viernes, 19 de febrero de 2010

Inés del alma mía

Le he robado/plagiado el título a Isabel Allende, pero es que me viene de perlas. Es una novela maravillosa, que leí hace unos meses, en torno al personaje histórico de Inés Suárez, heroína y conquistadora de Chile en el siglo XVI junto a su amado Pedro de Valdivia.

Y me viene al pelo para hablar de otra Inés, mi “heroína” particular, que es la persona que cuida de mi lechón mientras yo trabajo, hago la compra y, a veces, sólo cuando es ya imprescindible, voy a la peluquería. Algo debo de haber hecho bien en la vida para haberla encontrado, no os digo más. Y a la primera, esto sí que es una lotería. Por suerte no he tenido que ver desfilar a varias hasta dar con la adecuada como les ha pasado a muchas. Inés tiene alrededor de 50 años, viene de Santo Domingo, y allí dejó a sus dos hijos y dos nietos a los que adora y extraña muchísimo. También tiene un porrón de hermanas, cuatro o cinco, y mamá, como ella dice, que está mayor y delicada. Inés es trabajadora, no para en todo el día para tener la casa perfecta y además atender a Manuel, jugar con él , cocinar… Quiere muchísimo al lechón, y él también la adora.

Me conoce, sabe lo maniática e insoportable que puedo llegar a ser, y ha aprendido a hacer las cosas como a mí me gustan, su tortilla de patatas está de muerte y el caldito para la sopa de Manuel ya no digamos. Sabe de mis prontos, y que tal como vienen se me pasan, y espero que también sepa perdonármelos. Ella ha hecho que mi vida de madre trabajadora sea infinitamente más fácil de lo que hubiera imaginado. Aún así acabo el día rendida, después del estrés de la oficina y la tarde con mi terremoto particular… pero no quiero pensar cómo serían mis días si ella no estuviera!

Tiene que ser muy duro para Inés, y para tantas otras mujeres en su situación, vivir tan lejos de su familia, y cuidar de los niños de otros sabiendo que se pierden ver crecer a los suyos. Seguro que se sentirá sola muchas veces, y me consta que llora de vez en cuando… de morriña, de impotencia por que le falta el abrazo de su nietecita de cinco años, que es su mayor tesoro. Se sentirá helada por este clima tan frío de Madrid, que también se refleja en nuestros modales bruscos, tan distintos de la sutileza, de la calidez con la que se expresan los caribeños. Yo también estoy aprendiendo a corresponder con cariño y reconocimiento a sus detalles, y a sus desvelos. Aprendiendo a ser más dulce, que a veces soy un cardo, a preocuparme por sus cosas, y a escucharla, de verdad, cuando necesita consuelo.

7 comentarios:

Patry dijo...

pues si k es buena inés!!! debe de ser un encanto de persona.

mari carmen dijo...

si la verdad es que encontrar una persona en la que confiar, y te cuide tu lechon a tu gusto, es una loteria...
yo creo que es muy delicado el encontrar una persona a tu gusto, porque le dejas lo mas importante de este mundo que es tu hijo..
gracias a personas como ines,podemos desconectar un poco , trabajar tranquilas y tener momentos de relax como es ir a la peluqueria...
entiendo que ha de ser super duro para ella estar cuidando un bebe teniendo alli a sus nietos y familia...

Carmen dijo...

Ya veo que tienes más de un tesoro en casa. Cuídalos mucho mucho. Enhorabuena...,
Carmen

sonia dijo...

Tienes razón; es una enorme suerte encontrar a alguien así. No sólo como ayuda para la casaño sino para la vida... Es genial rodearse de gente estupenda, positiva y que nos haga sentir bien. Enhorabuena y un beso para Inés!

London dijo...

No sabes como te entiendo, mi vida sin mi dorable Elena sería un caos... gracias a ella disfuto mucho mas de mis hijas.

Besitos

María José dijo...

Es una suerte tener una persona de confianza para que cuide de Manuel. Ojalá se quede con vosotros durante mucho tiempo (aunque seguro que ella prefiere volver a su Caribe, la pobre...)

Karina Ibarra dijo...

Es mucha suerte, y yo también la tengo. Nosotros tenemos a nuestra Inés particular, se llama REli, y al igual que la vuestra ha dejado a una niña de 11 años en su país...
Tengo la suerte que adora a mis hijos, los trata con tanto cariño que a veces me descubro que tiene más paciencia que yo misma!!!
Es una gran bendición contar con ayuda así... uf... lo que haríamos si nuestra querida Reli.

Un abrazo,

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