No pudo ser. Aunque al final no ganó Chicago, sino Río. Que es una de mis ciudades favoritas. Me encantan sus playas, su gente, la vida que hay en las calles, los deliciosos caipirinhas, el "coco gelato".... En fín, enhorabuena a todos los cariocas y espero que sean unos juegos olímpicos de éxito y a ritmo de samba, que ya tocaba! A ver si con un poco de suerte dentro de siete años nos podemos hacer una "escapadita" para allá.
Después del tremendo chasco del viernes, el domingo decidimos ir al Zoo a pasar el día. Con Manuel lo de "pasar el día" hay que entrecomillarlo, porque como aún duerme sus dos siestas y no hay manera de que lo haga en la sillita, al final nuestro día de zoo se vió reducido a tres horitas entre siesta y siesta. ¡Menos mal que vivimos cerca! Claro que al precio que salen las entradas dá bastante rabia verlo a medias, ¡18,50€ por adulto! ¿no es una barbaridad? Por ese dinero ya podían poner unas colchonetas para que duerman los bebés que salen sibaritas como el nuestro.
Le gustó mucho, como era de esperar, especialmente el oso.
También fue mucho rato de la mano. Me ha costado un mundo conseguirlo, hasta ahora cuando intentaba llevarle así se tiraba al suelo enfadadísimo... así que estoy encantada. La verdad es que parece que esta semana se está portando mucho mejor... está más civilizado y también más cariñoso, a ver si le dura!
Le envío un besito a la abuela Mari que esta en Sao Paulo, y supongo que estará extrañando muchísimo a "su niño". Y un abrazo muy fuerte a toda la familia de Brasil. ¡Cuidadla mucho!
