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viernes, 5 de agosto de 2011

Reflexiones agostiles

-Hartita estoy de oir hablar de conceptos que no acierto a entender como "precio de la deuda", "primas de riesgo". Acabo de leer la siguiente frase en un diario y me he quedado ojoplática: "El riesgo país de la otra economía periférica atacada por los inversores camina en paralelo a la española: 417 puntos y un interés del 6,42%." ¿De verdad alguien entiende todo ésto? Yo no, y además, me deja fría y el único mensaje que me llega es "las cosas están fatal" y "de esta crisis no salimos en la vida ni con elecciones ni sin ellas". 




- Mientras tanto, la emergencia alimentaria en el cuerno de África empieza a olvidarse porque parece que las grandes cifras de la economía mundial, los inversores y las fluctuaciones bursátiles son infinitamente más urgentes que algo tan sobrecogedor como que miles de niños pasen hambre y sufran enfermedades hacinados en campos de refugiados. Tengo que retirar la vista de la pantalla cuando aparecen las imágenes de estos pequeños desnutridos. Y he empezado a utilizar con el lechón aquellas sentencias de "cómetelo todo que hay niños en África que pasan mucha hambre..." Como si el hecho de que él se coma el brócoli fuera a aliviar en algo a los pobres somalíes. Me parece estar oyendo a mi madre hace 25 años... qué pena que las cosas hayan cambiado tan poco desde entonces. Me dan ganas de salir a la calle y sentarme en la Puerta del Sol: estas son las cosas que a mí me hacen estar INDIGNADA. 


-Es agosto y por mucha crisis que haya, o tal vez por eso, media España está en la playa y la otra media durmiendo la siesta. La biblioteca municipal, oasis con montones de cuentos y aire acondicionado para tardes aburridas, está cerrada por inventario: YA! Y yo voy y me lo creo. 


- La semana pasada llevamos al lechón al cine por primera vez y le encantó. Se tragó CARS 2 enterita y parecía estar pegado al asiento con "superglue". Nunca había estado quieto y despierto durante tanto tiempo. Me pregunto si la de los Pitufos será ya demasiado para él, pero me apetece verla y lo mismo este fin de semana lo intentamos. 


- Estoy pensando en cambiarme a Wordpress porque con blogger no consigo comentar la mitad de las veces. Empezar de cero con un programa nuevo se me hace cuesta arriba, así que no acabo de animarme.


- El lechón empieza a preguntar qué es eso que tienen todos los niños en el parque menos él: "hermanos". Yo intento convencer a la papá ejemplar para ir  a por otro, pero me dice que mejor me compre un perro... A mí me encantan los cachorros, casi más que los bebés, pero no consigo hacerme a la idea de renunciar a ser madre otra vez. Estoy por sentarme en la puerta del Sol también por ésto, a ver si así me hace caso. 

martes, 25 de enero de 2011

Faster Faster: pedaleando

Os parecerá una tontería, pero creo que una de las razones por las que Manuel se porta muchísimo mejor últimamente es la llegada a nuestras vidas de "LA MOTO". No sé si será casualidad, pero desde que "Papá Noel" le trajo tan preciado vehículo el lechón está mucho más contento. No en vano es hombre, y hay que decir que a ellos les pones ruedas y motor y son mucho más felices, no es cierto? En alguna parte leí una frase fantástica que decía algo así como "No importa lo acabado, hundido o deprimido que un hombre se encuentre. Siempre será capaz de conducir su coche". Y yo añado, y además conducirlo le hará feliz. La velocidad les entusiasma, qué le vamos a hacer. Supongo que es el equivalente masculino a nuestro salir de compras, aunque personalmente, mi panacea sería darme un masaje o tumbarme al sol a leer un buen libro.


La verdad es que hacía mucho tiempo que el lechón no prestaba atención a los juguetes y que no jugaba solo casi nunca. Pero ahora que la moto ha entrado en nuestras vidas, Manuel da vueltas incansable alrededor de la mesa del salón, aparca bajo la escalera, nos pide que le pongamos gasolina, se baja de la moto y llega a "su casa", que es el hueco que queda debajo de la trona... Y en fin, que de repente juega mucho más él solo y es una gozada.  Ha aprendido a pedalear, aunque aún se da impulso con los pies casi siempre. A veces salimos a dar una vuelta por el paseo marítimo, y Manuel conduce a toda velocidad al grito de "faster faster" mientras el papá ejemplar y yo podemos tener una conversación algo menos entrecortada de lo habitual.

sábado, 28 de agosto de 2010

Sin tete en Bali


Casi veintisiete meses juntos y la historia de amor llegó a su fín. Me dan ganas de llorar mientras escribo esto. No os podéis imaginar el drama, el disgusto, la decepción, y las rabietas que ha sufrido Manuel al separarle de su chupete del alma… Terrible. Y sí, ya sé que no era el momento de hacerlo, que era mejor quitarle el chupete en un momento de estabilidad, rutina y horarios constantes. Me lo he repetido a mí misma cien veces, y al papá ejemplar otras tantas.
Pero no nos ha quedado más remedio. La víspera de nuestro viaje el lechón se cayó en el parque y se golpeó uno de los dientes de delante. Al pobre se le metió hacia dentro de la encía, se le movía un poco y parecía dolerle bastante. La encía inflamada e inyectada en sangre fue a peor cada vez, y durante el interminable viaje en avión no se separó del chupete, cosa que empeoró la situación aún más. Después de unos días en Bali vimos que aquello no mejoraba y que por la mañana Manuel se despertaba con la boca cada vez más hinchada. Nos dimos cuenta de que al succionar el chupete el diente se movía, clavándose aún más en la encía. Así que tuvimos que tomar una decisión drástica…

Quitarle el chupete ha sido infinitamente peor que quitarle el pañal. Pobrecito mío. Lo que ha llorado… Hoy es el cuarto día y ya lo lleva mejor, pero las primeras dos noches yo estuve a punto de claudicar. Si no llega a ser porque el papá ejemplar es mucho más fuerte que yo, le devuelvo su chupete sin duda. Además, Manuel sabe perfectamente quién es el eslabón más débil, así que gritaba “mami, mami, oto tete, mami” con una voz que me partía el alma… Le habíamos convencido de que aquí en Bali los nenes no llevan tete, que él ya es mayor… y hasta ahí todo bién. Tal fue la comedura de coco que él solito tiró el tete por el vater y le dijo, “allós tete”… Hasta ahí todo muy bién, porque claro, él sabe que tenemos al menos ocho tetes… lo malo vino a la hora de dormir. La niña del exorcista era un angelito a su lado.

Yo también echo de menos el tete una barbaridad… Esa tranquilidad de “enchufar” el tete y segundos más tarde escuchar la respiración tranquila del sueño profundo. El papá ejemplar lo ha sustituido por una miniexcabadora amarilla que es ya el último talismán. La cuidamos con esmero para que no se pierda, y a mí me tiene al borde de la paranoia. Así que ahora Manuel duerme con la excabadora en una mano, Ely en la otra, y su almohada entre las piernas. Que no le falte de nada!

domingo, 5 de julio de 2009

Primeros Pasos

Hoy Manuel ha dado sus primeros pasos sin ayuda. Ha sido muy emocionante para los tres, y estamos muy contentos de que haya ocurrido estando tanto su papá como yo para verlo. He tenido la suerte de poder captar un vídeo del momento. Sé que es difícil de creer, pero yo SABÍA que iba a ocurrir, ¡y estaba preparada con la cámara!


Después ha estado un rato practicando, no quería hacer otra cosa, y se reía como loco a cada paso.


Agotado por tantas emociones, se ha quedado frito en el coche... el merecido reposo del guerrero.


Ahora comienza una nueva étapa, ¡Manuel bípedo! Qué rápido crece. Cada vez es más niño y menos bebé y eso me dá un poco de pena. Pero solo un poco, porque en realidad me encanta ver como se va haciendo mayor, verle contento, confiado y deseoso de avanzar y de aprender, y celebrar con él cada uno de sus logros.
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