo a Manuel, y en lugar de ver como crecen sanos y contentos, viven aterrorizadas tratando de protegerles de bombardeos indiscriminados. Ver a sus pequeños enfermos, temblorosos, tal vez heridos... llevarles corriendo a un hospital que no tiene medios para curarles... y lo más terrible, verles morir. No puedo evitar ponerme en la piel de esas mujeres y, aunque nisiquiera puedo imaginar el dolor que sienten, ahora sé hasta qué punto perder un hijo debe de ser aún peor que perder un miembro del cuerpo. "Tener hijos es aceptar que, en adelante, tu corazón latirá fuera de tu cuerpo". Para muchas madres palestinas, el primer día del 2009 su corazón ha dejado de latir, pero lo más duro es que ellas, después de todo, seguirán respirando.
Cada vez exige más atención y protesta en cuanto le dejamos solo cinco minutos. Duerme de maravilla, ¡ayer hasta las diez y media! así que no podemos culparle si cuando está despierto quiere que le hagamos caso. El domingo pasado le llevamos a ver su primer partido de baloncesto, Real Madrid-Manresa, y se portó muy bién. Le encanta ver y escuchar jaleo a su alrededor, así que en el Pabellón estaba en su salsa, aunque lo cierto es que parecía más interesado en la gente de las gradas que en las jugadas bajo la canasta.

Me encanta abrir regalos y entiendo que a toda la familia le hace mucha ilusión comprar cosas para el pequeño de la casa, pero me dá miedo que Manuel se convierta en un niño consentido que no da ningún valor a las cosas porque tiene demasiadas... Además, la mayoría de los juguetes ocupan mucho espacio... y de eso no nos sobra en casa. Es difícil de gestionar. Ya sé que es algo pronto para pensar en ésto y no se le puede decir a las abuelitas que no le hagan un regalo a su nieto... Se puede escribir una carta a Papá Noel que diga: "El lechón quiere uno o dos regalos solamente, y si es posible con unas medidas
máximas que no superen la caja de zapatos..."
máximas que no superen la caja de zapatos..."
Hoy que aún estoy a tiempo, voy a escribir mi carta a los Reyes Magos, y les pediré para Manuel un mundo un poquito mejor, un 2009 en el que no corra la sangre de seres humanos en nombre de territorios o de religiones. Un mundo en el que no mueran niños inocentes ("niños inocentes", otra redundancia). Ojalá que en 2009 no tengamos que ver las noticias con el corazón en un puño y que la Paz no sea solo un deseo navideño.
sábado, 8 de noviembre de 2008
Yes we can
El martes fue un día histórico. Por primera vez, un hombre de raza negra fue elegido presidente de la nación más poderosa de la tierra. En palabras de Gabilondo "un hombre de color negro". ¿No suena un poco raro? Hombres de color negro, de color rojo, de color verde... Mmmmm, no sé con cuál quedarme... Hay que perdonar el lapsus de Iñaki dijo semejante sandez a eso de las cinco de la madrugada después de horas en directo. Me hace feliz que Manuel vaya a vivir en un mundo que permite que los negros lleguen tan lejos. Y además, por poner una nota frívola, me encanta que los americanos hayan elegido como presidente a un hombre tan guapo. ¡Es un cañón! Ya que va a ocupar tantas horas en los informativos, al menos que me alegre la vista.
Aún así, no me engaño y sé que Obama es un poco como Sidney Poitier en la mítica película "Adivina quién viene a cenar esta noche", donde Spencer Tracy y Katherine Hepburn observan horrorizados como su hijita adorada, educada en los mejores colegios, decide casarse con un negro al que finalmente acogen en la familia porque es el paradigma del buen yerno en todos los aspectos: educado, universitario, de buena familia, trabajador y hasta guapo. Obama es negro pero no ejerce, y además pertenece a la "high society" de Chicago. Vamos, que no creció en un barrio obrero de Detroit...
Los analistas se preguntan ¿Qué hubiera pasado en España? No creo que aquí sea factible que alguien de cualquier color pueda llegar, ya no digo a Moncloa, no creo que pueda llegar ni a Ministro, ni a subsecretario ni a nada de nada. Bastante que las mujeres han empezado hace bien poquito a ocupar puestos de relevancia en el Gobierno.
Hoy Manuel ha abandonado el maxi cosi y ha estrenado la sillita. Está tan grande que se le veía algo incómodo. El cambio no le ha sentado del todo bién. Hemos ido a comer fuera y no ha parado de protestar salvo cuando le teníamos en brazos. Ha dado otro pequeño salto esta semana y ya parece que no se duerme en cualquier sitio y demanda más atención. Tenemos que empezar a andarnos con ojo porque ya lo quiere alcanzar todo, y ese todo incluye cuchillos, velas encendidas… Parece que los niños tienen un imán para el peligro. De todas formas no me quejo porque se sigue portando muy bién. Ahora mismo le tengo en brazos mientras escribo y está tan tranquilo mirando la pantalla del ordenador, que le encanta. Eso sí, cada día que pasa se va convirtiendo en un pequeño terremoto. Lo que nos espera!
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