Ayer pasamos la tarde solos en la playa. Hacía un sol espléndido y fuimos a un chiringuito que me encanta a merendar. Como si fuéramos novios compartimos un batido de sandía, un pancake y unos cacahuetes recién tostados. Después deambulamos por la orilla buscando piedras y conchas. Caminamos sobre los pequeños montículos que había dejado la marea al retirarse y comparamos sus pequeñas huellas en la arena con las mías. Encontramos un tronco de una palmera y le reté a pasear por él de lado a lado sin caerse. Descubrimos que saltar del tronco a la arena para después observar quién llegaba más lejos era aún más divertido. Me pidió que saltáramos juntos "de la manita" con esa voz tan zalamera y a mí por poco se me saltan las lágrimas de emoción, así que saltamos unas treinta veces hasta el agotamiento. Luego encontró unos niños holandeses que recogían cangrejos en un cubo. Le dije que fuera a jugar con ellos y me contestó que "ton mami", así que le acompañé hasta donde estaban sólo para darle confianza. Enseguida se olvidó de mí, y a los pocos minutos estaba hablando con ellos en un inglés ininteligible, ofreciéndoles cacahuetes y ayudándoles en la gesta de cazar cangrejos. Yo me senté sobre el pareo, disfruté de la brisa, y traté de hacer mentalmente una foto de aquel momento mágico.
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martes, 19 de abril de 2011
A solas
Cuando Manuel tiene el día bueno, me gusta pasar con él un rato a solas, sin nadie que nos importune. No es que me moleste la gente, pero mi lechón se porta mejor cuando tiene poco público. Las caras nuevas le ponen nervioso y aún las conocidas muchas veces le hacen perder los papeles en un afán de protagonismo que no sabe muy bién cómo manejar. Lo cierto es que a Manuel lo que le gusta es tenerme en exclusiva, toda todita para él, y así poder mangonearme lo que le da la gana. Se pone como una moto si consigue que, por una vez, haga yo lo que él me pide y no al revés.
miércoles, 23 de marzo de 2011
Caty
Os hablé de ella hace algún tiempo, pero entonces no era todavía parte de la familia. Apareció por la puerta pidiendo comida y nos robó a todos el corazón. Y yo que llevo toda la vida diciendo que no me gustan los gatos... pues va a ser como con el bacalao, que he acabo sucumbiendo. Y a este paso en unos meses estaré comiendo también anchoas, porque hay que ver lo que estoy cambiando mis preferencias. Es una gatita muy cariñosa, y Manuel está loco con ella. En cuanto vuelve del "playground" se abalanza sobre el pobre animal sin ninguna delicadeza para darle besos. Le hace toda clase de perrerías: le tira del rabo, la aplasta, le mete la mano en la comida... pero ella nunca se enfada y hasta le busca para jugar. Yo creo que se considera un cachorro más en la familia, porque en cuanto metemos a Manuel en la cama ella va detrás y, si nos descuidamos está durmiendo con él. Los primeros días estaba algo celoso, y tardamos en darnos cuenta de que cuantos más mimos le hacíamos a Caty más tonto y huraño se ponía él. Así que ahora solo le hacemos arrumacos cuando Manuel no está delante, y debemos asegurarnos de reprenderla tan a menudo como al lechón para evitar conflictos. Si por ejemplo le decimos a Manuel que salga de la cocina porque el fuego está encendido, él exige que Caty salga también... y a ver quién le explica lo contrario. Lo más gracioso es escuchar a Manuel ejercer con Caty de "hermano" mayor y decirle con tono autoritario:
"No, Caty, no puedes salir, está lloviendo y te vas a mojar... tienes que quedar aquí,
o "Caty, te has portado muy mal, estás castigada!"
miércoles, 9 de marzo de 2011
Preguntando
Cuando yo tenía unos ocho años mi padre me regaló un libro que se llamaba "Una pregunta para cada día". Me encantaba, porque respondía a cosas tan peregrinas como "¿por qué hay nubes en el cielo?" o "¿por qué se dice que los elefantes tienen mucha memoria?". Como supondréis, el regalo venía con segundas, y está claro que era un intento de mis padres por responder de una sola vez a mi interminable retahíla de preguntas. No sé si lo consiguieron, porque yo he sido de mucho preguntar. Ahora parece que la historia se repite y soy yo quien tiene que responder a la incesante curiosidad del lechón, que ha descubierto que cuando pregunta "¿porqué?" se abre un gigantesco mundo de posibilidades y mami le cuenta "historias" asombrosas a las que él puede seguir contestando "¿porqué?" hasta el infinito.
Otra pregunta que le entusiasma es "¿para qué sirve?", y en general ésta suele ser más facilita de contestar. No hay problema cuando pregunta para qué sirven cosas con una clara función, como una maleta o un destornillador. Lo complicado viene cuando quiere saber para qué sirve la pegatina con la marca de la nevera, las flores del estanque, las mariposas y cosas así. A menudo encadena unas preguntas con otras, de manera que empieza con el porqué, y sigue con para qué sirve, para volver después al porqué inicial.... agotador!
Y olvídate de contestarse en plan autómata y sin prestarle atención. Se da perfecta cuenta y se enfada muchísimo, obligándome a mirarle y a poner todos mis sentidos en nuestra interesantísima charla. Vamos, que lo que a él le gusta es hablar y que le hagan caso, ¿y a quién no?
Otra pregunta que le entusiasma es "¿para qué sirve?", y en general ésta suele ser más facilita de contestar. No hay problema cuando pregunta para qué sirven cosas con una clara función, como una maleta o un destornillador. Lo complicado viene cuando quiere saber para qué sirve la pegatina con la marca de la nevera, las flores del estanque, las mariposas y cosas así. A menudo encadena unas preguntas con otras, de manera que empieza con el porqué, y sigue con para qué sirve, para volver después al porqué inicial.... agotador!
Y olvídate de contestarse en plan autómata y sin prestarle atención. Se da perfecta cuenta y se enfada muchísimo, obligándome a mirarle y a poner todos mis sentidos en nuestra interesantísima charla. Vamos, que lo que a él le gusta es hablar y que le hagan caso, ¿y a quién no?
jueves, 24 de febrero de 2011
Mi amigo Eden
martes, 25 de enero de 2011
Faster Faster: pedaleando
Os parecerá una tontería, pero creo que una de las razones por las que Manuel se porta muchísimo mejor últimamente es la llegada a nuestras vidas de "LA MOTO". No sé si será casualidad, pero desde que "Papá Noel" le trajo tan preciado vehículo el lechón está mucho más contento. No en vano es hombre, y hay que decir que a ellos les pones ruedas y motor y son mucho más felices, no es cierto? En alguna parte leí una frase fantástica que decía algo así como "No importa lo acabado, hundido o deprimido que un hombre se encuentre. Siempre será capaz de conducir su coche". Y yo añado, y además conducirlo le hará feliz. La velocidad les entusiasma, qué le vamos a hacer. Supongo que es el equivalente masculino a nuestro salir de compras, aunque personalmente, mi panacea sería darme un masaje o tumbarme al sol a leer un buen libro.
La verdad es que hacía mucho tiempo que el lechón no prestaba atención a los juguetes y que no jugaba solo casi nunca. Pero ahora que la moto ha entrado en nuestras vidas, Manuel da vueltas incansable alrededor de la mesa del salón, aparca bajo la escalera, nos pide que le pongamos gasolina, se baja de la moto y llega a "su casa", que es el hueco que queda debajo de la trona... Y en fin, que de repente juega mucho más él solo y es una gozada. Ha aprendido a pedalear, aunque aún se da impulso con los pies casi siempre. A veces salimos a dar una vuelta por el paseo marítimo, y Manuel conduce a toda velocidad al grito de "faster faster" mientras el papá ejemplar y yo podemos tener una conversación algo menos entrecortada de lo habitual.
La verdad es que hacía mucho tiempo que el lechón no prestaba atención a los juguetes y que no jugaba solo casi nunca. Pero ahora que la moto ha entrado en nuestras vidas, Manuel da vueltas incansable alrededor de la mesa del salón, aparca bajo la escalera, nos pide que le pongamos gasolina, se baja de la moto y llega a "su casa", que es el hueco que queda debajo de la trona... Y en fin, que de repente juega mucho más él solo y es una gozada. Ha aprendido a pedalear, aunque aún se da impulso con los pies casi siempre. A veces salimos a dar una vuelta por el paseo marítimo, y Manuel conduce a toda velocidad al grito de "faster faster" mientras el papá ejemplar y yo podemos tener una conversación algo menos entrecortada de lo habitual.
lunes, 17 de enero de 2011
¿Pasó lo peor?
Miedo me dá escribir este post. Parece que existe una maldición o algo así y en cuanto plasmo en el blog lo que me ocurre "la noticia" se desvanece como por arte de magia. Tal vez estaría más guapa calladita y sin cantar victoria, no?
Ya me ha pasado otras veces. Escribo que POR FIN Manuel come fruta y al día siguiente, como por quitarme la razón, decide el condenado que no quiere probar ni el plátano... o me maravillo de lo bien que duerme para que a la mañana siguiente amanezca de nuevo a las seis de la mañana. En fin, correré el riesgo, pero que quede constancia de que haberlo, haylo.
Y voy a decir, con la boca superpequeña que... me parece, intuyo, tengo la sensación... de que ya hemos superado lo peor de los "Terribles dos" y que hemos dado paso a una fase mucho más llevadera, feliz, divertida y enriquecedora como padres del lechón. Ayyyy, qué miedo, qué miedo, pero ya está escrito. Ahí queda dicho.
Estas últimas dos semanas me parece que mi pequeño hombrecito se ha hecho mayor. Repentinamente, tiene ganas de agradarnos, de hacernos felices, y está más relajado y menos agresivo, e infinitamente más cariñoso. Es más paciente y ha mejorado mucho su relación con otros niños, ya no pega ni muerde. De pronto entiende mucho mejor las consecuencias de sus actos. Sabe que cuando obra mal le castigamos, o que cuando se porta bién le hacemos más caso, estamos más contentos y lo pasamos mejor. Puede que esto tenga algo que ver con su mejor dominio del lenguaje, que resumiré diciendo que "no calla ni debajo del agua", o tal vez con las interminables vacaciones del "playground" que han supuesto una dedicación de mami y papi a jornada completa: ahora vamos a la playa, ahora al centro comercial, ahora a la piscina, ahora yanoséquehacercontigo... Está claro que algo tiene que ver que está comiendo mucho mejor y hasta se le ve más gordito. No sé la explicación, y seguramente son todas y ninguna. Tal vez es sólo que tenía que ser así, por madurez o por que POR FÍN se ha adaptado a vivir en Bali...
El caso es que estoy feliz porque ahora en esta casa se respira paz, armonía y buen humor. Voy a poner una ofrenda a los dioses balineses para dar las gracias, no sea que se me enfaden y se me acabe el chollo.
Ya me ha pasado otras veces. Escribo que POR FIN Manuel come fruta y al día siguiente, como por quitarme la razón, decide el condenado que no quiere probar ni el plátano... o me maravillo de lo bien que duerme para que a la mañana siguiente amanezca de nuevo a las seis de la mañana. En fin, correré el riesgo, pero que quede constancia de que haberlo, haylo.
Y voy a decir, con la boca superpequeña que... me parece, intuyo, tengo la sensación... de que ya hemos superado lo peor de los "Terribles dos" y que hemos dado paso a una fase mucho más llevadera, feliz, divertida y enriquecedora como padres del lechón. Ayyyy, qué miedo, qué miedo, pero ya está escrito. Ahí queda dicho.
Estas últimas dos semanas me parece que mi pequeño hombrecito se ha hecho mayor. Repentinamente, tiene ganas de agradarnos, de hacernos felices, y está más relajado y menos agresivo, e infinitamente más cariñoso. Es más paciente y ha mejorado mucho su relación con otros niños, ya no pega ni muerde. De pronto entiende mucho mejor las consecuencias de sus actos. Sabe que cuando obra mal le castigamos, o que cuando se porta bién le hacemos más caso, estamos más contentos y lo pasamos mejor. Puede que esto tenga algo que ver con su mejor dominio del lenguaje, que resumiré diciendo que "no calla ni debajo del agua", o tal vez con las interminables vacaciones del "playground" que han supuesto una dedicación de mami y papi a jornada completa: ahora vamos a la playa, ahora al centro comercial, ahora a la piscina, ahora yanoséquehacercontigo... Está claro que algo tiene que ver que está comiendo mucho mejor y hasta se le ve más gordito. No sé la explicación, y seguramente son todas y ninguna. Tal vez es sólo que tenía que ser así, por madurez o por que POR FÍN se ha adaptado a vivir en Bali...
El caso es que estoy feliz porque ahora en esta casa se respira paz, armonía y buen humor. Voy a poner una ofrenda a los dioses balineses para dar las gracias, no sea que se me enfaden y se me acabe el chollo.
lunes, 15 de noviembre de 2010
Primer amor
Son inseparables, la comidilla de la guardería. Se cogen de la mano, se dan besos y abrazos, juegan juntos, colorean juntos, saltan en la cama elástica juntos... Él la pasea galante en su moto azul por todo el patio, mientras ella grita "faster, faster". Cuando le dejo por la mañana lo primero que pregunta es "¿Yasmine?", y cuando se encuentran, se miran azorados y él da vueltas en torno a ella como un perrillo. Cuando le pregunto, ¿con quién has jugado hoy? me contesta con una sonrisa bobalicona, "ton Yasmin". Ahora quiere elegir la ropa que va a llevar, y me pide que le ponga la "pimeneta de Mickey" o la "pimeneta del monstruo". Creo que ella es la razón de estos madrugones que nos llevan por la calle de la amargura. Pero, ¿no es una monada?
| La foto está tomada en la fiesta de Halloween, no es que la niña vaya vestida con tutú a la guardería... |
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Viendo amanecer
Desde que llegamos a Bali Manuel se despierta cada vez más temprano. Al principio pedía bibe sobre las siete y media, que es más pronto que su hora habitual en Madrid, pero aún puede ser una hora decente. Después pasó a levantarse a las siete, a las seis y media, a las seis... y lo de hoy ya no tiene nombre, se ha despertado a las cinco y media de la mañana, cuando aún no había amanecido. Ni que decir tiene que el papá ejemplar y yo nos arrastramos de sueño, que maldecimos en arameo y que no sabemos qué hacer con el niño desde tan temprano. Pero es que además de nuestros planteamientos egoístas, realmente pienso que Manuel no está descansando todo lo que necesita, y eso me preocupa. Sin ir más lejos esta noche ha dormido ocho horas y media, y eso no es suficiente para un niño de dos años y medio con todo el desgaste que tiene a lo largo del día. Hemos intentado hacer sus siestas más cortas para conseguir que duerma más de noche, pero no sólo es dificilísimo despertarle, sino que además no sirve para nada porque por la mañana se levanta a la misma hora. Como aquí no hay persianas, hemos instalado en su cuarto unas cortinas improvisadas a base de pareos para que no entre demasiada luz, pero lo de hoy (repito, noche cerrada) me confirma que ese no es el problema. Es cierto que aquí los sonidos de la naturaleza comienzan muy temprano: perros landrando, gallos, pájaros... y la última incorporación a nuestra fauna, un pato que apareció en el lago y quesialguienmeprestaunaescopeta... Hemos intentado decirle que aún es de noche, que tiene que volver a dormir, pero no hay forma. Grita, llora y patalea hasta que consigue lo que quiere. La última es que me llama diciendo, mami, por favor, el bibe... y ante tanta educación dá penita resistirse. Y el problema es que la cosa va de mal en peor y a este paso cualquier día me despierta a las 4 de la mañana diciendo, mami, por favor, el bibe... Ayuda, por favor, ¿alguien con el mismo problema?
martes, 26 de octubre de 2010
Nuevos amigos
Después de las larguísimas vacaciones de "mid-term" Manuel ha vuelto a la Escuela Infantil. Lo cierto es que estos primeros días está yendo con algo de desgana y llora un poquito cuando le dejamos allí, pero me dicen que después de marcharnos está perfectamente integrado y se lo pasa pipa. Ahora ya va a jornada completa, de lunes a viernes y de nueve a dos.
Su compañero de juegos favorito se llama Owen. Es un niño estadounidense, de Seattle, y tiene unos seis meses más que Manuel. Les encanta estar juntos, aunque los motivos de tanto entusiasmo son un gran misterio para mí, por que se pasan el día peleándose. Parece que el problema fundamental es de comunicación, no se entienden, luego todo lo solucionan a golpes. Aunque hay que reconocer que el que inicia las peleas es Owen, que tiene la mano bastante larga, y a la mínima se lía a guantazos. Manuel sabe defenderse, se encara con él y le grita: "para Owen, para". Es entonces cuando un adulto acude y encuentra a Manuel arrinconado y a Owen atizándole como puede... igualito que en un ring de boxeo. Algunas veces Manuel le devuelve el golpe, e incluso ha llegado a morder, pero casi siempre se limita a decirle que pare. Lo hace tan a menudo que Owen ya sabe que "para" significa "stop". A ver si al final van a aprender los demás más español que Manuel inglés.
A raíz de la amistad entre los peques también nosotros hemos entablado relación con los padres de Owen, y vienen a casa a menudo para que los críos jueguen. Me gusta mucho ver que Manuel sigue siendo bastante generoso con sus cosas. Me derrito cuando le da uno de sus coches a Owen según entra por la puerta diciéndole "toma Owen". Me llena de orgullo ver que es amable y sabe compartir, aún más teniendo en cuenta que aquí en Bali tiene poquitos juguetes, nada que ver con la cantidad ingente de cosas que tenía en Madrid .
En general, sigue siendo un niño bastante sociable, aunque ahora lo es mucho más con los de su tamaño que con los adultos, a quienes de primeras suele rechazar de plano. Ha desarrollado una mezcla entre timidez y miedo hacia la gente nueva, y sospecho que tendrá algo que ver con que desde que llegamos a Bali todo el mundo hable "tan raro". En su pequeña cabecita debe de pensar que la gente se ha vuelto un poco loca, y dirá "ahora que yo empezaba a entenderles y se han estropeado todos a la vez..." En cambio, con los niños no tiene problema, y se acerca a los desconocidos en cualquier parte para jugar con ellos. Es increíble lo universal que es el lenguaje del juego, sin entenderse una palabra los niños pueden pasar ratos estupendos juntos, mientras los adultos necesitamos subtítulos para todo. En ese aspecto los niños tienen mucho que enseñarnos, ¿no os parece?
viernes, 15 de octubre de 2010
Lagartijas
Como ya comenté en un post en mi otro blog, nuestra nueva casa balinesa está construida en medio de un jardín tropical y sobre un lago, lo que la convierte en un lugar de lo más acogedor para toda clase de bichos. Convivimos sin inmutarnos con varias especies de insectos, y, para deshacernos de ellos, tenemos unos cuantos aliados. Por un lado insecticidas a "tutiplén", en todos los tipos y formatos, y por otro lado, el remedio más natural: las lagartijas. Están por todas partes y claro, Manuel encantado. Cada vez que ve una de ellas, da un grito de alegría diciendo, "Mira, mami, gartija!!" Y tengo que acudir de inmediato como si fuera un gran acontecimiento. No importa que esté hablando por "Skype" o que tenga la cena al fuego. Lo importante es lo importante. Hay que ver a la lagartija, aunque sea la decimoctava que pasa por detrás de la tele en una hora. Lo más gracioso es que, en su vasto conocimiento de la especie en cuestión (también llamados gekos sin no me equivoco), mi lechón las categoriza en distintos tipos: están las "lagartijas papá", que son las más grandes, las "lagartijas bebé", que son las chiquititas, y por último una subespecie algo indefinida que es la "lagartija mamá". Realmente ésta no muestra a simple vista una diferencia apreciable con la lagartija papá, pero Manuel tiene clarísimo quién es quién en los roles familiares. Algunas veces intenta sin ningún éxito cazarlas, y otras veces su papá ejemplar consigue coger alguna para que pueda verla de cerca. Entonces se pone contentísimo, le da alguna caricia-manotazo, y con ese don de gentes tan suyo, y sacando va relucir su incipiente inglés la saluda diciendo "Hello Gartija, what's your name?"
martes, 28 de septiembre de 2010
Haciendo amigos
Manuel empieza a decir algunas cosas en inglés: hello, goodbye, thankyou, open the door, sorry... Aprende rápido, y le gusta repetir todo lo que oye, así que es probable que muy pronto hable mejor la lengua de Shakespeare que una servidora. Lo gracioso es que también se lanza con el idioma local, y dice en indonesio "Teramakasi", que significa gracias. Toma palabreja. Mi niño, que es así de educado, y sabe decir gracias ya en tres idiomas. Os dejo aquí un vídeo en el que está jugando en la playa con unos niños balineses. ¡Se lo pasó en grande!
lunes, 20 de septiembre de 2010
Guerra y paz

Hoy hace un mes que salimos de España, y me parece que han pasado seis. No es que haya pasado despacio, no es eso ¡Es que han pasado tantas cosas! Tengo la sensación de que en Madrid la vida se nos pasa deprisa porque en realidad no nos pasa casi nada. Cada día es muy similar al anterior, y cuando miramos atrás, hacia nuestro último mes, en general tenemos dos o tres cosas que destacar entre nuestros recuerdos, mientras el resto de nuestras vivencias se pierden entre las neblinas de la monotonía. Cada día vemos las mismas caras, comemos las mismas cosas, llamamos a las mismas personas y sabemos lo que ocurrirá después.
De eso huíamos un poco cuando decidimos venirnos a vivir a Bali. Queríamos escapar del aburrimiento, de la monotonía y de hacer "lo que nos toca" desde ahora y hasta la jubilación. Cuando tomamos esta gran decisión seguramente no tuvimos en cuenta que a los niños lo que les dá seguridad y les hace sentir bién es precisamente saber qué es lo que viene después. Saber que después del baño viene la cena y después a dormir. Conocer el camino hasta el parque y pasar siempre por el mismo bar con el mismo perro en la puerta. Saludar a las vecinas, jugar con los "amiguitos" en el tobogán conociendo sus nombres... y entendiendo lo que dicen! Comer lo mismo cada día, ver los mismos capítulos de Pocoyo, dormir en su preciosa habitación de siempre... Si has leído hasta aquí supongo que ya entiendes por donde voy. Pues eso, que Manuel no está llevando nada bién todo esto de la mudanza y se porta fatal.
Todo con él es una batalla, cuando no una guerra declarada. Intentamos hacer las cosas con mucha mano izquierda, y antes de llegar al enfado y al castigo damos mil vueltas, os lo aseguro. Imaginación al poder. Papá ejemplar y yo nos hemos hecho fuertes en la adversidad y tenemos dos millones de recursos para cuando empieza a asomar el mal genio del lechón: hacerle reir con cosquillas, jugar a ser leones, delfines o robots, darle masajes, cantar como los siete enanitos de Blancanieves, contarle cuentos sobre niños que se portan muy bién y sus padres están orgullosísimos... Sin embargo, es muy difícil y está poniendo a prueba constantemente mi naturaleza impulsiva e impaciente, así que en casa hay más malas caras , amenazas y enfados de lo que me gustaría. Echo de menos a mi niño dulce y simpático, alegre y divertido, porque estos días casi nunca saca su mejor cara. Especialmente conmigo. Parece que en esta guerra que nos tiene declarada me ve como la capitana del escuadrón enemigo. A su padre le hace más caso y le reta menos que a mí. Y eso me duele. Intento acercarme a él, darle cariño, y me rechaza, buscando a cambio a su padre como para molestarme. Por otro lado es un alivio saber que si yo no puedo conseguir el objetivo, si nuestras conversaciones de paz se bloquean, puedo recurrir a mi aliado para que encuentre una nueva hoja de ruta.
Y en medio de toda esta guerra hay momentos en los que me hace reir, en que me llena de ternura y orgullo y me lo como a besos (aunque me aparta el desagradecido). Entonces vuelvo a sentirme tan enamorada de mi niño como siempre y sé que soy la peor madre del mundo, mientras me siento fatal por haber despotricado de él un minuto y medio antes. Ejemplos: Está haciendo grandísimos progresos y habla de maravilla. Construye frases sorprendentes y hasta termina las mías cuando le cuento alguna historia por la noche; En el "Playgroup" ya está completamente adaptado y desde la semana pasada ya no llora cuando le dejamos. Su profesora me dice que sigue muy bién el ritmo, que es muy listo y es bueno con los otros niños; Las calles de Bali están llenas de flores de frangipani, y cuando vamos caminando amenudo coje una del suelo y me la dá diciendo: "una flor de mami"; Cuando ve un caracol y me dice entusiasmado: "mira, mami, es un caracol-col-col..."
Supongo que no es solo la mudanza, que además es una "etapa" y que también pasará. Está reafirmando su personalidad, marcando sus límites y los nuestros, y está claro que no va a ser ningún pusilánime este niño mío. No sé de qué me quejo, nunca me ha gustado la gente que no tiene carácter. A quién habrá salido...
domingo, 12 de septiembre de 2010
Escondite
Estos días Manuel quiere jugar al escondite a todas horas. Lo más gracioso es su manera de esconderse. Él busca cualquier rincón donde pueda meter la cabeza y... allá voy! Mete la cabeza bajo el edredón, se mete debajo de la mesa (de cristal) de salón, se tumba en el suelo bajo nuestros pies con la cara entre las manos... En fín, lo que viene siendo desde siempre esconderse a lo avestruz. Yo insisto en que hay que enseñar a este niño a esconderse como es debido para que pueda jugar en la "guarde" sin parecer retrasado mental... pero su padre dice que no, que mejor que siga escondiéndose así para no arriesgarnos a que lo haga de verdad y nos pegue un buen susto. A veces pienso que el papá ejemplar se pasa de preocupado, de prevenido y de ejemplar. Me dá pena mi niño, entre que el pobre no habla el idioma y que no sabe jugar al escondite, con lo crueles que son sus congéneres, le van a colgar desde ya el sanbenito del "pringao" de la clase. Y eso puede llevar toda una vida superarlo.
| En la playa de Sanur buscando cangrejos al atardecer |
domingo, 5 de septiembre de 2010
Al cole (editado y con fotos)
Llevamos unos días bastante difíciles con Manuel. El miércoles pasado, 1 de septiembre, empezamos a llevarle a la Escuela infantil en Bali. Es una escuela fantástica, se llama Cheeky Monkeys, y es para niños desde 18 meses hasta seis años. El método educativo es británico y la enseñanza en inglés. Me encanta su filosofía educativa y también la escuela en sí, porque está en una casita rodeada de un enorme jardín que sería el paraíso de cualquier niño. Las clases son dentro y fuera de la casa, así que los peques están en contacto con la naturaleza todo el tiempo. Las profesoras son fantásticas, y la de Manuel, que se llama Luisa, me encanta porque parece haberse tomado “el caso Manuel” como algo personal y me cuenta cada detalle de lo que hace a diario. Por el momento irá 3 días a la semana, hasta que nos instalemos en una casa definitiva, y entonces la idea es llevarle de lunes a viernes, si es que finalmente nos quedamos a vivir por esta zona de Bali.
Pero Manuel está tardando más de lo que yo esperaba en adaptarse. Los tres primeros días han sido todo un drama. Separarse de nosotros le cuesta muchísimo, y se queda llorando con una pena tremenda. El primer día lloró desesperadamente durante una hora, y hasta vomitó. El segundo día lloró 20 minutos y también vomitó, pero luego estuvo más participativo y contento, y el tercero parece que fue de nuevo como el primero, pero sin vomitar… A mí me parte el corazón, y también al papá ejemplar, pero le dejamos pensando que, como todos los niños, acabará adaptándose y pasándoselo muy bién allí. Cuando volvemos a buscarle, dos horas y media más tarde, nos recibe haciendo pucheros como si no nos hubiera visto en un mes. Y con nosotros allí es cuando él empieza a disfrutar de su entorno. Es llegar nosotros y aquello se convierte en el paraíso que siempre fue, y él empieza una carrera desenfrenada para montarse en todo lo que pilla: la cama elástica, motos y coches de todo tipo, jugar en una minicocinita o en el minihospital, la piscina de bolas, el tobogán… El caso es que al final no quiere marcharse de allí y nos lo tenemos que llevar a la fuerza y llorando otra vez.
Y lo peor ha sido ayer y hoy. Parece que el pequeño monstruito nos está castigando por haberle abandonado a su suerte, y está de un humor de perros, se levanta por la mañana con una rabieta de no te menees y a lo largo del día nos obsequia con tres o cuatro más sin razón aparente. Como acto de rebeldía, se niega a hacer pis en el water y se lo ha hecho encima un par de veces para cabrearnos… Y mañana es lunes y volvemos a empezar... ¡SOS! Necesito a Supernanny!!
No hay fotos porque termino este post desde un cibercafe (sin tildes ni enhes) despues de haberme quedado sin bateria en el portatil. Lo intento manhana.
Edito: Hoy ha ido tomo mucho mejor. La separación ha sido dura, pero Manuel ha llorado mucho menos y ha participado en las actividades de la clase como los otros niños. Este lechón mío es un campeón! Muchas gracias por los comentarios de ánimo.
| Este es el cartel que cuelga en la clase de Manuel, que es la de "Butterflys". Véase el puchero de mi niño en la foto. Se la tomaron el primer día... |
| Estas son mis profes: Luisa y Ría, y yo me lo estoy pasando bomba |
| mami, ¡mira como salto en la cama elástica! |
Y lo peor ha sido ayer y hoy. Parece que el pequeño monstruito nos está castigando por haberle abandonado a su suerte, y está de un humor de perros, se levanta por la mañana con una rabieta de no te menees y a lo largo del día nos obsequia con tres o cuatro más sin razón aparente. Como acto de rebeldía, se niega a hacer pis en el water y se lo ha hecho encima un par de veces para cabrearnos… Y mañana es lunes y volvemos a empezar... ¡SOS! Necesito a Supernanny!!
No hay fotos porque termino este post desde un cibercafe (sin tildes ni enhes) despues de haberme quedado sin bateria en el portatil. Lo intento manhana.
Edito: Hoy ha ido tomo mucho mejor. La separación ha sido dura, pero Manuel ha llorado mucho menos y ha participado en las actividades de la clase como los otros niños. Este lechón mío es un campeón! Muchas gracias por los comentarios de ánimo.
sábado, 28 de agosto de 2010
Sin tete en Bali
Pero no nos ha quedado más remedio. La víspera de nuestro viaje el lechón se cayó en el parque y se golpeó uno de los dientes de delante. Al pobre se le metió hacia dentro de la encía, se le movía un poco y parecía dolerle bastante. La encía inflamada e inyectada en sangre fue a peor cada vez, y durante el interminable viaje en avión no se separó del chupete, cosa que empeoró la situación aún más. Después de unos días en Bali vimos que aquello no mejoraba y que por la mañana Manuel se despertaba con la boca cada vez más hinchada. Nos dimos cuenta de que al succionar el chupete el diente se movía, clavándose aún más en la encía. Así que tuvimos que tomar una decisión drástica…
Quitarle el chupete ha sido infinitamente peor que quitarle el pañal. Pobrecito mío. Lo que ha llorado… Hoy es el cuarto día y ya lo lleva mejor, pero las primeras dos noches yo estuve a punto de claudicar. Si no llega a ser porque el papá ejemplar es mucho más fuerte que yo, le devuelvo su chupete sin duda. Además, Manuel sabe perfectamente quién es el eslabón más débil, así que gritaba “mami, mami, oto tete, mami” con una voz que me partía el alma… Le habíamos convencido de que aquí en Bali los nenes no llevan tete, que él ya es mayor… y hasta ahí todo bién. Tal fue la comedura de coco que él solito tiró el tete por el vater y le dijo, “allós tete”… Hasta ahí todo muy bién, porque claro, él sabe que tenemos al menos ocho tetes… lo malo vino a la hora de dormir. La niña del exorcista era un angelito a su lado.
Yo también echo de menos el tete una barbaridad… Esa tranquilidad de “enchufar” el tete y segundos más tarde escuchar la respiración tranquila del sueño profundo. El papá ejemplar lo ha sustituido por una miniexcabadora amarilla que es ya el último talismán. La cuidamos con esmero para que no se pierda, y a mí me tiene al borde de la paranoia. Así que ahora Manuel duerme con la excabadora en una mano, Ely en la otra, y su almohada entre las piernas. Que no le falte de nada!
sábado, 12 de junio de 2010
Tarta de cumpleaños
Como os contaba en el post sobre el cumpleaños, el papá ejemplar y yo nos animamos a hacer una tarta casera. Encontré la receta en una web que me gusta mucho, Pequerecetas, y no puede ser más fácil. Es la típica tarta de galletas con chocolate, que no requiere horneado y es apta para novatos en estas lides. Aunque me encanta cocinar, la repostería no se me dá muy bién, así que no me atrevía con otra cosa. Le añadí, eso sí, un toque personal, una capa de mermelada de frambuesa en el centro, que le daba un saborcito como a "tigretón", y quedó muy rica. Podéis ver la receta original aquí.
El resultado fue éste, la decoramos con corazoncitos de colores, marshmallows y un dos gigante hecho con pasta de azucar. Metimos un poco la pata por decorarla la noche anterior -que por cierto, tiene tela estar un sábado a las 23.30 apilando galletitas, con lo que hemos sido!- y al día siguiente el dos ya nos estaba tan definido y los colores se habían desteñido un poco. Hay que reconocer que el desagradecido de mi hijo no quiso ni probarla... por que se había puesto ya tibio de chorizo, salchichón y patatas fritas....
P.D: gracias a todas por vuestros ánimos en el post-sos anterior... parece que las aguas están volviendo a su cauce y mi lechón está portándose mucho mejor
El resultado fue éste, la decoramos con corazoncitos de colores, marshmallows y un dos gigante hecho con pasta de azucar. Metimos un poco la pata por decorarla la noche anterior -que por cierto, tiene tela estar un sábado a las 23.30 apilando galletitas, con lo que hemos sido!- y al día siguiente el dos ya nos estaba tan definido y los colores se habían desteñido un poco. Hay que reconocer que el desagradecido de mi hijo no quiso ni probarla... por que se había puesto ya tibio de chorizo, salchichón y patatas fritas....
P.D: gracias a todas por vuestros ánimos en el post-sos anterior... parece que las aguas están volviendo a su cauce y mi lechón está portándose mucho mejor
domingo, 30 de mayo de 2010
Dos añitos
-oh! mami, mia, oto guau, guau (enloquece con los perros, y no les tiene ningún miedo, así que si no estoy atenta se acerca a todos, no importa que sea un rottwailer o un caniche)
-mia mami, un toto a telo (un helicóptero en el cielo)
-oto cueto mami (otro cuento, esto lo dice casi todas las noches para retrasar el momento de ir a dormir)
-ma calalate, ma calalate (se pirra por el chocolate igual que su madre, pero no le gustan las galletas, así que si le doy galletas con chocolate se las ingenia para comerse solo éste y dejar la galleta intacta)
-gata, mami (gracias mami, me lo como a besos cada vez que dice ésto)
-caca pio arren (pronúnciese con una erre bién sonora, esto se traduce como "caca de pájaro grande"... lo que os decía, indio total, no?)
-carrera mami, corre, corre (le encanta correr, y me cuesta muchísimo evitar que salga corriendo cada dos por tres)
Es un niño simpatiquísimo, y tiene enamorada a toda la familia, y también a todas a todas las abuelas del barrio, a las que saluda efusivamente. En el parque no para un momento, y es el fitipaldi del tobogán. Parece que haya una carrera para ver quién se tira más veces por minuto. Para adelantar a los otros niños, que por lo general van más lentos, se mete por cualquier hueco y es cómico ver como se las apaña para pasar por encima de ellos casi sin que se den cuenta.
Su juguete favorito es la pelota, y la chuta y lanza con muchísima habilidad para su edad. También tiene últimamente una fijación con todos los juguetes que se arrastran con un palo, y va por la casa diciendo "palo, o táaaaa" (palo, dónde estás!!).
Come mejor últimamente, aunque cuando le damos la comida su padre o yo se pone más difícil. Mastica mucho más, pero la verdura y las legumbres se las tengo que dar en puré porque sino es imposible. En cambio, se come un filete sin problemas porque le encanta la carne. La fruta sigue siendo mi caballo de batalla, pero me conformo con que coma pequeñas cantidades todos los días. Sus platos favoritos por el momento son la sopa, las croquetas, la tortilla de patatas y el salchichón.
Es un niño muy fuerte en todos los sentidos. En dos años habrá estado malito tres veces, y nunca ha tenido fiebre por encima de 38,5. Ya apenas utilizamos la silla de paseo, porque a Manuel no le gusta nada, y además aguanta horas andando sin problema.
En otros aspectos, sigue siendo muy bebé. Veo lo de quitarle el pañal como una misión imposible por ahora, porque cuando le siento en el orinal y le digo que haga pipí, el tío se cree que es un tren y dice "piiipiiii, chucuchucu"... Aún duerme en cuna, pero está muy grande y creo que debería cambiarle ya a la cama, antes de que un día se me lance al vacío, que ya levanta la pierna por encima de la barrera. El tete sigue siendo su compañero inseparable, y aunque no le dejo sacarlo a la calle, en cuanto llega cansado del parque, lo primero que hace es pedírmelo desesperadamente. Le encanta el bibe y se lo damos todas las noches y también para desayunar. Y digo se lo damos porque él no lo coge, parece que la cosa no fuera con él y no intenta ni tocarlo. No me importa dárselo porque tarda menos de un minuto en zamparse los 300ml., pero la verdad es que es vago hasta decir basta para algunas cosas.
Ayer hicimos una pequeña fiesta en el parque para que celebrara su cumple con sus amiguitos, y hoy vendrá la familia a casa. El papá ejemplar y yo hicimos ayer su primera tarta casera de cumpleaños. Ha quedado muy bonita, espero que esté tan buena como parece. El próximo día os pongo una foto y la receta.
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