jueves, 10 de marzo de 2011

Rabietas

Estoy cabreadísima. He dejado al lechón en la guardería después de una rabieta de padre y muy señor mío que me ha dejado exhausta física y emocionalmente. Creía que la fase de las rabietas había terminado, pero ya es la segunda esta semana y de verdad que me tiene muy enfadada. El detonante, tanto en ésta como en la que tuvo el sábado, es que tiene ganas de hacer pis pero cuando le digo que vayamos al baño dice que no quiere. Se enfada, llora, patalea y dice que no quiere levantarse de donde quiera que esté sentado, mientras grita que tiene pipi... un sinsentido absoluto. Suele aprovechar las prisas matutinas para llegar al "playground" para hacer este jueguecito que me saca de mis casillas. Por lo general después de un rato de batalla absurda acaba haciéndose pis en los pantalones, y entonces se enfada aún más porque no le gusta estar mojado. Encantador, ¿verdad? Esta mañana, cuando ya eran las nueve y cuarto de la mañana y teníamos que salir pitando hacia el playground, la escena ha sido la siguiente:
Niño tirado en el suelo rebozado en su propio pis, y madre muy enfadada decide que le dejará el calzoncillo mojado para que aprenda. Madre carga al niño como un fardo (un fardo que pataleaba como un condenado) y lleva sus 14 kilos (mojados de pis) en volandas hasta el coche. Madre que se vé obligada a utilizar mucha más fuerza de la que tiene para montarle en el coche y ponerle el cinturón. Viajecito absolutamente infernal durante el cual niño dá gritos como si le estuvieran matando, y se revuelve tanto que consigue zafarse del cinturón, para acabar sentado en el suelo del coche en un ejemplo claro de inseguridad vial.  Madre tratado de mantener la calma, sin ningún éxito, que tiene que parar en una cuneta para volver a atar al niño no sin antes darle un par de azotes en el culo. Niño se resiste como una lagartija y madre se plantea pegarle más fuerte pero cuenta hasta diez y se contiene, no por falta de ganas, sino porque sabe por experiencia que hacerlo no servirá para nada. Madre respira hondo y conduce despacio porque un minuto más tarde el niño se ha vuelto a quitar el cinturón y está de pie llorando. Niño que grita "mamiiii, mamiiiii" sin saber muy bién por qué, lo que consigue desestabilizar aún más a madre. Madre que llega por fín a la puerta de la guardería y aparca el coche pensando, por fín le voy a perder de vista. Niño que comienza a tranquilizarse y baja del coche muy formal con la respiración entrecortada. Madre y niño van de la mano hasta la puerta de la guardería y el niño camina mirando hacia el suelo, sabiendo lo mal que se ha portado. Niño pregunta a madre, "mami está enfadada?". Y madre le contesta que sí, que se ha portado muy mal y que está castigado. Madre deja a niño en la puerta de la guardería con su mochila a la espalda. Niño se queda allí sin rechistar, pero cuando madre se aleja escucha cómo niño comienza a llorar. Madre apresura el paso para alejarse de allí lo antes posible.
Y aquí os dejo un enlace a un fantástico artículo sobre lo que hay que hacer en caso de que vuestros hijos sufran rabietas. Lo que no hay que hacer ya lo habéis leído en el párrafo anterior.

5 comentarios:

sonia dijo...

Has descrito una escena muy típica en nuestra casa aunque sea por otra cosa como el agua ("quiero agua, tómala ahora no quiero y lloro"). Sólo añado la ENORME culpabilidad por no haber sabido mantenerme serena y la pérdida de papeles que me avergüenza tremendamente después. Me consuela saber que pasa lo mismo en otros casos, que no soy la única madre imperfecta del mundo mundial :-) Pues nada, ánimo con esas rabietas que van y vienen desasosegando a madres como nosotras. Un saludo!!

Pequeñas Cosas dijo...

yo también me siento mejor sabiendo que hay otros niños con rabietas tan absurdas como las del mío... lo de otras madres que pierden los papeles como yo ya me lo figuraba! Hoy hemos tenido otra casi peor que la del viernes, parece ser que estamos en racha! y lo de la culpabilidad, qué te voy a contar!! yo también me siento fatal después, y pienso que habría una manera mucho mejor de llevarlo, pero realmente me pone al límite de mi autocontrol... gracias Sonia!

alma dijo...

las rabietas son típicas de los niños pequeños.

yo no soy madre (estoy embarazada ahora) pero por todo lo q leo... da igual el motivo por el q monten las rabietas, luego puedes ofrecerle lo q querían y ya no lo buscan...

y tú, como madre, tienes q pasarlo mal bffff... porq ver q en esos momentos no atiende a razones, no puedes hablar con él, sólo te resta dejarle llorar para no darle siempre todo lo q pide, y buscas q no nomte la escena delante de nadie... tiene q ser complicado.

Y perdona... q no me he presentado, soy Alma, y estoy embarazada, por lo q estaba buscando blogs de mamis y futuras mamis para aprender y compartir.

el mío (por un tema personal) está ahora privatizado, espero poder dejarlo abierto de nuevo muy prontito.
mientras, te envío a tu correo electrónico una invitación para poder entrar :)

saludos


alma

Metafrastida dijo...

Hola, vaya día. Dos palabras: "terrible two". ¡Yo también ando por ahí!

Mamareciente dijo...

Animo, sólo te queda armarte de paciencia. Todo pasará!

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