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jueves, 24 de febrero de 2011

Mi amigo Eden


Al principio me parecía que hablaba muy raro, pero cada día le voy entendiendo mejor. Vamos a la misma clase en el playground y casi siempre estamos juntos jugando. Pocas veces nos peleamos, solo cuando uno de los dos está algo cansado y gruñón. Él me ha enseñado que cuando me hago pupa tengo que decir Autchi! y que las motorcycles son mucho más chulas que las motos de toda la vida. A Eden le gustan un montón los candies, así que cada vez que encuentro uno por el suelo lo guardo para él. Yo la verdad es que no entiendo muy bién esa pasión por las chucherías, y prefiero mil veces unas buenas aceitunas sin hueso o unas patatas fritas. Será porque Eden es de origen británico... y claro, estos ingleses no entienden de buena mesa. Casi todas las mañanas, al entrar en el playground le busco, y cuando le veo le doy un gran abrazo. Cuando llega la hora de salir, a veces le pido a mami que pasemos un rato por su casa porque aún no me he cansado de estar con él, pese a llevar cinco horas juntos. Mami dice que se pronuncia Idan, pero yo le llamo Eiden, y creo que a a él no le importa que diga mal su nombre de tanto que se divierte conmigo. Estoy muy contento porque he encontrado por primera vez un amigo. Y quien tiene un amigo tiene un tesoro.

jueves, 7 de octubre de 2010

Papi mejor



Si vuelvo a escuchar a alguien decir eso de "los niños son de las madres", prometo que le morderé. Es una mentira tan gorda como aquella de "los niños y los borrachos dicen siempre la verdad", o la de "el dinero no da la felicidad"... anda ya! Hace ya mucho tiempo que asumí que no soy para mi hijo el "number one", y desde que tenía meses ha sido un niño "de papi". Hasta ahí bién. No seré yo quien le culpe, al fin y al cabo el papá ejemplar es también mi persona favorita, y entiendo que papi es grande, fuerte, y su modelo a seguir. Sin embargo, lleva unos días que ya pasa de castaño oscuro.

Cuando estábamos en Madrid se ponía contento cuando papi llegaba de trabajar, prefería ir de su mano por la calle que de la mía, o quería que papi le leyera siempre el cuento de antes de dormirse. Todo normal, porque conmigo pasaba muchas más horas que con él y él era la novedad. Desde que estamos en Bali pasa las mismas horas con los dos. O sea... un montón casi vergonzoso de horas, demasiadas sin duda... y ahora no es que prefiera a su padre. ¡Es que a mí no me quiere ni ver! La frase que repite a todas horas es: "no, tú no, papi mejor" Quiere que papi sea quien le dá el bibe, quiere ir a hacer pipí con él y no conmigo, quiere que él le de el agua cuando se despierta de madrugada, ir en sus brazos siempre... He tenido que decirle que papi no está en casa para poder acostarle yo por la noche. Si estamos los dos solos, todo va más o menos bién, dentro de sus "terrible two" generalizados. Pero si su padre está cerca, me suelta frases del tipo: "mami, tú a la cocina" (chúpate esa) o "mami, fuera de aquí" (le cruzaría la cara con mucho gusto en una de estas) Todo esto me tiene hundida en la miseria. Casi siempre soy una persona bastante racional y busco explicaciones sensatas y lógicas a su comportamiento: "no, es que se está reafirmando", "está claro que esta es su manera de hacerme ver que ya no es el bebé de mamá sino el chico grande de su papá". Pero de vez en cuando no puedo evitar que me asalten las dudas, y me atormento buscando en mis archivos qué es lo que he hecho mal. ¿Le reñí más de la cuenta en alguna pataleta? ¿el tirón de orejas fué demasiado fuerte aquel día? ¿no he jugado con él tanto como antes? No dudo que soy una madre imperfecta, histérica de vez en cuando, impaciente a más no poder, controladora, rígida con los horarios... Pero también soy cariñosa, divertida y detallista. No puedo evitar que me asalten los celos y me veo presa de pensamientos trasnochados, YO te llevé en mi barriga durante nueve meses, YO te parí con dolor... y ahora resulta que le quieres más a ÉL ¿qué he hecho yo para merecer ésto?

sábado, 10 de julio de 2010

Bye Bye pañales

El viernes pasado decidí que era hora de deshacerse de los pañales. Quitamos las dos alfombras que tenemos en casa para evitar disgustos, y a Manuel le dejamos en plan naturista con el culo al aire. El culo y el pito, todo sea dicho, que aprovechando la coyuntura mi niño ahora tiene una preocupante fijación por menearlo todo el día... Pero a lo que iba. Le dejé en plan "comando" para identificar inmediatamente el desastre una vez que se produjera. Estaba convencida de que se me avecinaban largas y duras semanas de cambios constantes de ropa y pises y cacas por todas partes. Pero mi niño me ha sorprendido muy gratamente. Se ha hecho pis y caca un par de veces fuera del orinal, pero desde el domingo ha captado completamente la idea, y podemos decir que ha superado la prueba con nota. Controla esfínteres a la perfección, pide pipí y caca con antelación suficiente, e incluso es capaz de esperar la cola del baño de la piscina sin que se le escape ni una gota. Tan interiorizado lo tiene que esta noche no ha mojado el pañal, y se ha despertado a las 7:30 diciendo "pipi" "pipi". Estoy maravillada. Si lo sé lo hago antes, que los pañales no son baratos y tengo un paquete recién comprado que me parece que se va a quedar sin usar.
La anédota graciosa es que el domingo, en pleno proceso de aprendizaje, el lechón dejó un regalito en un zapato de su papá. Yo llevaba un rato olfateando la casa tratando de identificar el origen de aquel olor... hasta que David intentó calzarse y... sorpresa! Zapatos a la basura.

Nota para la historia: mañana la Selección española (me niego a llamarla "la roja") juega la final del Mundial de fútbol contra Holanda. No me gusta el fútbol, y  me dá igual qué se juegue. Me cabrea mucho que unos señores en calzoncillos detrás de una pelota despierten tanta atención y ganen tanto dinero, mientras hay trabajos mucho más relevantes, vitales y admirables que están faltos de recursos y de reconocimiento. Sin embargo, esta vez, ¡espero que ganemos! a ver si el dichoso mundial sirve para dar un empujón a la Economía y para se levante un poco el estado de ánimo de los españoles.

domingo, 30 de mayo de 2010

Dos añitos


Hoy cumplimos dos. Pero mi niño aún no sabe poner los dos deditos, y cuando le preguntas, ¿cuántos añitos tienes? dice "dos", y enseña sus cinco deditos abiertos. Habla por los codos, aunque no es fácil entenderle. Construye algunas frases graciosas, y está empezando a usar artículos y preposiciones, pero sigue hablando a lo indio la mayor parte del tiempo. Aquí os dejo algunas de las más habituales:
-oh! mami, mia, oto guau, guau (enloquece con los perros, y no les tiene ningún miedo, así que si no estoy atenta se acerca a todos, no importa que sea un rottwailer o un caniche)
-mia mami, un toto a telo (un helicóptero en el cielo)
-oto cueto mami (otro cuento, esto lo dice casi todas las noches para retrasar el momento de ir a dormir)
-ma calalate, ma calalate (se pirra por el chocolate igual que su madre, pero no le gustan las galletas, así que si le doy galletas con chocolate se las ingenia para comerse solo éste y dejar la galleta intacta)
-gata, mami (gracias mami, me lo como a besos cada vez que dice ésto)
-caca pio arren (pronúnciese con una erre bién sonora, esto se traduce como "caca de pájaro grande"... lo que os decía, indio total, no?)
-carrera mami, corre, corre (le encanta correr, y me cuesta muchísimo evitar que salga corriendo cada dos por tres)
Es un niño simpatiquísimo, y tiene enamorada a toda la familia, y también a todas a todas las abuelas del barrio, a las que saluda efusivamente. En el parque no para un momento, y es el fitipaldi del tobogán. Parece que haya una carrera para ver quién se tira más veces por minuto. Para adelantar a los otros niños, que por lo general van más lentos, se mete por cualquier hueco y es cómico ver como se las apaña para pasar por encima de ellos casi sin que se den cuenta.
Su juguete favorito es la pelota, y la chuta y lanza con muchísima habilidad para su edad. También tiene últimamente una fijación con todos los juguetes que se arrastran con un palo, y va por la casa diciendo "palo, o táaaaa" (palo, dónde estás!!).
Come mejor últimamente, aunque cuando le damos la comida su padre o yo se pone más difícil. Mastica mucho más, pero la verdura y las legumbres se las tengo que dar en puré porque sino es imposible. En cambio, se come un filete sin problemas porque le encanta la carne. La fruta sigue siendo mi caballo de batalla, pero me conformo con que coma pequeñas cantidades todos los días. Sus platos favoritos por el momento son la sopa, las croquetas, la tortilla de patatas y el salchichón.
Es un niño muy fuerte en todos los sentidos. En dos años habrá estado malito tres veces, y nunca ha tenido fiebre por encima de 38,5. Ya apenas utilizamos la silla de paseo, porque a Manuel no le gusta nada, y además aguanta horas andando sin problema.
En otros aspectos, sigue siendo muy bebé. Veo lo de quitarle el pañal como una misión imposible por ahora, porque cuando le siento en el orinal y le digo que haga pipí, el tío se cree que es un tren y dice "piiipiiii, chucuchucu"... Aún duerme en cuna, pero está muy grande y creo que debería cambiarle ya a la cama, antes de que un día se me lance al vacío, que ya levanta la pierna por encima de la barrera. El tete sigue siendo su compañero inseparable, y aunque no le dejo sacarlo a la calle, en cuanto llega cansado del parque, lo primero que hace es pedírmelo desesperadamente. Le encanta el bibe y se lo damos todas las noches y también para desayunar. Y digo se lo damos porque él no lo coge, parece que la cosa no fuera con él y no intenta ni tocarlo. No me importa dárselo porque tarda menos de un minuto en zamparse los 300ml., pero la verdad es que es vago hasta decir basta para algunas cosas.
Ayer hicimos una pequeña fiesta en el parque para que celebrara su cumple con sus amiguitos, y hoy vendrá la familia a casa. El papá ejemplar y yo hicimos ayer su primera tarta casera de cumpleaños. Ha quedado muy bonita, espero que esté tan buena como parece. El próximo día os pongo una foto y la receta.

martes, 18 de mayo de 2010

Los caballeros las prefieren rubias

Es innegable. Los reflejos dorados les vuelven locos. Será porque en España brillan por su ausencia. Mi lechón no podía ser menos, y antes de cumplir los dos años ya muestra claramente sus preferencias. Le gustan rubias y mayorcitas. Tonto no es. Su favorita es Nadia, una niña muy mona y muy simpática de rizos rubios con la que coincidimos a menudo.

Ayer, en el parque. Manuel se fuga del recinto saltándose a la torera la norma nº1: NOSESALEDELPARQUE!!. Yo, enfadadísima, le arrastro dentro de nuevo. En el camino topamos con una niña rubia de unos tres años haciendo pipí entre los arbustos con la ayuda de su papá. No me suena haberles visto antes. Manuel que la ve y se queda prendado. Repito, la niña hacía pis, pero Manuel no parece percatarse y va hacia ella como un Mihura. Se acerca tanto a ella que temo que se moje… y le dice “Nena guapa”. Yo entre divertida y avergonzada, el papá algo confuso. Y mi peque viendo que la niña no le hace ni caso lo repite tres o cuatro veces más: “nena guapa”, “nena guapa”… Le digo que mejor vamos a dejar a la nena que haga pipí tranquila, pero al ratito la ve de nuevo en el parque, por suerte ya vestidita, y se acerca de nuevo a ella, esta vez dispuesto a darle un beso y un abrazo. La niña, que por cierto era preciosa, no quería saber nada de Manuel y se metía detrás de las piernas de su padre. No me extraña. Va a haber que enseñarle al lechón técnicas de conquista un poco más sutiles…
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