lunes, 27 de diciembre de 2010

Where is la albóndiga?

Con tanto aprender inglés Manuel tiene un cacao mental de mucho cuidado. Entiende ya bastante y sabe muchas palabras: los colores, los números, muchos animales, así como verbos y frases cotidianas: where is my house? my car? the toilet? let's go everybody, the boy, the girl, jump, eat, play, dance, dinner, bol, pretty, y muchas cosas más... Mezcla muchísimo inglés y español, y cada día nos sorprende con palabras y expresiones nuevas. Cuando lo hace, me siento tan orgullosa de lo listo que es y de lo rápido que aprende que me hincho como un pavo real. En Nochebuena cenamos en casa de nuestros amigos americanos, y había allí otros cuatro niños de habla inglesa. Me encantó ver como era capaz de comunicarse con ellos, y tan metido estaba en el idioma, que a nosotros también nos hablaba spanglish.
Y en una de estas, se pone a preguntar "where is la albóndiga?". Y yo diciéndole, "hoy no tenemos albóndigas, mira, aquí tienes quesito..." y él todo ofuscado, "noooo, que where is la albóndigaaaaa". El papá ejemplar y yo completamente "lost"... ¿Y a que no sabéis lo que buscaba?
Véase el vídeo para saber la respuesta.

video

lunes, 20 de diciembre de 2010

Santa Klaus habla en inglés

Aquí en Bali no esperamos a los Reyes Magos, ni siquiera a Papá Noel, esperamos a Santa Klaus, y es un Santa con pelos en las piernas como podéis ver en la foto. El estilismo  no podía ser peor, y no creo que haya niño mayor de tres años que se crea semejante esperpento. A punto he estado de no subir esta foto de pura vergüenza ajena... Un Papá Noel en bañador no es un Papá Noel se mire por donde se mire... a ver como mantengo yo ahora la historia de un señor que viene de la nieve en un carro tirado por renos.  Por suerte Manuel es aún muy pequeño para cazarme en los renuncios propios de estas fechas. No porque sea tonto, que no se le escapa una! sino porque con la ilusión de los regalos que están por venir se cree las trolas más insospechadas.

Hoy hemos ido al centro comercial, un plan muy poco habitual aquí en Bali, pero es que tenía ganas de empaparme de un poco de ambiente navideño. Aquí no hay luces de colores por las calles, pero los centros comerciales también están llenos de símbolos para recordarnos que... ¡hay que comprar los regalos! Manuel ha disfrutado de lo lindo tocando todo lo que veía en las jugueterías. Como creía que había "barra libre" de regalos, he tenido que contarle que en esas tiendas es donde Santa Klaus compra los regalos para los niños que se portan bién, y que hoy solo íbamos a elegir lo que más nos gustaba para poder escribir después la carta. Parece que le gusta más la comunciación cara a cara a mi lechón, porque al salir de una de las tiendas, en la que ha visto un patinete que le ha encantado, se ha acercado a un papá noel (este un poco más conseguido que el de la foto) al grito de "please!!". Cuando Santa se ha dado la vuelta se moría de vergüenza y ya no ha dicho más, pero yo me he encargado de transmitirle el mensaje de su parte.

Es una maravilla esto de "Papá Noel solo viene si te portas bién". Un fantástico multiusos que sirve lo mismo para que se vista rápido como para que se lo coma todo... Y lo mejor de todo es que el chantaje nos va a durar casi un mes, porque a partir del día 25 cambiaremos el chip y empezaremos con la historia de los Reyes Magos hasta el seis de enero... ¡Me encanta la Navidad!

lunes, 6 de diciembre de 2010

Madrugones a raya

Ahora que parece que hemos solucionado lo de los madrugones de Manuel se nos presenta un nuevo reto como padres: ahora al lechón le ha dado por pegar a todo lo que se mueve. Pero antes de empezar a lamentarme por este nuevo escollo os voy a contar lo que hemos hecho para que el peque duerma hasta una hora decente por las mañanas.

Ni que decir tiene que nada de lo que aquí leáis es invención mía, sino que es un popurri hecho a mi medida a partir de la inmensa cantidad de información que encontré sobre el tema navegando en "San Google" (qué haría yo sin ti!) Pues bien, resulta que en este mercado a prueba de crisis que es el de los artículos para bebé, existen una especie de despertadores muy atractivos para decirle al niño cuándo es la hora de levantarse. Yo los he encontrado esta web británica que los vende, pero supongo que en España se encontrarán fácilmente.

Me pareció una buena idea este sistema, porque para un niño de dos años es más fácil entender el concepto de "el conejito no se ha despertado aún" que el de "es demasiado temprano y mami se muere de sueño". Pero como aquí en Bali lo de encontrar el conejito despertador no era tan fácil inventamos uno con una lámpara con forma de roedor y un temporizador. Para el caso es lo mismo, y lo importante no es tanto el aparato en sí como la comedura de coco en torno al mismo.

Soy consciente de que tanto la lámpara como el dibujo son muy mejorables.
 Tenéis que entender que tenía mucho sueño

Lo que yo hice fue decirle a Manuel que mami quería que durmiera hasta más tarde para que no se pusiera malito (coincidió con unos días que estaba algo resfriado), así que ibamos a comprar una luz mágica que nos diría a qué hora podíamos levantarnos. Fuimos juntos a comprar la lámpara, le dejé elegir el color y le hice partícipe de todo el proceso. Cuando instalamos la lámpara en su habitación hice un dibujo que representaba, en un lado del papel, a Manuel durmiendo en su cama con la luz apagada y la luna y las estrellas simbolizando la noche. En el otro lado del papel Manuel estaba despierto y de pié al lado de la cama con la lámpara del conejito encendida y un radiante sol en el techo de su cuarto. Esa noche, dibujo en mano, le conté un cuento sobre un niño que se despertaba taaan temprano que consiguió enfurecer al sol, que tenía que ser el primero en levantarse por las mañanas. Y la mami de ese niño, que es muy lista (esta coletilla la uso mucho, a ver si le cala bien hondo...), encontró la solución para que el sol no estuviera enfadado y compró una lámpara mágica que hablaba con el sol y sabía cuando era la hora de levantarse... etc. etc. 
Como supondréis, a la mañana siguiente Manuel se despertó a las cinco y media de la mañana exactamente igual que los días anteriores. Entonces fuimos a su cuarto y volvimos a explicarle que no podía levantarse hasta que la luz estuviera encendida, pero claro, no se quedó conforme y lloró un ratito, unos cinco minutos y después volvió a dormirse hasta las seis y media, cuando la lámpara se encendía. Bién!! de cinco y media a seis y media ya hay una GRAN diferencia.

Desde entonces han pasado unas tres semanas y hemos ido cambiando la hora de encendido progresivamente hasta las siete. Manuel se sigue despertando muchas veces a las seis o a las cinco y media, pero ahora ya sabe que a esa hora no puede levantarse, así que pide pipí y vuelve a dormirse, casi siempre por las buenas. Cuando se despierta a eso de las siete menos cuarto no se vuelve a dormir, pero no le dejamos salir de la cama hasta que la luz se enciende. Es muy gracioso porque espera con ansiedad mirando la lámpara y cuando por fín se enciende grita entusiasmado, como si hubieran venido los reyes magos: "mamiiiii, papiiiiii, se ha encendido la luz del conejitoooooo", y entonces acudimos contentísimos, y casi celebramos una fiesta porque "por fín" es la hora de levantarse.
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