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sábado, 1 de septiembre de 2012

Braquicefalia y Plagiocefalia

En la revisión de los dos meses, además de pinchar al pobre Julio tres veces y hacerle llorar una barbaridad, la enfermera confirmó mis sospechas de que al boquerón se le estaba deformando un poco la cabecita, quedando aplastada por la parte de atrás. Aunque me dijo que no debía preocuparme, sí me recomendó unos ejercicios para movilizar el cuello del pequeño y así asegurarnos de que este aplastamiento no fuera debido a una tortícolis congénita, y también para ir corrigiéndole poco a poco la postura. Ella identificó el trastorno como "Plagiocefalia", que es la malformación del craneo debida a la continua presión sobre uno de los lados de la cabeza. Esto sucede porque el bebé tiene preferencia, por ejemplo, por mirar hacia la izquierda, y al apoyar la cabeza siempre sobre ese lado, acaba creciendo de forma anómala y, dicho vulgarmente, torcida. La enfermera me dijo también que le pusiera boca abajo un ratito todos los días, aunque no le guste, para que vaya fortaleciendo un poco esa musculatura. Me indicó que volvería a valorarlo en la revisión de los cuatro meses, y de no haber mejorado, me enviarían al neurólogo para ver si era necesario ponerle un casco. El pediatra, por su parte, que no era la de siempre sino un sustituto veraniego, no le dió mayor importancia al asunto y nisiquiera me comentó nada al respecto. Sin embargo, a mí el tema me tenía mosqueada porque lo del casco me pone los pelos de punta.

Yo ya me había fijado un par de semanas atrás en ese aplanamiento de la cabecita por detrás y sabía que no era así su forma natural cuando nació, sino que el aplastamiento se había producido con el paso de los días, al pasar muchas horas tumbado boca arriba.


Me puse manos a la obra a hacer los ejercicios tres o cuatro veces al día, así como a intentar corregir su postura obligándole a girar la cabeza también hacia el lado derecho, cambiándole la orientación en la cuna, poniéndome siempre a su derecha, y con mil una artimañas para conseguir que su cabecita fuera perdiendo esa forma tan fea que había cogido. Y lo cierto es que pasaron varios días y no veía yo mejoría, así que, en mi infinita impaciencia, me puse a consultar a "San google" para ver si había algo más que se pudiera hacer. Así fué como descubrí una página web con información muy completa sobre las deformidades craneales de los bebés, sus causas, como prevenirlas, etc... Se llama www.infocefalia.com, y leyéndola he descubierto que lo que tiene Julio es más bién "Braquicefalia", ya que el aplastamiento se produce en la parte posterior del cráneo sin percibirse mucha diferencia en los laterales. Y también en esta web descubrí que existen cojines con los que se puede prevenir y corregir el trastorno en los primeros meses de vida e incluso, según dicen, hasta el primer año. Me leí toda la información sobre el cojín Mimos, y también busqué información en otros foros sobre el artículo en cuestión. Me convenció lo que decían las mamás que lo habían usado, así que lo compré y al cabo de un par de días lo teníamos en casa. Lo cierto es que al abrir el paquete me pareció algo decepcionante el cojincito. Parece muy poca cosa para los 44 eurazos que cuesta... Desde que llegó lo estamos usando y se supone que redistribuye el peso de la cabeza del bebé para que la presión sea uniforme y así el cráneo no se deforme o, en casos como el de boquerón, se vaya redondeando.

Han pasado solo cinco días, así que es pronto para valorarlo, pero la verdad es que a Julio se le ve muy cómodo durmiendo sobre su nueva almohada.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Camisetas y complementos con arte

Hay gente con mucho arte, con estilo y buen gusto, que sabe hacer cosas con las manos que una servidora no igualaría ni en un millón de años. Beatriz es una de esas personas y por suerte, después de la insistencia de su familia y amigos, por fín se ha lanzado a ir un poco más allá de la mera afición y ha montado una tienda online con sus preciosas camisetas y complementos para niños. Aquí algunos de sus diseños.


Kika Viajera

Kika Granjera
También hace diademas tan monas como ésta
Os invito a que le echéis un vistazo a su página porque lo que hace es realmente especial. Se llama las Aventuras de Kika y en ella podéis encontrar prendas infantiles hechas a mano con mucho cariño y diseños muy divertidos. Por ahora el catálogo es pequeño, pero Beatriz lo irá ampliando (¡y me ha soplado que está creando una colección para niños!) porque lo que le sobra son ideas y creatividad.
También la puedes encontrar en facebook, y en su blog http://lasaventurasdekika.blogspot.com/

Esta mantita de patchwork es para un bebé que aún no ha nacido y no está en la tienda online, pero no he podido resistirme a ponerla aquí. Las Aventuras de Kika también admite encargos especiales como éste, 
¿no es una preciosidad?

domingo, 2 de agosto de 2009

A la playa con el bebé

Estos días pasan a toda velocidad, y una quisiera que las vacaciones duraran siempre, con sus días soleados, sus aperitivos al sol y sus tranquilas tardes al borde del mar... qué gozada. Manuel disfruta muchísimo de todo lo que pasa a su alrededor. Está descubriendo el mundo y lo hace con tanto entusiasmo que nos contagia su alegría y su vitalidad.

Tanto entusiasmo y tanta energía que el primer día por poco se deja los dientes en el bordillo de la piscina... al final se quedó en un susto y un diente algo "recortado"... snif snif... Pero el caso es que se maneja de maravilla en la piscina pequeña, y con sus manguitos nada ya él solito algunos metros. Ahora empiezo a verle la utilidad a las clases de natación para bebés que me agotaban en primavera.

Por las tardes, después de la siesta (que dormimos los tres!) y la merienda, bajamos a la playa. Aunque está a solo unos metros del apartamento, cuando salimos por la puerta parece que nos vayamos de viaje... Impresionante la cantidad de trastos que hay que llevarse para pasar una horita al borde del mar, no me explico como lo hacen los que tienen tres niños y pasan el día con ellos en la playa... Nosotros llevamos la mochila con: el vasito del agua, las toallas, las cremas solares, los inevitables pañales y toallitas, un bañador, un pañal de esos especiales para el agua... todo para después bañarle desnudito, que es como él está más cómodo. También llevamos el chupete, kleenex, el cubo y la pala... La frase clave es "por si acaso", y eso incluye casi cualquier cosa que podáis imaginar. Así que hemos renunciado a llevarnos también las hamacas, y nos sentamos en la arena tan ricamente. Mi madre le ha comprado a Manuel una minisilla de playa con su sombrillita de lo más graciosa... pero me temo que, salvo que encontremos un porteador, no la vamos a estrenar este año.

Una vez en la orilla del mar, desnudito y cubierto de crema, mi niño está encantado jugando con la arena, hablando en su idioma incomprensible, escapando de las olas y riendo sin parar. Su padre y yo nos miramos y, sin palabras nos decimos que estamos ante uno de esos momentos perfectos, tan escasos, de felicidad completa.

martes, 3 de marzo de 2009

Crecer jugando

Últimamente no tengo tiempo para nada. Entre el trabajo, intentar organizar la casa (con la inestimable ayuda de Inés, que ya es insustituible), y pasar la tarde con Manuel, llegan las once de la noche y estoy rendida, tanto que últimamente parece que mi insomnio se ha esfumado y me quedo frita en tres minutos. La otra noche hasta me costó mantenerme despierta para ver terminar el capítulo de mi serie favorita, Mujeres Desesperadas. Y eso ya es preocupante...
Manuel me quita cada día más energía. No para un momento, y eso que aún no sabe gatear, menos mal! no sé qué va a ser de nosotros cuando se decida a hacerlo. Tal vez directamente empiece a andar. Tiene bastante claro que él es un individuo evolucionado... y bípedo, y no parece que lo de moverse a cuatro patas le acabe de entusiasmar. Aunque ha hecho sus progresos. Ya se mantiene cómodamente en posición de gateo...lo de avanzar ya es otro cantar. También pasa de tumbado a sentado con mucha facilidad, y se desplaza cada día mejor a golpe de culo. Ah! y ha aprendido a ponerse de pié solito con la ayuda de una mesa de actividades muy chula que nos ha prestado Rut.
Ya tiene nueve meses y está cada día más gracioso. Le ha salido el otro paleto, ya son cuatro dientes, y sigue metiéndose en la boca todo lo que pilla. Aunque tiene sus preferencias: el móvil y el mando a distancia son sus más preciados tesoros y, cuando consigue alcanzar uno de ellos lo mira con alborozo, como diciendo, "mira lo que he encontrado", me recuerda a Frodo en El señor de los anillos con aquello de "mi tesssooooro". Mi madre le trajo ayer un teléfono de juguete y desde entonces no se despega de él. También le gusta mucho una bola que canta (en la foto de abajo) que le regaló mi amiga Sonia cuando nació, y que por lo visto era también el juguete favorito de su hijo de dos años. Pasa largos ratos sacando sus juguetes de una cesta en la que los tengo metidos, supongo que se siente como un explorador. En realidad, para entretenerle vale casi cualquier cosa ¡La imaginación al poder! Cuando estoy haciendo la cena, le siento en la trona, y le doy dos cucharas. Le enseño cómo hacer ruido con ellas, la una contra la otra o golpeando la bandeja de la trona, y es el niño más feliz del mundo. Claro, que cada dos minutos se le caen y me tengo que agachar para recogerlas... lo cual por supuesto le resulta divertidíiiisimo. En estos últimos días habla muchísimo (a un volumen un pelín alto para mi gusto) en su idioma incomprensible. Me encanta ver lo alegre que es, y sobre todo lo contento que se pone cuando me ve llegar del trabajo, con grititos de júbilo y todo. Su rato favorito, y el mío, sigue siendo el baño, y el masaje de después. Aún le canto boleros mientras le doy crema, y yo creo que a él le encanta escucharme, será que todavía no sabe que desafino un poco...

jueves, 1 de enero de 2009

Paradojas

Desde que estoy de vacaciones, no tengo tiempo para nada. Había planeado hacer tantas cosas en estos días libres que no doy abasto. Ir al banco, organizar fotos, hacer papeleos... y además pasar más tiempo con Manuel, ver a mis amigas... El caso es que no paro y el blog lo tengo olvidadísimo... Manuel sigue algo resfriado aunque está mejor. Estos días está muy irritable porque están a punto de salirle los dientes de arriba y creo que le molesta. Por cierto que por fín logré el otro día fotografiar sus dos primeros dientes, cuando vino a vernos mi amiga Ana.



Cada vez exige más atención y protesta en cuanto le dejamos solo cinco minutos. Duerme de maravilla, ¡ayer hasta las diez y media! así que no podemos culparle si cuando está despierto quiere que le hagamos caso. El domingo pasado le llevamos a ver su primer partido de baloncesto, Real Madrid-Manresa, y se portó muy bién. Le encanta ver y escuchar jaleo a su alrededor, así que en el Pabellón estaba en su salsa, aunque lo cierto es que parecía más interesado en la gente de las gradas que en las jugadas bajo la canasta.

Ya pasó la primera Navidad de Manuel y también su primera Nochevieja. Aquí el precioso árbol de Navidad de mi madre(entenderéis que yo no me anime a vestir la casa, tal vez el año que viene...) Manuel es aún es muy pequeño para entender de qué va esto de las fiestas, y aún así el día de Navidad volvimos a casa con una bolsa enorme de regalos para él: un canguro que habla en inglés y en español, dos juegos de cubiletes apilables, un muñeco que habla y dice "Dame un beso", dos libros de tela, una pizarra para su habitación, una camisa con un pantalón a juego...


Me encanta abrir regalos y entiendo que a toda la familia le hace mucha ilusión comprar cosas para el pequeño de la casa, pero me dá miedo que Manuel se convierta en un niño consentido que no da ningún valor a las cosas porque tiene demasiadas... Además, la mayoría de los juguetes ocupan mucho espacio... y de eso no nos sobra en casa. Es difícil de gestionar. Ya sé que es algo pronto para pensar en ésto y no se le puede decir a las abuelitas que no le hagan un regalo a su nieto... Se puede escribir una carta a Papá Noel que diga: "El lechón quiere uno o dos regalos solamente, y si es posible con unas medidas
máximas que no superen la caja de zapatos..."

Mientras nosotros nos preocupamos por dónde poner tantos juguetes, en lugares como Gaza los niños palestinos mueren a decenas atrapados por una guerra injusta ("guerra injusta", qué redundancia). El sufrimiento de los niños me taladra el corazón. Viendo las noticias, cada día más crueles, sobre la nueva ofensiva israelita en Cisjordania, no puedo más que pensar en las madres, que adoran a sus pequeños tanto como yo a Manuel, y en lugar de ver como crecen sanos y contentos, viven aterrorizadas tratando de protegerles de bombardeos indiscriminados. Ver a sus pequeños enfermos, temblorosos, tal vez heridos... llevarles corriendo a un hospital que no tiene medios para curarles... y lo más terrible, verles morir. No puedo evitar ponerme en la piel de esas mujeres y, aunque nisiquiera puedo imaginar el dolor que sienten, ahora sé hasta qué punto perder un hijo debe de ser aún peor que perder un miembro del cuerpo. "Tener hijos es aceptar que, en adelante, tu corazón latirá fuera de tu cuerpo". Para muchas madres palestinas, el primer día del 2009 su corazón ha dejado de latir, pero lo más duro es que ellas, después de todo, seguirán respirando.
Hoy que aún estoy a tiempo, voy a escribir mi carta a los Reyes Magos, y les pediré para Manuel un mundo un poquito mejor, un 2009 en el que no corra la sangre de seres humanos en nombre de territorios o de religiones. Un mundo en el que no mueran niños inocentes ("niños inocentes", otra redundancia). Ojalá que en 2009 no tengamos que ver las noticias con el corazón en un puño y que la Paz no sea solo un deseo navideño.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Lo que no viene en los libros

Leyendo el último post de una de mis bloggeras favoritas, que está a puntito de dar a luz (si es que no lo ha hecho ya) se me ocurre contaros algunas de las pequeñas cosas, curiosas y prácticas, que he aprendido desde que nació Manuel, y que no vienen en ninguno de los libros que he leido sobre el embarazo y la crianza de los niños.


La industria de los productos para bebés es terriblemente rentable porque los directivos de estas empresas saben que las mamás, especialmente las novatas, no escatimamos en gastos a la hora de preparar el nido. Pues bién, la mayoría de los artículos que se consideran "imprescindibles para la llegada del bebé" no son más que trastos perfectamente sustituibles por algo que ya tienes en casa y que sirve exactamente igual.

Por ejemplo: el esterilizador de biberones. Me negué a comprarlo porque me parecía enorme y nuestra cocina es de miniatura. Y me alegré, porque cuando Manuel tenía unos dos meses y empezamos con algún biberón, simplemente los hervíamos una vez al día en una olla grande y a correr. A partir de los tres meses los pediatras ya no recomiendan esterilizar, sino solo lavar bien con agua y jabón, así que, salvo casos de niños prematuros y especialmente delicados, yo no creo que merezca la pena tener semejante monstruo ocupando espacio sobre la encimera.

Hay otro artilugio llamado "calientatoallitas" que me recomendaron vivamente. Si no vives en Siberia, no lo veo nada necesario. Los primeros días el bebé llora cuando le cambias el pañal (en realidad, al principio lloran por todo), pero es porque no conoce esa nueva sensación y se asusta. En cuanto se acostumbra, no le importa nada la temperatura de las toallitas. Palabra.

En cuanto a la mochila portabebés, en cualquiera de sus variedades, mi opinión es que es bastante práctica en una etapa muy determinada de la vida del bebé y, especialmente en verano. A mí me la prestaron y la utilicé bastante durante el tercer y el cuarto mes de Manuel (por ejemplo, para viajar en el AVE o para hacer la compra y poder llevar el carrito). Aunque a él le encantaba, llega un momento que el niño pesa demasiado para llevarle más de diez minutos seguidos. Además, llevarle en la mochila para hacer tareas domésticas suena muy bien pero es poco realista. Intenta hacer la cama con una mochila cargada con seis kilos de arroz sobre tu tripa y sabrás a qué me refiero... En fin, que está muy bién tenerla pero si te la pueden prestar, mejor que mejor.

Las grandes compras sin las que no hubiera podido pasar han sido:

El sacaleches, durante la lactancia me permitió salir algunas noches, y, aunque costó algo caro porque era eléctrico (de Avent), creo que mereció la pena.

Por supuesto, el cochecito. Nos prestaron uno de Jané con el capazo y el maxicosi. La silla, de MacLaren, es nuestra (regalo de la abuela Mari). Es muy compacta y fácil de abrir y cerrar, pero no he probado ninguna otra, así que no puedo comparar.

La hamaquita: la nuestra es la de Babybjhorn, y después de haber hecho una investigación bastante exhaustiva, creo que es la mejor. Ocupa poco espacio, es ligera, moderna y plegable, se puede utilizar desde el nacimiento hasta los dos años, y tiene un sistema de contrapeso que hace que el bebé pueda balancerse solo moviendo sus piernecitas. Es muy sólida y a Manuel le encanta, se le ve muy cómodo y seguro. No sé qué haría sin ella.

El aspirador de mocos: lo utilizamos a diario, incluso dos veces al día... es imprescindible

La hamaquita de baño: por el módico precio de 9 euros, y es la mejor bañera para el bebé. Como es ergonómica, el bebé tiene la espalda un poco levantada y tú las manos libres para enjabonarle. Está seguro y al mismo tiempo tiene movilidad para chapotear cuanto quiera. Eso sí, los primeros días es mejor bañarle en el lavabo porque al ser tan chiquitín se asusta un poco en un espacio demasiado abierto.

La trona, es otro trasto, pero en este caso es útil para darle de comer en una buena postura y no dejarte la espalda. Nosotros elegimos la de Baby confort porque, según dicen, crece con el niño y se va adaptando a su tamaño y a sus necesidades a medida que se hace mayor.

En cuanto a ropa, nunca hay suficientes bodies y pijamas, es lo que más se usa. Los primeros meses hay que llevar siempre ropa de repuesto, body incluido, porque se manchan muchísimo con las caquitas líquidas. La ropita de salir, es mejor que sea de una pieza (como los pijamas pero de calle) porque cuando le pones un conjunto de camisa o jersey más pantaloncito cada vez que le cojes en brazos se le sube lo de arriba y es un lío. Yo tenía un ejército de patucos monísimos y de todos los colores que apenas utilicé porque se le caían constantemente, son mucho más prácticos los calcetines. Hasta los seis meses o así no se les ponen los zapatos. Van mucho más cómodos sin ellos y es bastante complicado calzarles tan pequeñitos.

El saco de dormir: desde que nació, Manuel se destapa constantemente. Yo me despertaba atormentada pensando que el niño se habría destapado (y así era) así que cuando empezó el frío le compramos un saquito para dormir que es muy práctico y dá mucha tranquilidad.

Y esto me recuerda algo que me compró mi madre unos días antes de nacer Manuel, que es una pequeña luz nocturna (a la venta en cualquier ferretería) que se enchufa y dá una luz ténue, lo justo para evitar tropiezos y caídas en mitad de la noche.

Se entretienen con cualquier cosa. Su "juguete" favorito hasta el momento es una mini bolsa de plástico de las que hacen ruido y con la que puede pasar largos ratos (ya he comprobado que no le cabe la cabeza dentro). Los trapos también le entusiasman, especialmente los de colores, y los libros de tela. Hay un par de sonajeros-mordedor, que le hacen gracia. A los peluches por el momento ni caso.
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