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martes, 12 de mayo de 2009

Ser padre SÍ es difícil

Las últimas semanas han sido una locura. Manuel cada vez demanda más atención y ya ni de lejos puedo "postear" si él está despierto. Ahora duerme, crucemos los dedos. Lo toca todo, lo tira todo... no tiene una idea buena! Además, ahora que por fín ha llegado la primavera, la mayoría de las tardes salimos, o bien al parque o a la piscina.

La semana pasada no fuimos a nadar porque Manuel estuvo malito. Tuvo un catarro bastante fuerte y fue la primera vez que le vi pasarlo realmente mal. Daba mucha penita verle tristón y lloroso, con los moquitos colgando y los ojos enrojecidos... Nos dió unas noches horrorosas, pobrecito, porque no podía respirar bién y se despertaba, y no se calmaba ni con cantos, ni con bracitos, así que nos veíamos David y yo, a eso de las tres de la madrugada, sacando fuerzas de flaqueza y buscando imaginativas artimañas para que Manuel dejara de llorar. Lo malo es que cuando al fin lo hacía y se quedaba tranquilito en su cuna, al rato volvía a empezar... Intenté hasta dormirle en brazos, o en nuestra cama, aunque soy bastante reacia a ello, pero él no quería saber nada. Como desde bién chiquitín se acostumbró a dormirse solo, no hay forma de que se duerma de otra forma. Hemos aprendido algunos remedios caseros para la congestión nasal:

- Limpiarle muy bien la nariz con suero antes de acostarle

- Poner un cojín bajo la cuna para que la cabecita quede un poco levantada

- Cortar una cebolla y dejarla cerca de la cuna para que los vapores le ayuden a abrir las vías respiratorias

- Inés nos recomendó comprar alcanfor (en farmacias) y dejarlo en un recipiente con agua en la habitación (huele mucho mejor que la cebolla y el resultado es muy parecido). Además, ella le enjuaba un poco la cara con el agua de alcanfor y así conseguía que echara muchísimos mocos. Esto último no me convence mucho porque no estoy segura de si se le puede irritar la piel, ya que la tiene tan delicada.

Los remedios naturales están muy bién aunque, la verdad sea dicha, Manuel no empezó a mejorar hasta que la pediatra nos dió un jarabe descongestivo, y ahora vuelve a ser el niño risueño y encantador de siempre.


Aquí dejo unas fotos de nuestro primer día de la madre juntos -aunque para mí fue el segundo, porque el año pasado estaba embarazadísima y ya me sentía mamá-. David llevó al lechón "de compras" y me dió una sorpresa preciosa: un chupete para colgar de mi pulsera Pandora.

Por cierto, que ahora quien está pachucho es el papá del lechón, con lumbago desde el jueves pasado a causa de los once kilos que pesa nuestro angelito. Como dicen en un anuncio buenísimo de Volkswagen: "SER PADRE SÍ ES DIFÍCIL"

jueves, 1 de enero de 2009

Paradojas

Desde que estoy de vacaciones, no tengo tiempo para nada. Había planeado hacer tantas cosas en estos días libres que no doy abasto. Ir al banco, organizar fotos, hacer papeleos... y además pasar más tiempo con Manuel, ver a mis amigas... El caso es que no paro y el blog lo tengo olvidadísimo... Manuel sigue algo resfriado aunque está mejor. Estos días está muy irritable porque están a punto de salirle los dientes de arriba y creo que le molesta. Por cierto que por fín logré el otro día fotografiar sus dos primeros dientes, cuando vino a vernos mi amiga Ana.



Cada vez exige más atención y protesta en cuanto le dejamos solo cinco minutos. Duerme de maravilla, ¡ayer hasta las diez y media! así que no podemos culparle si cuando está despierto quiere que le hagamos caso. El domingo pasado le llevamos a ver su primer partido de baloncesto, Real Madrid-Manresa, y se portó muy bién. Le encanta ver y escuchar jaleo a su alrededor, así que en el Pabellón estaba en su salsa, aunque lo cierto es que parecía más interesado en la gente de las gradas que en las jugadas bajo la canasta.

Ya pasó la primera Navidad de Manuel y también su primera Nochevieja. Aquí el precioso árbol de Navidad de mi madre(entenderéis que yo no me anime a vestir la casa, tal vez el año que viene...) Manuel es aún es muy pequeño para entender de qué va esto de las fiestas, y aún así el día de Navidad volvimos a casa con una bolsa enorme de regalos para él: un canguro que habla en inglés y en español, dos juegos de cubiletes apilables, un muñeco que habla y dice "Dame un beso", dos libros de tela, una pizarra para su habitación, una camisa con un pantalón a juego...


Me encanta abrir regalos y entiendo que a toda la familia le hace mucha ilusión comprar cosas para el pequeño de la casa, pero me dá miedo que Manuel se convierta en un niño consentido que no da ningún valor a las cosas porque tiene demasiadas... Además, la mayoría de los juguetes ocupan mucho espacio... y de eso no nos sobra en casa. Es difícil de gestionar. Ya sé que es algo pronto para pensar en ésto y no se le puede decir a las abuelitas que no le hagan un regalo a su nieto... Se puede escribir una carta a Papá Noel que diga: "El lechón quiere uno o dos regalos solamente, y si es posible con unas medidas
máximas que no superen la caja de zapatos..."

Mientras nosotros nos preocupamos por dónde poner tantos juguetes, en lugares como Gaza los niños palestinos mueren a decenas atrapados por una guerra injusta ("guerra injusta", qué redundancia). El sufrimiento de los niños me taladra el corazón. Viendo las noticias, cada día más crueles, sobre la nueva ofensiva israelita en Cisjordania, no puedo más que pensar en las madres, que adoran a sus pequeños tanto como yo a Manuel, y en lugar de ver como crecen sanos y contentos, viven aterrorizadas tratando de protegerles de bombardeos indiscriminados. Ver a sus pequeños enfermos, temblorosos, tal vez heridos... llevarles corriendo a un hospital que no tiene medios para curarles... y lo más terrible, verles morir. No puedo evitar ponerme en la piel de esas mujeres y, aunque nisiquiera puedo imaginar el dolor que sienten, ahora sé hasta qué punto perder un hijo debe de ser aún peor que perder un miembro del cuerpo. "Tener hijos es aceptar que, en adelante, tu corazón latirá fuera de tu cuerpo". Para muchas madres palestinas, el primer día del 2009 su corazón ha dejado de latir, pero lo más duro es que ellas, después de todo, seguirán respirando.
Hoy que aún estoy a tiempo, voy a escribir mi carta a los Reyes Magos, y les pediré para Manuel un mundo un poquito mejor, un 2009 en el que no corra la sangre de seres humanos en nombre de territorios o de religiones. Un mundo en el que no mueran niños inocentes ("niños inocentes", otra redundancia). Ojalá que en 2009 no tengamos que ver las noticias con el corazón en un puño y que la Paz no sea solo un deseo navideño.

sábado, 20 de diciembre de 2008

Conociendo a Papa Noel

Por primera vez esta semana Manuel ha estado malito. Ha sido sólo un resfriado, y nisiquiera le ha subido la fiebre, pero escucharle toser toda una noche fue una tortura, así que le pedí a mi madre que le llevara a la pediatra por la mañana del jueves. La doctora dijo que no era nada preocupante, que le diéramos mucho líquido, mucho suero para los mocos, y poco más. También nos dió unos supositorios para la tos que fueron mano de santo, y a la noche siguiente durmió de un tirón. Mi madre dice que mientras la pediatra le reconocía, Manuel permaneción increíblemente quieto y tranquilo, como si supiera lo que le estaban haciendo. Para comérselo.
Tengo un libro muy útil sobre salud infantil, titulado ¿Qué me pasa mamá? escrito por el dr. Juan Casado, jefe de cuidados intensivos del hospital Niño Jesús. Ofrece explicaciones sencillas y soluciones fáciles para los problemas de salud más habituales de los niños, desde el nacimiento hasta los doce años: laringitis, estreñimiento, fiebre, otitis, dentición... Es muy práctico porque te dice claramente en qué casos debes salir corriendo a urgencias y cuándo puedes tomar tú misma algunas medidas para aliviar al peque. Como es natural, esta semana me leí de cabo a rabo el capítulo sobre la tos, y entre otras cosas decía que para aliviarla es muy eficaz poner junto a la cuna una cebolla grande partida por la mitad y dejarla allí toda la noche. Me sorprendió tal recomendación venida de un médico, porque suena más bién a uno de esos remedios de las abuelas, pero el caso es que lo hice y a la mañana siguiente Manuel estaba mucho mejor. Supongo que al final remedios de abuela y recetas de médico no deben andar tan lejos unos de otros. Otras recomendaciones que dá el doctor Casado para mejorar la tos son: mantener húmeda la estancia con vasijas de agua o un humidificador, darle a beber bastante agua y limpiarle la nariz con suero.
Con catarro y todo, sigue siendo el niño más bueno y más simpático que podáis imaginar. Ayer tuvimos la fiesta de Navidad de mi empresa, en la que se invita a los niños de los empleados a una merendola con animadoras y a la que asiste Papa Noel como invitado de honor. Fué cómico cuando se sentó en la rodilla de Papa Noel y comenzó a "cabalgar" como esperando que aquel señor de barba blanca le hiciera trotar sobre su pierna. Le dedicó una sonrisa a todos los que se acercaron a conocerle, y no se asustó ni protestó por el jaleo ni por el calor que hacía. Aunque sigue tosiendo bastante, esta noche ha dormido de un tirón hasta las ocho, y después del desayuno se ha vuelto a quedar frito hasta las diez. Es un bendito.
La papilla de frutas sigue sin ser lo suyo. Esta semana casi se la ha dejado entera todos los días. Ayer se la dí durante la fiesta y sorprendentemente se la tomó entera, supongo que sería porque estaba distraido. Hoy se ha tomado bastante más de la mitad, parece que le gusta más desde que he sustituido la naranja por mandarina, que es más dulce, pero cada día es un mundo, me tiene bastante despistada. Aunque aún no se anima a gatear, últimamente cuando le siento sobre la alfombra dá pequeños saltitos levantando el culo, como si se quisiera poner de pié. Quiere agarrarlo todo, y ya es bastante hábil con sus manitas y es capaz incluso de coger cosas pequeñas y pasárselas de una mano a otra. Le encantan las manos, las suyas y las de los demás, y también sus pies, esta semana ha empezado a quitarse los calcetines. Los muñequitos del papel de su cuarto le llaman muchísimo la atención, y cuando le cambio el pañal no para de retorcerse para alcanzarlos. Nos habla muchísimo en su particular idioma. "Aaaaaa, aaaaa", prácticamente es todo lo que dice, pero a mí me hace mucha gracia. A ver si pronto le pone la M delante y dice Mamá, y yo directamente me lo como a besos.
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