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miércoles, 10 de octubre de 2012
Mi bebé cumplió 100 días
Sus primeros 100 días han pasado y ha dejado de ser un pequeño y frágil recién nacido para convertirse en un bebé precioso, regordete y feliz. Sigue siendo muy tranquilo, y ahora además se prodiga en sonrisas ante cualquier tipo de público, lo que le convierte en un bebé adorable. Sus ojos ya no son azules, ¡lo sabía! pero por ahora tampoco son marrones, así que me queda un hilito de esperanza de que se le queden de un marrón verdoso. Está muy espabilado y despierto, y le encanta que le hagan monerías, que le hablen, le mezan y le canten canciones. Yo disfruto cantando para él boleros y canciones de Sabina. Siempre me ha gustado esto de cantar y ahora tengo quien me escucha atento, sin críticas a mi escaso oído musical.
Está muy grande, casi no cabe ya en el cuco, pero me resisto aún a sacarle de nuestra habitación para pasarle a la cuna grande. Saber que ya no tendré más bebés me hace aferrarme más a cada etapa, perder las ganas de dejarla atrás. Me gusta oír su respiración por la noche, saber que le tengo cerca y que con uno solo de sus ruiditos estoy ahí para alcanzarle el chupete o para darle un mimo.
Yo creía que al segundo no se le quiere tanto como al primero, que es imposible amar más... pensaba que, de algún modo, el cupo de amor estaba cubierto, pero me equivocaba. No era un tópico eso de que el amor de una madre es milagroso y se expande y se multiplica a medida que hay seres que lo necesitan. Así que me siento muy afortunada. Es una suerte tener a mi lado de nuevo un bebé pequeñito, un ser indefenso y necesitado, adorable y tierno, que me recuerda cada minuto hasta dónde llega mi capacidad de amar.
domingo, 30 de octubre de 2011
Cosas que pasan
Este viernes en el cole han celebrado Halloween. Yo he estado en Valencia por trabajo de lunes a jueves, así que poco o nada de tiempo de preparar el disfraz para mi lechón. En un alarde de originalidad le he vestido de Spyderman, y yo que creía que habría al menos cinco niños con el mismo disfraz (17,90€ en H&M), pero ni uno oye... Resulta que en Halloween hay que disfrazarse de muertos vivientes, vampiros y demás... ¡y yo sin enterarme! Hay que ver lo obedientes que somos a veces los españoles. Y los americanos, culpables de la creación de la fiesta temática en torno a lo malvado, se disfrazan de lo que les dá la gana y se quedan tan anchos.
La semana pasada, Eta anunció el final del terrorismo con la misma patética y aterradora escenografía que viene utilizando en sus comunicados desde que tengo memoria. Un gigantesco suspiro de alivio se escuchó en nuestro país. Me alegra saber que en el futuro el terrorismo será solo un mal recuerdo para España.
Manuel está aprendiendo las letras a toda velocidad. Cada letra se asocia al nombre de una persona, y así la M es "su letra", la A es "mi letra", la P es la de papi, la E la de Elena, la N la de la Nana y así sucesivamente... Tiene un bonito cacao mental porque en el cole aprenden las letras en inglés, de manera que la W se llama "vaveyiu", y la "C" es, alternativamente "ce" y "si"... Cosas del bilingüiismo.
Empieza la campaña electoral para las elecciones del 20 de Noviembre en las que con casi toda seguridad, arrasará el PP. Hoy cuando iba a comprar el periódico me han parado para presentarme el programa de UPyD. Me gusta esa forma tan cercana de comunicar, y el programa me convence. A ver si no lo estropean en la campaña. Por cierto, que el papá ejemplar está convocado a cumplir su deber ciudadano como miembro de una mesa electoral... a las ocho de la mañana... con lo que le gusta madrugar al pobre.
Por fín llegó el Otoño que tanto se ha hecho esperar este año. Con el cambio de estación pienso en otros que se avecinan. Y también miro al pasado con cierta nostalgia, acordándome de nuestro último Halloween en Bali. Octubre y Noviembre siempre han sido para mí meses un poco tristes, apagados. Días cortos y lluviosos en los que apetece recogerse bajo una manta y decir aquello de "no estoy para nadie"... ¡Quien pudiera!
La semana pasada, Eta anunció el final del terrorismo con la misma patética y aterradora escenografía que viene utilizando en sus comunicados desde que tengo memoria. Un gigantesco suspiro de alivio se escuchó en nuestro país. Me alegra saber que en el futuro el terrorismo será solo un mal recuerdo para España.
Manuel está aprendiendo las letras a toda velocidad. Cada letra se asocia al nombre de una persona, y así la M es "su letra", la A es "mi letra", la P es la de papi, la E la de Elena, la N la de la Nana y así sucesivamente... Tiene un bonito cacao mental porque en el cole aprenden las letras en inglés, de manera que la W se llama "vaveyiu", y la "C" es, alternativamente "ce" y "si"... Cosas del bilingüiismo.
Empieza la campaña electoral para las elecciones del 20 de Noviembre en las que con casi toda seguridad, arrasará el PP. Hoy cuando iba a comprar el periódico me han parado para presentarme el programa de UPyD. Me gusta esa forma tan cercana de comunicar, y el programa me convence. A ver si no lo estropean en la campaña. Por cierto, que el papá ejemplar está convocado a cumplir su deber ciudadano como miembro de una mesa electoral... a las ocho de la mañana... con lo que le gusta madrugar al pobre.
Por fín llegó el Otoño que tanto se ha hecho esperar este año. Con el cambio de estación pienso en otros que se avecinan. Y también miro al pasado con cierta nostalgia, acordándome de nuestro último Halloween en Bali. Octubre y Noviembre siempre han sido para mí meses un poco tristes, apagados. Días cortos y lluviosos en los que apetece recogerse bajo una manta y decir aquello de "no estoy para nadie"... ¡Quien pudiera!
lunes, 13 de junio de 2011
Tres años
| Con sus amiguitos Eden y Lockie, el día de su fiesta de cumpleaños en Bali |
Por suerte en estos días hemos tenido más de lo primero y muy poco de lo segundo. Mi lechón está madurando y se porta cada día mejor. Le ha sentado bien volver a Madrid, le ha sentado bien la normalidad y la rutina de aquí, los mimos de sus abuelas, los montones de juguetes que recibió por su cumple, y seguramente también perdernos un poco de vista a su padre y a mí, que tal vez estaba ya hasta el gorro de tanto vernos. Mis miedos han resultado infundados y se ha adaptado tan bien que nos tiene a todos alucinados.
Será la edad o será que mi vuelta al trabajo le ha hecho ver que mami no está ahí siempre, fija como los cuadros que aún no tenemos en las paredes. Es curioso que en Madrid le está costando un poquito más hacer amigos, y aún hablando el mismo idioma parece que no conecta con los niños españoles. No le gusta jugar solo, y persigue a los niños para prestarles sus juguetes con tal de que compartan sus juegos. Pero ellos salen corriendo con el coche o el dinosaurio de turno y le dejan con carita triste y las manos vacías. Aún así su genio, que parecía incontrolable, está mucho más moderado y apenas hemos sufrido rabietas desde que llegamos. Pide las cosas por favor, casi siempre please, dice gracias y thankyou, cuando se tropieza te sorprende con un "soooorrry" muy cantarín. Me hace reir con sus preguntas incesantes y me agota porque quiere ser el centro de atención constantemente, pero ahora lo pide casi siempre con una sonrisa y no a gritos como antes. Decía mi madre el otro día que "hace mucha compañía" y es verdad. Espero que la "Nana" piense lo mismo y siga tan loca de amor por su nieto al final de la semana, porque ayer le dejamos en la playa con ella y con el "abu" y le recogeremos el sábado. Así que esta semana aprovecharé para poner mi vida en orden, actualizar el blog que ya tocaba, hacer un montón de recados, y disfrutar del papá ejemplar y de Madrid en primavera.
jueves, 24 de febrero de 2011
Mi amigo Eden
miércoles, 9 de febrero de 2011
¿Adios a la siesta?
Llevo meses resistiéndome, y aún no lo tengo del todo claro. Ayer decidimos decirle adiós a la siesta del lechón. Es una pena porque no solía dar problemas para dormirse... pero me estaba volviendo algo paranoica con los horarios y he decidido cortar por lo sano. Os explico mi psico-horario a ver si me entendéis:
14h. Salida del "playground". Manuel sale contento, cansado pero aún con ganas de jugar.
14.30h. Llegamos a casa, hay que acostarle a dormir la siesta lo antes posible que si no se hace tarde.
15.15h. Dos cuentos y un par de masajes más tarde. Ufff, por fín parece que se ha dormido.
17.15h. Toca despertarle, que si no duerme más de la cuenta y no habrá manera de acostarle por la noche.
El caso es que despertarle cuesta un mundo porque él dormiría hasta las siete si le dejara, y eso supone todas las tardes una pelea. Muchos mimos, mucha "normiguita", mucho remoloneo...
18h. Por fín despierto pero aún muy somnoliento. No quiere jugar ni ir a la piscina. Aquí anochece a las seis y media, así que para cuando se activa ya no se puede hacer nada y es casi la hora de cenar. Sólo queda la tele.
20.30h. Hora de ir a dormir y Manuel con ganas de jugar.
21.30-22.00h. Por fin parece que se ha dormido.
06.30-07.00h. Mamiiiiiiiii
Algo estamos haciendo mal. Seguro. Tengo la sensación de estar constantemente forzándole para que haga lo contrario de lo que le apetece: ahora hay que acostarse (y él quiere ver la tele), ahora toca levantarse (y él quiere seguir durmiendo), ahora toca jugar (y él está zombie porque aún no se ha despertado del todo), ahora toca acostarse otra vez (y él ha dormido dos horas de siesta y no tiene sueño).
Creo que si suprimimos la siesta disfrutará más del día y al recogerle en el playground podré llevármelo a dar un paseo, a tomar un helado o a la playa, sin las prisas de hay que irse a casa a dormir la siesta. Y claro, también aspiro ilusionada a que duerma doce horas del tirón, a acostarle más temprano y que nos deje dormir hasta las ocho.
Esas son mis aspiraciones y mi nuevo horario "soñado". Pero la última palabra la tiene Manuel y esto es lo que hizo ayer a eso de las cinco de la tarde.
14h. Salida del "playground". Manuel sale contento, cansado pero aún con ganas de jugar.
14.30h. Llegamos a casa, hay que acostarle a dormir la siesta lo antes posible que si no se hace tarde.
15.15h. Dos cuentos y un par de masajes más tarde. Ufff, por fín parece que se ha dormido.
17.15h. Toca despertarle, que si no duerme más de la cuenta y no habrá manera de acostarle por la noche.
El caso es que despertarle cuesta un mundo porque él dormiría hasta las siete si le dejara, y eso supone todas las tardes una pelea. Muchos mimos, mucha "normiguita", mucho remoloneo...
18h. Por fín despierto pero aún muy somnoliento. No quiere jugar ni ir a la piscina. Aquí anochece a las seis y media, así que para cuando se activa ya no se puede hacer nada y es casi la hora de cenar. Sólo queda la tele.
20.30h. Hora de ir a dormir y Manuel con ganas de jugar.
21.30-22.00h. Por fin parece que se ha dormido.
06.30-07.00h. Mamiiiiiiiii
Algo estamos haciendo mal. Seguro. Tengo la sensación de estar constantemente forzándole para que haga lo contrario de lo que le apetece: ahora hay que acostarse (y él quiere ver la tele), ahora toca levantarse (y él quiere seguir durmiendo), ahora toca jugar (y él está zombie porque aún no se ha despertado del todo), ahora toca acostarse otra vez (y él ha dormido dos horas de siesta y no tiene sueño).
Creo que si suprimimos la siesta disfrutará más del día y al recogerle en el playground podré llevármelo a dar un paseo, a tomar un helado o a la playa, sin las prisas de hay que irse a casa a dormir la siesta. Y claro, también aspiro ilusionada a que duerma doce horas del tirón, a acostarle más temprano y que nos deje dormir hasta las ocho.
Esas son mis aspiraciones y mi nuevo horario "soñado". Pero la última palabra la tiene Manuel y esto es lo que hizo ayer a eso de las cinco de la tarde.
domingo, 30 de mayo de 2010
Dos añitos
-oh! mami, mia, oto guau, guau (enloquece con los perros, y no les tiene ningún miedo, así que si no estoy atenta se acerca a todos, no importa que sea un rottwailer o un caniche)
-mia mami, un toto a telo (un helicóptero en el cielo)
-oto cueto mami (otro cuento, esto lo dice casi todas las noches para retrasar el momento de ir a dormir)
-ma calalate, ma calalate (se pirra por el chocolate igual que su madre, pero no le gustan las galletas, así que si le doy galletas con chocolate se las ingenia para comerse solo éste y dejar la galleta intacta)
-gata, mami (gracias mami, me lo como a besos cada vez que dice ésto)
-caca pio arren (pronúnciese con una erre bién sonora, esto se traduce como "caca de pájaro grande"... lo que os decía, indio total, no?)
-carrera mami, corre, corre (le encanta correr, y me cuesta muchísimo evitar que salga corriendo cada dos por tres)
Es un niño simpatiquísimo, y tiene enamorada a toda la familia, y también a todas a todas las abuelas del barrio, a las que saluda efusivamente. En el parque no para un momento, y es el fitipaldi del tobogán. Parece que haya una carrera para ver quién se tira más veces por minuto. Para adelantar a los otros niños, que por lo general van más lentos, se mete por cualquier hueco y es cómico ver como se las apaña para pasar por encima de ellos casi sin que se den cuenta.
Su juguete favorito es la pelota, y la chuta y lanza con muchísima habilidad para su edad. También tiene últimamente una fijación con todos los juguetes que se arrastran con un palo, y va por la casa diciendo "palo, o táaaaa" (palo, dónde estás!!).
Come mejor últimamente, aunque cuando le damos la comida su padre o yo se pone más difícil. Mastica mucho más, pero la verdura y las legumbres se las tengo que dar en puré porque sino es imposible. En cambio, se come un filete sin problemas porque le encanta la carne. La fruta sigue siendo mi caballo de batalla, pero me conformo con que coma pequeñas cantidades todos los días. Sus platos favoritos por el momento son la sopa, las croquetas, la tortilla de patatas y el salchichón.
Es un niño muy fuerte en todos los sentidos. En dos años habrá estado malito tres veces, y nunca ha tenido fiebre por encima de 38,5. Ya apenas utilizamos la silla de paseo, porque a Manuel no le gusta nada, y además aguanta horas andando sin problema.
En otros aspectos, sigue siendo muy bebé. Veo lo de quitarle el pañal como una misión imposible por ahora, porque cuando le siento en el orinal y le digo que haga pipí, el tío se cree que es un tren y dice "piiipiiii, chucuchucu"... Aún duerme en cuna, pero está muy grande y creo que debería cambiarle ya a la cama, antes de que un día se me lance al vacío, que ya levanta la pierna por encima de la barrera. El tete sigue siendo su compañero inseparable, y aunque no le dejo sacarlo a la calle, en cuanto llega cansado del parque, lo primero que hace es pedírmelo desesperadamente. Le encanta el bibe y se lo damos todas las noches y también para desayunar. Y digo se lo damos porque él no lo coge, parece que la cosa no fuera con él y no intenta ni tocarlo. No me importa dárselo porque tarda menos de un minuto en zamparse los 300ml., pero la verdad es que es vago hasta decir basta para algunas cosas.
Ayer hicimos una pequeña fiesta en el parque para que celebrara su cumple con sus amiguitos, y hoy vendrá la familia a casa. El papá ejemplar y yo hicimos ayer su primera tarta casera de cumpleaños. Ha quedado muy bonita, espero que esté tan buena como parece. El próximo día os pongo una foto y la receta.
sábado, 24 de abril de 2010
Días primaverales
Tiene cierto imán para las niñas mayores, y aunque alguna se le resiste, como Carolina, la mayoría le persiguen y tratan de "cuidarle" quiera él o no. Pero con ellas es más delicado que conmigo y no se enfada ni las pega cuando le agobian.
En general tiene muy buen carácter, y salvo algunos días, en los que está para regalarle, es bastante bueno y fácil de llevar. Me encanta que sea sociable y que no tenga problemas a la hora de prestar sus juguetes. Tiene bastante empatía con los otros niños, y cuando alguno llora, él le presta enseguida su pala, o se acerca para darle un abrazo, y a mí me dan ganas de comérmelo a besos, y me siento orgullosísima. Con los más pequeñitos es cuidadoso y espera a que se quiten para tirarse por el tobogán y no atropellarles. Casi siempre es un niño adorable, que está creciendo muy deprisa. El mes que viene cumplirá dos añitos, ¡los terribles dos se acercan!
martes, 16 de marzo de 2010
Pintando y Bailando
Ultimamente me paso el día pintando. En cuanto Manuel me ve llegar del trabajo, lo primero que hace es ir al lugar de su cuarto donde guardamos los plastidecores y el cuaderno, mientras dice, "mami, pimpar". Y pone tanto interés que no hay quien se resista. Al final él pinta entre poco y nada, porque lo que le gusta es que yo vaya dibujando cosas mientras le cuento historias, o le pregunto lo que son para que las idenfique, o, lo que ya es la pera limonera, que pinte lo que él me pide. Así a lo tonto estoy aprendiendo a dibujar las cosas más insospechadas, desde helicópteros (toto) hasta tractores (tato) -lo que me sale podía ser un tractor o un mapa de Noruega... cualquier cosa, pero Manuel es muy agradecido. También pinto trenes, autobuses (cómo no), grúas (con más bién poco éxito), así como Pocoyo, Ely y toda sus tropa... Si por mi niño fuera, pintando podría pasar horas, y él pegadito a mí y tan feliz. Es agotador, pero lo bueno es que me sirve para enseñarle un montón de cosas, y pintando está aprendiendo las formas: ya identifica cuadrado, triangulo, círculo, corazón, flor, rombo... Los colores, se los sabe bastante bién, aunque el verde y el azul los confunde bastante, y su favorito parece ser el rosa de Ely. Intento también que aprenda a reconocer los números, y en ésto aún no he tenido suerte, pero de tanto oirlo ha aprendido a contar hasta seis, y cuando le preguntas ¿cuántos coches hay? empieza..."uno, tes, cato, tico, te". Me parto de la risa.
Incluso por la noche, cuando después de su cuento y sus rituales, le metemos en la cuna, se parte de risa mientras su padre y yo le abrochamos el saquito y le damos las buenas noches. Abraza la almohada, a su muñeca Ely, y se queda tan contento. Si entras a los cinco minutos está frito, y hasta el día siguiente. Es un niño muy feliz. Y yo también lo soy por tenerle a mi lado.
Y es que mi niño es la alegría de la huerta, el tesoro de la casa. Nos alegra los días con su entusiasmo contagioso, su sonrisa, sus fiestas para cualquier pequeña cosa que ocurre. Ahora le ha dado también por bailar, y nos señala el reproductor diciendo "a bilar", y enloquece de emoción cuando ponemos música marchosa y bailamos los tres en medio del salón. Quería poneros un vídeo demostrativo que grabamos este fin de semana, pero no sé por qué ahora no consigo subirlo...
sábado, 6 de febrero de 2010
Comiditas
Manuel siempre ha comido muy bién, tanto en cantidad como en variedad, pero de un tiempo a esta parte se está volviendo muy especialito con el tema de la comida. Le gustan cuatro o cinco cosas: la sopa es su plato estrella, y es su cena unos cuatro días a la semana. También le gusta la tortilla de patata (con cebolla, mucha cebolla), el puré de verduras, las albóndigas, de ternera o pollo, y la pasta. La fruta no quiere ni verla, y como mucho chupa un par de gajos de mandarina de vez en cuando o se come medio plátano. El pescado lo tolera pero hay que insistirle bastante. El arroz no parece que le guste mucho, y cuando le dí a probar el arroz con leche (que me sale buenísimo por ora parte) vomitó sin miramientos a la primera cucharada.
En general lo de masticar no le entusiasma, y se cansa enseguida. Hasta el punto de que a estas alturas le siguen gustando mucho los potitos. Le consulté a la pediatra, que es la mujer más parca en palabras que podáis imaginar, y me dijo que no me preocupara, que si tenía que triturarle la comida una temporada no era problema. El caso es que de eso hace más de dos meses y no parece que tenga intención de cambiar. ¡Me veo dándole purés con doce años!
Alimentado está, porque sigue tomándose su bibe de desayuno y antes de dormir, y además cuando el menú le gusta se lo come de maravilla. Sin embargo, me preocupa que ha tomado la costumbre de vomitar en cuanto la comida no le gusta demasiado. Él solito se provoca el vómito, empieza con una arcada y acaba echándolo todo. Y lo hace bastante amenudo, unas dos o tres veces por semana. ¿A alguna le ha pasado algo así?
En general lo de masticar no le entusiasma, y se cansa enseguida. Hasta el punto de que a estas alturas le siguen gustando mucho los potitos. Le consulté a la pediatra, que es la mujer más parca en palabras que podáis imaginar, y me dijo que no me preocupara, que si tenía que triturarle la comida una temporada no era problema. El caso es que de eso hace más de dos meses y no parece que tenga intención de cambiar. ¡Me veo dándole purés con doce años!
Alimentado está, porque sigue tomándose su bibe de desayuno y antes de dormir, y además cuando el menú le gusta se lo come de maravilla. Sin embargo, me preocupa que ha tomado la costumbre de vomitar en cuanto la comida no le gusta demasiado. Él solito se provoca el vómito, empieza con una arcada y acaba echándolo todo. Y lo hace bastante amenudo, unas dos o tres veces por semana. ¿A alguna le ha pasado algo así?
domingo, 31 de enero de 2010
Subiendo peldaños: 20 meses
Pipa: que se traduce como "sopita", su plato favorito hasta el momento, que además está aprendiendo a comérsela él solito. Estoy haciendo un ejercicio de paciencia infinita para conseguirlo, y me pongo negra viendo como el suelo se va llenando se minibolitas de pasta que luego tendré que recoger, pero es la única forma de que aprenda, no?
Atu: Azul. Sabe decirlo, aunque no tanto reconocer el color en sí. Siempre que le preguntas de qué color es algo, por ejemplo "¿de qué color es el coche de papi?"atu", "¿de qué color es Ely?", "atu", "¿de qué color es mami", "atu" y así sucesivamente...
Uno, dos, tes: Al fin hemos conseguido que al preguntarle "cuantos años tienes" conteste "uno", y enseñe su dedito. Cuando lo hace me dan ganas de comérmelo a besos, y generalmente lo hago!Aquí: esta palabra es muy importante porque le sirve para indicarnos que tenemos que sentarnos justo aquí, y en ningún otro lugar, para jugar con él, o para darle agua, o para darle la comida... Hay que ver lo mandón que se ha vuelto.
Abre: le encanta decirlo porque consigue que le abra las puertas, los botes, etc...
Pato, Lula, Ely, Autobus, Tren, Avión, Agua, Tete, Más... y seguro que me dejo un montón en el tintero.
Me encanta ver como aprende nuevas palabras todos los días, y es divertido ver este proceso tan increíble.
Manuel es un niño listo e inquieto, curioso y muy rápido, vital, alegre y muy sociable. Tiene días imposibles, como todos los niños, y entonces me agota y tengo ganas de salir corriendo. Aún así, estoy totalmente loca por él. Tengo arrebatos de amor amenudo, y a veces le doy abrazos tan fuertes que le aplasto, ¡pobrecito! Debe de pensar, qué pesada es mami, todo el día achuchándome. No me importa, pienso seguir haciéndolo.
lunes, 7 de diciembre de 2009
Avances
Nombra ya, a su manera, a la mayoría de los miembros de la familia: hace unas semanas que su papá y yo somos "Papi" y "Mami", y confieso que me encanta. También llama a su Nana con mucho entusiasmo y con una "a" muy larga: "Nanaaaaaaaa", y a su "Abu" le llama a todas horas y especialmente cuando ve en la televisión a un señor de pelo cano, o una foto de Eduardo Punset, qué cosas!. La semana pasada empezó a llamar a Inés, "Néeeees". La abuela vuelve de Brasil el miércoles y vendrá con unas ganas locas de ver a su niño, así que hemos estado enseñándole a llamarla, y aunque es complicado hace sus pinitos diciendo "buea" o algo parecido. Este fin de semana ha estado una noche en casa de la Tía Catia y ya dice Tita. Se lo ha pasado pipa persiguiendo a su prima Elena, a la que adora, y también al conejito que tienen en el jardín. También dice "Aba", para llamar a nuestra vecinita "Alba", y menciona muchas veces a su héroe televisivo favorito, que no es otra que "Alli", osea "Eli", la mejor amiga de Pocoyo.
Creo que en motricidad está más desarrollado que en lenguage, y últimamente ha aprendido a bajar solito por el tobogán, a subir escaleras agarradito a la barandilla, y, su gran descubrimiento, a jugar al baloncesto, desde que el papá ejemplar le compró una minicanasta de la NBA que hemos colgado detrás de la puerta de su cuarto. Ha dejado de chutar los balones y ahora en cuanto ve uno lo lanza sin piedad ni miramientos... qué peligro tiene. Estoy intentando que coma solo y cada día lo hace mejor, aunque ni él ni yo tenemos mucha paciencia, así que creo que nos va a llevar aún algunos meses conseguirlo.
Esta semana, cada vez que le reñimos, casi siempre por dar manotazos, su respuesta es cómica a más no poder. Me mira con cara de no haber roto nunca un plato y dice "Holaaaaa", con una sonrisa angelical. Y yo tengo que hacer verdaderos esfuerzos para aguantar la risa.
jueves, 12 de noviembre de 2009
Conversaciones con Manuel
Mamá: ¿quieres agua?
Manuel: No
Mamá: ¿cómo te llamas?
Manuel: No
Mamá: ¿quieres leer un cuento?
Manuel: No
Mamá: ¿me das un muá?
Manuel: No
Mamá: ¿quieres ir al parque?
Manuel: No
Mamá: ¿merendamos?
Manuel: No
Lo habéis entendido, ¿no? está en fase de negación. Según mi madre, sus noes, a caballo entre No y Na, en un tono algo cortante, son clavaditos a los míos, (pero a los de ahora, no a mis noes de bebé). También a veces, muy poquitas, dice sí:
Mamá: ¿quieres chocolate?
Manuel: Tíiiiiii
Mamá: ¿quieres pintar?
Manuel: Tíiiiiiiiiiiiii
Lo de ayer fué genial, pronunció su primera frase (sic):
Mamá: ¿a quién quieres tú?
Manuel: A Mamá
Manuel: No
Mamá: ¿cómo te llamas?
Manuel: No
Mamá: ¿quieres leer un cuento?
Manuel: No
Mamá: ¿me das un muá?
Manuel: No
Mamá: ¿quieres ir al parque?
Manuel: No
Mamá: ¿merendamos?
Manuel: No
Lo habéis entendido, ¿no? está en fase de negación. Según mi madre, sus noes, a caballo entre No y Na, en un tono algo cortante, son clavaditos a los míos, (pero a los de ahora, no a mis noes de bebé). También a veces, muy poquitas, dice sí:
Mamá: ¿quieres chocolate?
Manuel: Tíiiiiii
Mamá: ¿quieres pintar?
Manuel: Tíiiiiiiiiiiiii
Lo de ayer fué genial, pronunció su primera frase (sic):
Mamá: ¿a quién quieres tú?
Manuel: A Mamá
sábado, 26 de septiembre de 2009
Una boda y casi 16 meses
Ayer estuvimos en la boda de Ana, mi íntima amiga. Fue una boda preciosa, y yo la viví de una forma muy especial, porque estaba implicada en todos los detalles. Ayudé a la novia a vestirse, le coloqué el velo, le llevé el perfume en mi bolso, la acompañé a retorcarse el maquillaje, .... todas esas cosas que me encanta hacer! Dios mío, cada día me parezco más a mi madre... La verdad es que las bodas pueden ser terriblemente aburridas cuando no te tocan de cerca, pero cuando sí lo hacen son divertidísimas, y nosotros anoche nos lo pasamos de miedo. Hoy estamos algo perjudicados, pero como Manuel se queda con su abuela hasta mañana, vamos a tener algo de tiempo para recuperarnos, menos mal! Y también para actualizar el blog, que últimamente no es fácil encontrar el momento.
Esta semana Manuel cumplirá 16 meses. Hace siglos que no cuento aquí sus pequeños logros y ha aprendido muchísimas cosas desde que cumplió un año, así que aquí van:
- Camina ya con mucha soltura y se cae solo cuando se emociona y acelera demasiado. De hecho ya empieza a correr, y yo detrás diciendo eso de "no corras que te caessssssss" (lo dicho, igualita que mi madre). Como ya se ha dado unos cuantos trastazos (con sangre en el labio incluida) no es que sea más prudente, pero ha aprendido a caerse poniendo las manos antes que los morros.... casi siempre. Estos días va con el labio de abajo bastante magullado porque el jueves se golpeó con el mueble de la tele. Y esto me lleva al segundo avance,
-La pelota: hace unos días ha aprendido a chutarla, y desde entonces se vuelve loco en cuanto ve una. Le encanta pegarle patadas una y otra vez y correr detrás de ella. Por simple que a mí me parezca el jueguecito, algo tendrá cuando desde tiempos ancestrales y hasta nuestros días los niños adoran los balones y de mayores se pirran por cualquier deporte que ponga en juego uno de estos juguetitos... Me pregunto si las niñas también sienten esa predisposición genética hacia el esférico o si es cosa de chicos. Y hay que decir que a Manuel se le dá bastante bién, y creo que está mejorando su coordinación gracias a este ejercicio. Eso sí, a mí me tiene frita porque la dichosa pelotita ha sido la culpable de que se diera varios trastazos considerables últimamente. Se emociona tanto que coge velocidad, se tropieza, y me sorprende que aún no se haya partido más dientes. Que por cierto:
-Tiene ya los dos colmillos de arriba asomando, y eso es lo que nos ha traído de cabeza los últimos meses. No es que ahora sea un niño dócil y tranquilo, que tampoco es eso. Pero está algo más manejable desde que salieron. También tiene ya tres o cuatro muelas.
-Ha aprendido a coger el tenedor y la cuchara y hace sus pinitos intentando comer solo. La mayoría de las veces se pone perdido de puré de la cabeza a los pies. Con las cenas que son más sólidas es algo más fácil, pero se pone a jugar, a tirar la comida al suelo y reconozco que no tengo mucha paciencia y la mayoría de las veces termino dándoselo yo. Así no va a aprender en la vida...
-Sabe subir y bajar escaleras. La mayoría de las veces lo hace a cuatro patas, pero esta semana me sorprendió subiendo las escaleras del tobogán de pie y agarradito a la barandilla y a mí, secretamente, me inundó un orgullo absurdo, como si se hubiera licenciado en medicina... Aaaaayyyyyy, cuánta ñoñería tengo desde que soy madre.
-Sabe agacharse en cuclillas para coger un juguete y volverse a levantar.
-Entiende prácticamente todo lo que le decimos, y conoce los nombres de sus animales de juguete, de los dibujos de los cuentos.... También sabe los ruidos que hacen los distintos animales, aunque el sonido que más le gusta es el del tigre, y te partes cuando le dices, "qué hace el tigre? y contesta "grrrrrrrrr", y qué hace el patito? y contesta otra vez grrrrrrrrr.
También conoce conceptos como abrir, cerrar, tapar, dormir, comer... Le hemos enseñado la idea de "en su sitio", y está aprendiendo que al terminar de leer un cuento lo volvemos a colocar "en su sitio". Es genial ver como coloca uno por uno todos los cuentos en la estantería, y sería aún más genial si al terminar no los volviera a tirar todos al suelo... pero todo se andará.
Si le pides un beso te dice "má" desde lejos, si le dá la gana, y si no te dá un manotazo y se va tan contento.... Su vocabulario no se ha ampliado mucho. Además de mamá y papá y sus parrafadas incomprensibles, Manuel dice: Nana, Hola y Yatá (ya está). Para el resto de cosas se hace entender sin ningún problema con su dedo índice apuntando distintas direcciones, o trayendo un cuento y sentándose a mi lado, o dándome el mando de la tele para que le ponga sus dibujos, o llendose a la puerta con las llaves en la mano para que le bajemos al parque...
Esta semana ha aprendido que cuando le pregunto "a quién quieres tú?" responde "mamá". Y cuando lo hace me parto de risa además de derretirme de emoción.
sábado, 12 de septiembre de 2009
Ser padre SÍ es difícil (II)
Llevamos unos días algo difíciles. Manuel está de mal genio permanentemente, y yo lo achaco a que le están saliendo dos colmillos y dos muelas al mismo tiempo y supongo que le molesta. O eso, o simplemente le ha dado por ahí, que también puede ser. No es la primera vez que pasa, tuvimos un episodio parecido en agosto, pero parecía que había pasado y Manuel volvía a ser el niño risueño de siempre… Pero lleva una semana que protesta por todo, se enfada constantemente, se tira al suelo cada vez que no le dejamos hacer algo… En fin, lo que se dice un angelito. 
En el parque no puedo ni intentar tener una conversación con las otras madres. Mientras ellas están de charlita tranquilamente viendo como sus pacíficas hijas (casi todas son niñas) juegan con la arena… yo corro detrás de Manuel intentando que no se parta la crisma. En cuanto me descuido un segundo la está liando. La nueva moda es intentar salir del parque para descubrir nuevos mundos… Eso me saca de quicio porque me asusta que un día se me escape y se meta debajo del autobús. Tiene 15 meses y ¡el parque se le queda pequeño! A este paso cuando cumpla dos años se va de casa, y su padre encantado, claro, ahora dice que tenemos que mandarle de Erasmus… y yo me lo estoy pensando. Me crispa especialmente cuando, en un arrebato porque no le dejo hacer lo que quiere, me pega un tortazo en la cara. Entonces me dan ganas de devolvérselo, y confieso que alguna vez lo he hecho (flojito, que nadie se escandalice). Sé que no es nada educativo, pero el que me conoce sabe que la paciencia no está entre mis virtudes, y que además tengo la mano bastante larga, así que me cuesta bastante contenerme.

En casa se comporta un poco mejor. Duerme bastante bién, aunque tiene sus noches, y normalmente prefiere madrugar el fin de semana (hoy, sábado, 7,15 para el bibe y después se ha dormido de nuevo hasta las 8,30). De lunes a viernes, cuando yo igualmente tengo que madrugar, se despierta entre 9h y 10h el muy sinvergüenza. Contenta me tiene.
Lo que más me duele es lo arisco que está estos días. No da abrazos ni besos, y en cuanto yo intento achucharle un poco me aparta todo ufano. Espero que sea solo una fase, porque estoy todo el día mendigando besos y no tiene ninguna gracia. Me siento como una enamorada no correspondida…
Lo que sí es gracioso es que ha aprendido a negar con la cabeza: lo hace todo el día a todas horas, y si tú le imitas se parte de risa. Estoy intentado que también diga sí, porque lo del NO por sistema dejará de tener gracia en dos telediarios, pero no ha habido suerte hasta ahora.
Esta semana tuvimos visita a la enfermera y la pediatra para vacunas y revisión: está altísimo, 82cm., pero de peso en la media, 10,700. Dice David que apenas lloró con los pinchazos, y parece que está sano como un roble. La pediatra solo dijo que tiene el prepucio todavía muy cerrado y me ha dado una pomada para que se lo vayamos abriendo poco a poco a base de tironcitos… me dá bastante grima, y a David ya ni os cuento… pero que todos los males sean esos. La verdad es que no nos podemos quejar, tenemos un niño sano y precioso, pero hay que ver la guerra que dá! Como buen géminis, es ciclotímico, y cuando está bién, es el más encantador y adorable del mundo, pero cuando tiene el día malo...
En el parque no puedo ni intentar tener una conversación con las otras madres. Mientras ellas están de charlita tranquilamente viendo como sus pacíficas hijas (casi todas son niñas) juegan con la arena… yo corro detrás de Manuel intentando que no se parta la crisma. En cuanto me descuido un segundo la está liando. La nueva moda es intentar salir del parque para descubrir nuevos mundos… Eso me saca de quicio porque me asusta que un día se me escape y se meta debajo del autobús. Tiene 15 meses y ¡el parque se le queda pequeño! A este paso cuando cumpla dos años se va de casa, y su padre encantado, claro, ahora dice que tenemos que mandarle de Erasmus… y yo me lo estoy pensando. Me crispa especialmente cuando, en un arrebato porque no le dejo hacer lo que quiere, me pega un tortazo en la cara. Entonces me dan ganas de devolvérselo, y confieso que alguna vez lo he hecho (flojito, que nadie se escandalice). Sé que no es nada educativo, pero el que me conoce sabe que la paciencia no está entre mis virtudes, y que además tengo la mano bastante larga, así que me cuesta bastante contenerme.
En casa se comporta un poco mejor. Duerme bastante bién, aunque tiene sus noches, y normalmente prefiere madrugar el fin de semana (hoy, sábado, 7,15 para el bibe y después se ha dormido de nuevo hasta las 8,30). De lunes a viernes, cuando yo igualmente tengo que madrugar, se despierta entre 9h y 10h el muy sinvergüenza. Contenta me tiene.
Lo que más me duele es lo arisco que está estos días. No da abrazos ni besos, y en cuanto yo intento achucharle un poco me aparta todo ufano. Espero que sea solo una fase, porque estoy todo el día mendigando besos y no tiene ninguna gracia. Me siento como una enamorada no correspondida…
Lo que sí es gracioso es que ha aprendido a negar con la cabeza: lo hace todo el día a todas horas, y si tú le imitas se parte de risa. Estoy intentado que también diga sí, porque lo del NO por sistema dejará de tener gracia en dos telediarios, pero no ha habido suerte hasta ahora.
Esta semana tuvimos visita a la enfermera y la pediatra para vacunas y revisión: está altísimo, 82cm., pero de peso en la media, 10,700. Dice David que apenas lloró con los pinchazos, y parece que está sano como un roble. La pediatra solo dijo que tiene el prepucio todavía muy cerrado y me ha dado una pomada para que se lo vayamos abriendo poco a poco a base de tironcitos… me dá bastante grima, y a David ya ni os cuento… pero que todos los males sean esos. La verdad es que no nos podemos quejar, tenemos un niño sano y precioso, pero hay que ver la guerra que dá! Como buen géminis, es ciclotímico, y cuando está bién, es el más encantador y adorable del mundo, pero cuando tiene el día malo...
domingo, 2 de agosto de 2009
A la playa con el bebé
Estos días pasan a toda velocidad, y una quisiera que las vacaciones duraran siempre, con sus días soleados, sus aperitivos al sol y sus tranquilas tardes al borde del mar... qué gozada. Manuel disfruta muchísimo de todo lo que pasa a su alrededor. Está descubriendo el mundo y lo hace con tanto entusiasmo que nos contagia su alegría y su vitalidad.


Tanto entusiasmo y tanta energía que el primer día por poco se deja los dientes en el bordillo de la piscina... al final se quedó en un susto y un diente algo "recortado"... snif snif... Pero el caso es que se maneja de maravilla en la piscina pequeña, y con sus manguitos nada ya él solito algunos metros. Ahora empiezo a verle la utilidad a las clases de natación para bebés que me agotaban en primavera.
Por las tardes, después de la siesta (que dormimos los tres!) y la merienda, bajamos a la playa. Aunque está a solo unos metros del apartamento, cuando salimos por la puerta parece que nos vayamos de viaje... Impresionante la cantidad de trastos que hay que llevarse para pasar una horita al borde del mar, no me explico como lo hacen los que tienen tres niños y pasan el día con ellos en la playa... Nosotros llevamos la mochila con: el vasito del agua, las toallas, las cremas solares, los inevitables pañales y toallitas, un bañador, un pañal de esos especiales para el agua... todo para después bañarle desnudito, que es como él está más cómodo. También llevamos el chupete, kleenex, el cubo y la pala... La frase clave es "por si acaso", y eso incluye casi cualquier cosa que podáis imaginar. Así que hemos renunciado a llevarnos también las hamacas, y nos sentamos en la arena tan ricamente. Mi madre le ha comprado a Manuel una minisilla de playa con su sombrillita de lo más graciosa... pero me temo que, salvo que encontremos un porteador, no la vamos a estrenar este año.
Una vez en la orilla del mar, desnudito y cubierto de crema, mi niño está encantado jugando con la arena, hablando en su idioma incomprensible, escapando de las olas y riendo sin parar. Su padre y yo nos miramos y, sin palabras nos decimos que estamos ante uno de esos momentos perfectos, tan escasos, de felicidad completa.
domingo, 5 de julio de 2009
Primeros Pasos
Hoy Manuel ha dado sus primeros pasos sin ayuda. Ha sido muy emocionante para los tres, y estamos muy contentos de que haya ocurrido estando tanto su papá como yo para verlo. He tenido la suerte de poder captar un vídeo del momento. Sé que es difícil de creer, pero yo SABÍA que iba a ocurrir, ¡y estaba preparada con la cámara!
Ahora comienza una nueva étapa, ¡Manuel bípedo! Qué rápido crece. Cada vez es más niño y menos bebé y eso me dá un poco de pena. Pero solo un poco, porque en realidad me encanta ver como se va haciendo mayor, verle contento, confiado y deseoso de avanzar y de aprender, y celebrar con él cada uno de sus logros.
Después ha estado un rato practicando, no quería hacer otra cosa, y se reía como loco a cada paso.
Agotado por tantas emociones, se ha quedado frito en el coche... el merecido reposo del guerrero.
Ahora comienza una nueva étapa, ¡Manuel bípedo! Qué rápido crece. Cada vez es más niño y menos bebé y eso me dá un poco de pena. Pero solo un poco, porque en realidad me encanta ver como se va haciendo mayor, verle contento, confiado y deseoso de avanzar y de aprender, y celebrar con él cada uno de sus logros.
miércoles, 27 de mayo de 2009
Casi un añito
Ando medio loca entre el trabajo, la casa y organizar el cumple, con la ayuda de Marta, la madrina, experta en fiestas infantiles. Pero estos días Manuel cambia tan deprisa que temo olvidarme si dejo pasar más días.
Es un terremoto, creo que ya lo he dicho. Se pone de pie y camina agarrado de los muebles y de cualquier cosa que pilla. Cada vez lo hace mejor y se cae menos.
Domina el gateo a la perfección. Tanto que sube las escaleras del tobogán él solito, y una vez arriba se lanza boca abajo riendo como un loco.
En el parque se ensucia más que ningún otro niño, y se niega a sentarse tranquilamente a jugar con la arrena. Prefiere explorar, subir, bajar, su curiosidad es insaciable... me tiene agotada!
Merienda fatal casi siempre, pero después parece que tiene hambre y se desquita comiendo arena... me pone negra
Ha empezado a masticar y le encanta. Se pirra por el jamón york, el pavo y la tortilla francesa. Por contra empieza a rechazar el puré. Quiere probar todo lo que comemos los mayores.
Ayer probó los gusanitos en el parque con su Nana (la abuela Concha, que ahora ha decidido cambiarse el nombre), y le vuelven loco.
Dice papapapa, titititti, cacacaca. Pero no dice Mamá. Desagradecido!
Se queda frito sin rechistar a eso de las nueve y media y duerme casi siempre de un tirón. Amanece alrededor de las ocho, aunque tiene días inspirados en los que aguanta hasta las nueve y media. Casi nunca coincide en fin de semana... Esos días su papá le quiere mucho más...
Tiene vocación de escalador y se quiere subir a todos los muebles, aunque por suerte todavía no lo consigue.
Ha aprendido a abrir cajones y ayer se pilló los dedos por primera vez con uno. Su padre dice que se tiene que pillar muchas veces y así dejará de hacerlo, pero yo lo dudo.
Le encanta que le lean cuentos, especialmente los que tienen ventanitas. La tía Catia le trajo el otro día uno muy bonito y lo mira con verdadera devoción.
Dá muy pocos abracitos y "muás", y ya casi nunca quiere estar en brazos. Eso me pone triste, pero es inevitable, ¡se está haciendo mayor!
Es un terremoto, creo que ya lo he dicho. Se pone de pie y camina agarrado de los muebles y de cualquier cosa que pilla. Cada vez lo hace mejor y se cae menos.
Domina el gateo a la perfección. Tanto que sube las escaleras del tobogán él solito, y una vez arriba se lanza boca abajo riendo como un loco.
En el parque se ensucia más que ningún otro niño, y se niega a sentarse tranquilamente a jugar con la arrena. Prefiere explorar, subir, bajar, su curiosidad es insaciable... me tiene agotada!
Merienda fatal casi siempre, pero después parece que tiene hambre y se desquita comiendo arena... me pone negra
Ha empezado a masticar y le encanta. Se pirra por el jamón york, el pavo y la tortilla francesa. Por contra empieza a rechazar el puré. Quiere probar todo lo que comemos los mayores.
Ayer probó los gusanitos en el parque con su Nana (la abuela Concha, que ahora ha decidido cambiarse el nombre), y le vuelven loco.
Dice papapapa, titititti, cacacaca. Pero no dice Mamá. Desagradecido!
Se queda frito sin rechistar a eso de las nueve y media y duerme casi siempre de un tirón. Amanece alrededor de las ocho, aunque tiene días inspirados en los que aguanta hasta las nueve y media. Casi nunca coincide en fin de semana... Esos días su papá le quiere mucho más...
Tiene vocación de escalador y se quiere subir a todos los muebles, aunque por suerte todavía no lo consigue.
Ha aprendido a abrir cajones y ayer se pilló los dedos por primera vez con uno. Su padre dice que se tiene que pillar muchas veces y así dejará de hacerlo, pero yo lo dudo.
Le encanta que le lean cuentos, especialmente los que tienen ventanitas. La tía Catia le trajo el otro día uno muy bonito y lo mira con verdadera devoción.
Dá muy pocos abracitos y "muás", y ya casi nunca quiere estar en brazos. Eso me pone triste, pero es inevitable, ¡se está haciendo mayor!
lunes, 18 de mayo de 2009
Rebelión
Parece que el título de mi último post trajo malos augurios. Estoy a punto de buscar en google: "bebé 11 meses rebelde", o bien, "crisis del bebé primer año", o algo así... Y es que Manuel lleva unos días que es otro niño, y estamos al borde de regalarle en la tienda de David por la compra de una mesa con sus sillas... jeje, sería una buena oferta, aunque creo que habría devolución, seguro.
No, en serio, regalarle no, pero lleva una semana que no sé qué hacer con él. Protesta por todo, se enfada en cuanto le quitas cualquier cosa de la mano: mis gafas de sol, el móvil, una caja de paracetamol.... se rebela al sacarle de la bañera, montarle en el cochecito es una odisea, cambiarle el pañal es como ir al gimnasio... Ahora acaba de tener una rabieta importante porque no quería merendar y a duras penas he conseguido darle medio petit suise y una galleta. Echa la cabeza hacia atrás, o hacia adelante, según le pille, dá manotazos, patalea, y hasta muerde cuando se enfada mucho o está que se cae de sueño. Tengo la sensación de que cuando está conmigo se porta aún peor que con su padre o con Inés, así que me tiene muy despistada y no sé muy bién cómo actuar. Es muy pequeño para reñirle, o por lo menos para que entienda de qué va la regañina, pero no quiero que sea un niño gritón que llora y protesta sin parar. No sé, a lo mejor ésto es lo normal y hasta ahora hemos tenido mucha suerte, o puede que sea una fase pasajera de reafirmación personal... ¿Alguna idea, experiencia, caso similar?
No, en serio, regalarle no, pero lleva una semana que no sé qué hacer con él. Protesta por todo, se enfada en cuanto le quitas cualquier cosa de la mano: mis gafas de sol, el móvil, una caja de paracetamol.... se rebela al sacarle de la bañera, montarle en el cochecito es una odisea, cambiarle el pañal es como ir al gimnasio... Ahora acaba de tener una rabieta importante porque no quería merendar y a duras penas he conseguido darle medio petit suise y una galleta. Echa la cabeza hacia atrás, o hacia adelante, según le pille, dá manotazos, patalea, y hasta muerde cuando se enfada mucho o está que se cae de sueño. Tengo la sensación de que cuando está conmigo se porta aún peor que con su padre o con Inés, así que me tiene muy despistada y no sé muy bién cómo actuar. Es muy pequeño para reñirle, o por lo menos para que entienda de qué va la regañina, pero no quiero que sea un niño gritón que llora y protesta sin parar. No sé, a lo mejor ésto es lo normal y hasta ahora hemos tenido mucha suerte, o puede que sea una fase pasajera de reafirmación personal... ¿Alguna idea, experiencia, caso similar?
miércoles, 8 de abril de 2009
Días de risas y cariños
Estamos en Denia desde el sábado, en casa de los abuelos. Lo estamos pasando de maravilla, aunque el tiempo no acompañe mucho. Esta noche viene David porque él tenía que trabajar estos días, y está en la carretera mientras escribo. Manuel se está portando muy bién y no ha extrañado nada, ni la cuna, ni el sitio, ni nada. Es un sol. Yo diría que hasta se duerme mejor que en Madrid. Como estuvimos aquí cuando tenía solo un mes, quién sabe, puede que esta casa le traiga buenos recuerdos. Pero la verdad es que en nuestra última visita a Denia el pasado verano, Manuel no era ni parecido a cómo es ahora. Lloraba a menudo, se despertaba montones de veces por la noche, y me tenía medio esclavizada con la lactancia, porque solo quería mamar y mamar a todas horas.
Ahora es otra cosa. Gatea sin parar y ya dá palmitas y hace los cinco lobitos, aunque a veces cuando le pides los lobitos hace palmitas y viceversa, el pobre se hace un lío. Estoy intentando enseñarle a decir adiós con la manita, pero no se anima todavía.
Es curioso cómo nos gusta convertir a los niños en monitos de repetición: "haz ésto, haz lo otro..." y siempre las mismas cosas, desde que el mundo es mundo, ¿de quién sería la idea? Por que si el inventor de las palmitas y los cinco lobitos cobrase derechos de autor ganaría millones.
Aunque haga un día horroroso, Manuel nos alegra los días con su sonrisa constante. Se ríe mucho cuando le hacemos cucú tras, o simplemente mirando la piscina, a la que se tiraría de cabeza sin problemas si le dejáramos. o jugando con unos cubiletes que le regaló Rut y con los que se vuelve loco.
Lo que más feliz me hace estos días son los cariños. Manuel se deja achuchar y besuquear a todas horas, pero además, ahora corresponde apretando su carita contra la mía para hacerme un cariñito que mmmmmmmm, me sabe a gloria!
Ahora es otra cosa. Gatea sin parar y ya dá palmitas y hace los cinco lobitos, aunque a veces cuando le pides los lobitos hace palmitas y viceversa, el pobre se hace un lío. Estoy intentando enseñarle a decir adiós con la manita, pero no se anima todavía.
Es curioso cómo nos gusta convertir a los niños en monitos de repetición: "haz ésto, haz lo otro..." y siempre las mismas cosas, desde que el mundo es mundo, ¿de quién sería la idea? Por que si el inventor de las palmitas y los cinco lobitos cobrase derechos de autor ganaría millones.
Aunque haga un día horroroso, Manuel nos alegra los días con su sonrisa constante. Se ríe mucho cuando le hacemos cucú tras, o simplemente mirando la piscina, a la que se tiraría de cabeza sin problemas si le dejáramos. o jugando con unos cubiletes que le regaló Rut y con los que se vuelve loco.
Lo que más feliz me hace estos días son los cariños. Manuel se deja achuchar y besuquear a todas horas, pero además, ahora corresponde apretando su carita contra la mía para hacerme un cariñito que mmmmmmmm, me sabe a gloria!
martes, 31 de marzo de 2009
Diez meses
¡Qué vértigo! Madre mía, ayer Manuel cumplió diez meses. Faltan sólo dos para su primer añito. Y digo vértigo, porque estoy horrorizada al ver como está volando el tiempo desde que nació. ¿Sabe alguien cómo hacer para pararlo? No quiero que pase tan rápido. Me encantaría poder darle a alguna tecla que deje a mi bebé exactamente como está ahora durante, al menos, un añito más, ¿es tanto pedir? Además, me falta tiempo para darme cuenta de una pequeña proeza.... y ya empieza con la siguiente! 
Desde que empezó a gatear ha sido un no parar.
Ya se pone de pié agarrándose a casi cualquier cosa, y trata de desplazarse cambiando el punto de apoyo, con una pericia a toda prueba: de la butaca al mueble de la tele/ del mueble de la tele a la silla/ de la silla al puf/ del puf a la mesa de centro/ de la mesa de centro al sofá... etc, etc... Y sabe lo que se hace, no corre riesgos... Podría pasar horas observándole en esos momentos. Antes de cada uno de los movimientos se le ve concentrado, con la cara agarrotada por la incertidumbre. Pensará, “¿llego o no llego? No me gustaría darme otro porrazo...” Calcula sus posibilidades, la distancia y el riesgo... toma impulso... y... alehop! “Lo logré, ya estoy sano y salvo al otro lado del precipicio”, y vuelta a empezar, “¿a dónde me agarro ahora?”
Ya hemos ido varios días a natación para bebés. Le encanta, en el agua es el niño más feliz del mundo. La profesora ya le llama pececillo. Empieza a reírse según entramos en la zona de la piscina desde el vestuario, y no para hasta media hora después. Chapotea como un loco, persigue a los otros bebés, les quita sus patitos de goma... Me lo paso bomba solo viendo lo mucho que disfruta, aunque para mí es algo sacrificado. No sólo por el desplazamiento, está a 15 minutos en coche, sino por toda la planificación y tiempo que tengo que dedicarle: no os podéis hacer una idea del maletón! Hay que llevar toalla, bañador, neceser, para él y para mí, pañales, un juguete para que se entretenga mientras yo me cambio, su pijama para ponérselo después de la clase... Preparar la bolsa a diario (¿cómo puede ser que cada día se me olvide algo?), llegar hasta allí, bañarle después, secarme yo de mala manera y salir a medio vestir y sin mirarme al espejo... Entre pitos y flautas, se me va toda la tarde, y son tres días a la semana!!! He ahí la razón que me ha tenido alejada de este blog estos últimos días. Pero merece la pena. Al estar en contacto con otros niños de edades parecidas me he dado aún más cuenta de lo grande y espabilado que está Manuel. Eso sí, como buen géminis, no anda muy sobrado de capacidad de atención ni de paciencia. Veo con envidia como los otros bebés, de entre seis y 15 meses, cumplen más o menos con lo que les dicen sus papás durante la clase, como por ejemplo “Uno, Dos y TREEEESSSS, y al agua!!”, mientras Manuel va a su aire, él lleva su propio ritmo y se lanza al agua antes de que a mí me dé tiempo de decir Uno... Nos ha salido Speedy González.
El capítulo de lenguaje también ha mejorado, ya dice PAPÁ!! Bueno, algo parecido, es más o menos “bpa, bpa, pba, pa, pba...” lo que está claro es que a MAMÁ no suena ni por el forro. El otro día Inés me dijo que en su país, o sea, República Dominicana, todos y cada uno de los niños que al mundo vienen nombran primero a su mamá, mientras las niñas, también todas, toditas, todas, aprenden primero a decir papá. Y sorprendida, asegura, muy en serio, que aquí en España, todo es diferente... Me parto. Va a ser que hay que vivir en el Caribe para que mi niño pronuncie la M como es debido... Porque, de eso no hay duda, él lo que quiere decir es MAMÁ, ¡pero no le sale!
Desde que empezó a gatear ha sido un no parar.
Ya se pone de pié agarrándose a casi cualquier cosa, y trata de desplazarse cambiando el punto de apoyo, con una pericia a toda prueba: de la butaca al mueble de la tele/ del mueble de la tele a la silla/ de la silla al puf/ del puf a la mesa de centro/ de la mesa de centro al sofá... etc, etc... Y sabe lo que se hace, no corre riesgos... Podría pasar horas observándole en esos momentos. Antes de cada uno de los movimientos se le ve concentrado, con la cara agarrotada por la incertidumbre. Pensará, “¿llego o no llego? No me gustaría darme otro porrazo...” Calcula sus posibilidades, la distancia y el riesgo... toma impulso... y... alehop! “Lo logré, ya estoy sano y salvo al otro lado del precipicio”, y vuelta a empezar, “¿a dónde me agarro ahora?”
Ya hemos ido varios días a natación para bebés. Le encanta, en el agua es el niño más feliz del mundo. La profesora ya le llama pececillo. Empieza a reírse según entramos en la zona de la piscina desde el vestuario, y no para hasta media hora después. Chapotea como un loco, persigue a los otros bebés, les quita sus patitos de goma... Me lo paso bomba solo viendo lo mucho que disfruta, aunque para mí es algo sacrificado. No sólo por el desplazamiento, está a 15 minutos en coche, sino por toda la planificación y tiempo que tengo que dedicarle: no os podéis hacer una idea del maletón! Hay que llevar toalla, bañador, neceser, para él y para mí, pañales, un juguete para que se entretenga mientras yo me cambio, su pijama para ponérselo después de la clase... Preparar la bolsa a diario (¿cómo puede ser que cada día se me olvide algo?), llegar hasta allí, bañarle después, secarme yo de mala manera y salir a medio vestir y sin mirarme al espejo... Entre pitos y flautas, se me va toda la tarde, y son tres días a la semana!!! He ahí la razón que me ha tenido alejada de este blog estos últimos días. Pero merece la pena. Al estar en contacto con otros niños de edades parecidas me he dado aún más cuenta de lo grande y espabilado que está Manuel. Eso sí, como buen géminis, no anda muy sobrado de capacidad de atención ni de paciencia. Veo con envidia como los otros bebés, de entre seis y 15 meses, cumplen más o menos con lo que les dicen sus papás durante la clase, como por ejemplo “Uno, Dos y TREEEESSSS, y al agua!!”, mientras Manuel va a su aire, él lleva su propio ritmo y se lanza al agua antes de que a mí me dé tiempo de decir Uno... Nos ha salido Speedy González.
El capítulo de lenguaje también ha mejorado, ya dice PAPÁ!! Bueno, algo parecido, es más o menos “bpa, bpa, pba, pa, pba...” lo que está claro es que a MAMÁ no suena ni por el forro. El otro día Inés me dijo que en su país, o sea, República Dominicana, todos y cada uno de los niños que al mundo vienen nombran primero a su mamá, mientras las niñas, también todas, toditas, todas, aprenden primero a decir papá. Y sorprendida, asegura, muy en serio, que aquí en España, todo es diferente... Me parto. Va a ser que hay que vivir en el Caribe para que mi niño pronuncie la M como es debido... Porque, de eso no hay duda, él lo que quiere decir es MAMÁ, ¡pero no le sale!
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