En estas larguísimas vacaciones el lechón sufre verdadera hambruna de contacto con otros niños. Madrid está medio desierto, y las altas temperaturas no permiten muchas horas en la calle, así que pasa más tiempo en casa y entre adultos del que seguramente le gustaría. Procuro que tenga todos los días un ratito de contacto con niños, así que cuando el sol afloja bajamos al parque a la caza de amiguitos con quienes jugar. Y cuando digo a la caza, me refiero de verdad “a la caza”.
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viernes, 19 de agosto de 2011
Con un coche en cada mano
martes, 18 de mayo de 2010
Los caballeros las prefieren rubias
Es innegable. Los reflejos dorados les vuelven locos. Será porque en España brillan por su ausencia. Mi lechón no podía ser menos, y antes de cumplir los dos años ya muestra claramente sus preferencias. Le gustan rubias y mayorcitas. Tonto no es. Su favorita es Nadia, una niña muy mona y muy simpática de rizos rubios con la que coincidimos a menudo.
Ayer, en el parque. Manuel se fuga del recinto saltándose a la torera la norma nº1: NOSESALEDELPARQUE!!. Yo, enfadadísima, le arrastro dentro de nuevo. En el camino topamos con una niña rubia de unos tres años haciendo pipí entre los arbustos con la ayuda de su papá. No me suena haberles visto antes. Manuel que la ve y se queda prendado. Repito, la niña hacía pis, pero Manuel no parece percatarse y va hacia ella como un Mihura. Se acerca tanto a ella que temo que se moje… y le dice “Nena guapa”. Yo entre divertida y avergonzada, el papá algo confuso. Y mi peque viendo que la niña no le hace ni caso lo repite tres o cuatro veces más: “nena guapa”, “nena guapa”… Le digo que mejor vamos a dejar a la nena que haga pipí tranquila, pero al ratito la ve de nuevo en el parque, por suerte ya vestidita, y se acerca de nuevo a ella, esta vez dispuesto a darle un beso y un abrazo. La niña, que por cierto era preciosa, no quería saber nada de Manuel y se metía detrás de las piernas de su padre. No me extraña. Va a haber que enseñarle al lechón técnicas de conquista un poco más sutiles…
Ayer, en el parque. Manuel se fuga del recinto saltándose a la torera la norma nº1: NOSESALEDELPARQUE!!. Yo, enfadadísima, le arrastro dentro de nuevo. En el camino topamos con una niña rubia de unos tres años haciendo pipí entre los arbustos con la ayuda de su papá. No me suena haberles visto antes. Manuel que la ve y se queda prendado. Repito, la niña hacía pis, pero Manuel no parece percatarse y va hacia ella como un Mihura. Se acerca tanto a ella que temo que se moje… y le dice “Nena guapa”. Yo entre divertida y avergonzada, el papá algo confuso. Y mi peque viendo que la niña no le hace ni caso lo repite tres o cuatro veces más: “nena guapa”, “nena guapa”… Le digo que mejor vamos a dejar a la nena que haga pipí tranquila, pero al ratito la ve de nuevo en el parque, por suerte ya vestidita, y se acerca de nuevo a ella, esta vez dispuesto a darle un beso y un abrazo. La niña, que por cierto era preciosa, no quería saber nada de Manuel y se metía detrás de las piernas de su padre. No me extraña. Va a haber que enseñarle al lechón técnicas de conquista un poco más sutiles…
sábado, 12 de septiembre de 2009
Ser padre SÍ es difícil (II)
Llevamos unos días algo difíciles. Manuel está de mal genio permanentemente, y yo lo achaco a que le están saliendo dos colmillos y dos muelas al mismo tiempo y supongo que le molesta. O eso, o simplemente le ha dado por ahí, que también puede ser. No es la primera vez que pasa, tuvimos un episodio parecido en agosto, pero parecía que había pasado y Manuel volvía a ser el niño risueño de siempre… Pero lleva una semana que protesta por todo, se enfada constantemente, se tira al suelo cada vez que no le dejamos hacer algo… En fin, lo que se dice un angelito. 
En el parque no puedo ni intentar tener una conversación con las otras madres. Mientras ellas están de charlita tranquilamente viendo como sus pacíficas hijas (casi todas son niñas) juegan con la arena… yo corro detrás de Manuel intentando que no se parta la crisma. En cuanto me descuido un segundo la está liando. La nueva moda es intentar salir del parque para descubrir nuevos mundos… Eso me saca de quicio porque me asusta que un día se me escape y se meta debajo del autobús. Tiene 15 meses y ¡el parque se le queda pequeño! A este paso cuando cumpla dos años se va de casa, y su padre encantado, claro, ahora dice que tenemos que mandarle de Erasmus… y yo me lo estoy pensando. Me crispa especialmente cuando, en un arrebato porque no le dejo hacer lo que quiere, me pega un tortazo en la cara. Entonces me dan ganas de devolvérselo, y confieso que alguna vez lo he hecho (flojito, que nadie se escandalice). Sé que no es nada educativo, pero el que me conoce sabe que la paciencia no está entre mis virtudes, y que además tengo la mano bastante larga, así que me cuesta bastante contenerme.

En casa se comporta un poco mejor. Duerme bastante bién, aunque tiene sus noches, y normalmente prefiere madrugar el fin de semana (hoy, sábado, 7,15 para el bibe y después se ha dormido de nuevo hasta las 8,30). De lunes a viernes, cuando yo igualmente tengo que madrugar, se despierta entre 9h y 10h el muy sinvergüenza. Contenta me tiene.
Lo que más me duele es lo arisco que está estos días. No da abrazos ni besos, y en cuanto yo intento achucharle un poco me aparta todo ufano. Espero que sea solo una fase, porque estoy todo el día mendigando besos y no tiene ninguna gracia. Me siento como una enamorada no correspondida…
Lo que sí es gracioso es que ha aprendido a negar con la cabeza: lo hace todo el día a todas horas, y si tú le imitas se parte de risa. Estoy intentado que también diga sí, porque lo del NO por sistema dejará de tener gracia en dos telediarios, pero no ha habido suerte hasta ahora.
Esta semana tuvimos visita a la enfermera y la pediatra para vacunas y revisión: está altísimo, 82cm., pero de peso en la media, 10,700. Dice David que apenas lloró con los pinchazos, y parece que está sano como un roble. La pediatra solo dijo que tiene el prepucio todavía muy cerrado y me ha dado una pomada para que se lo vayamos abriendo poco a poco a base de tironcitos… me dá bastante grima, y a David ya ni os cuento… pero que todos los males sean esos. La verdad es que no nos podemos quejar, tenemos un niño sano y precioso, pero hay que ver la guerra que dá! Como buen géminis, es ciclotímico, y cuando está bién, es el más encantador y adorable del mundo, pero cuando tiene el día malo...
En el parque no puedo ni intentar tener una conversación con las otras madres. Mientras ellas están de charlita tranquilamente viendo como sus pacíficas hijas (casi todas son niñas) juegan con la arena… yo corro detrás de Manuel intentando que no se parta la crisma. En cuanto me descuido un segundo la está liando. La nueva moda es intentar salir del parque para descubrir nuevos mundos… Eso me saca de quicio porque me asusta que un día se me escape y se meta debajo del autobús. Tiene 15 meses y ¡el parque se le queda pequeño! A este paso cuando cumpla dos años se va de casa, y su padre encantado, claro, ahora dice que tenemos que mandarle de Erasmus… y yo me lo estoy pensando. Me crispa especialmente cuando, en un arrebato porque no le dejo hacer lo que quiere, me pega un tortazo en la cara. Entonces me dan ganas de devolvérselo, y confieso que alguna vez lo he hecho (flojito, que nadie se escandalice). Sé que no es nada educativo, pero el que me conoce sabe que la paciencia no está entre mis virtudes, y que además tengo la mano bastante larga, así que me cuesta bastante contenerme.
En casa se comporta un poco mejor. Duerme bastante bién, aunque tiene sus noches, y normalmente prefiere madrugar el fin de semana (hoy, sábado, 7,15 para el bibe y después se ha dormido de nuevo hasta las 8,30). De lunes a viernes, cuando yo igualmente tengo que madrugar, se despierta entre 9h y 10h el muy sinvergüenza. Contenta me tiene.
Lo que más me duele es lo arisco que está estos días. No da abrazos ni besos, y en cuanto yo intento achucharle un poco me aparta todo ufano. Espero que sea solo una fase, porque estoy todo el día mendigando besos y no tiene ninguna gracia. Me siento como una enamorada no correspondida…
Lo que sí es gracioso es que ha aprendido a negar con la cabeza: lo hace todo el día a todas horas, y si tú le imitas se parte de risa. Estoy intentado que también diga sí, porque lo del NO por sistema dejará de tener gracia en dos telediarios, pero no ha habido suerte hasta ahora.
Esta semana tuvimos visita a la enfermera y la pediatra para vacunas y revisión: está altísimo, 82cm., pero de peso en la media, 10,700. Dice David que apenas lloró con los pinchazos, y parece que está sano como un roble. La pediatra solo dijo que tiene el prepucio todavía muy cerrado y me ha dado una pomada para que se lo vayamos abriendo poco a poco a base de tironcitos… me dá bastante grima, y a David ya ni os cuento… pero que todos los males sean esos. La verdad es que no nos podemos quejar, tenemos un niño sano y precioso, pero hay que ver la guerra que dá! Como buen géminis, es ciclotímico, y cuando está bién, es el más encantador y adorable del mundo, pero cuando tiene el día malo...
domingo, 22 de febrero de 2009
Los dos solos
Es increíble lo largos que se hacen los fines de semana cuando un pequeño lechón toca diana a las ocho de la mañana. Normalmente David y yo nos turnamos, y cada día madruga uno, para que así el otro pueda descansar, pero esta vez, Manuel y yo hemos estado solitos porque David se ha marchado a esquiar con unos amigos, el muy golfo!
Esta mañana, y también ayer, hemos estado en el parque que hay al lado de casa, y como hacía un tiempo buenísimo, nos hemos sentado en la arena. La primera reacción de Manuel al tocar la tierra ha sido de susto, y parece que no le motiva nada la idea de jugar con ella. Todo se andará, supongo. Lo que más le gusta del parque es mirar a los otros niños y caminar cogido de las manitas, una postura que a mi pobre espalda le está pasando factura. También le encanta el columpio, y el tobogán, aunque todavía le bajo agarradito de las dos manos. El mundo del parque también es nuevo para mí... ¡Quién me ha visto y quién me ve! Yo que nunca he sido demasiado sociable con el mundo vecinal, de charla mañanera sobre papillas de frutas, gateos frustrados y demás avatares de la vida maternal... no somos nadie!
En este interminable domingo también he tenido tiempo de ver a una amiga que está embarazada de trillizos. ¡TRILLIZOS!! Van a ser dos niñas y un niño, imaginaos. Se me ponen los pelos de punta solo de pensarlo. Pero ella, inconsciente de lo que le espera, está muy ilusionada. Normal... Por suerte no les faltan medios económicos para tener ayuda en casa, aunque con tres bebés, nunca hay suficientes manos.
Hemos ido a comer a casa de mi madre y Manuel ha decidido que allí no duerme la siesta. Se está haciendo mayor, y se nota sobre todo en que ya no se duerme en cualquier parte como antes, y especialmente no le gusta nada la silla de paseo para la siesta, así que lo de salir a comer fuera se hace cada vez más pesado porque, al no querer dormir, se pone muy tonto, luego no quiere merendar, y arrastra la tontería toda la tarde.
Estaba tan agotado que se quedaba dormido mientras tomaba el bibe, y ha caído rendido, nada más dejarle en la cuna. Ahora duerme como un angelito. Y yo deseando que llegue su papá para tener una conversación adulta y terminar bien el fin de semana.
Esta mañana, y también ayer, hemos estado en el parque que hay al lado de casa, y como hacía un tiempo buenísimo, nos hemos sentado en la arena. La primera reacción de Manuel al tocar la tierra ha sido de susto, y parece que no le motiva nada la idea de jugar con ella. Todo se andará, supongo. Lo que más le gusta del parque es mirar a los otros niños y caminar cogido de las manitas, una postura que a mi pobre espalda le está pasando factura. También le encanta el columpio, y el tobogán, aunque todavía le bajo agarradito de las dos manos. El mundo del parque también es nuevo para mí... ¡Quién me ha visto y quién me ve! Yo que nunca he sido demasiado sociable con el mundo vecinal, de charla mañanera sobre papillas de frutas, gateos frustrados y demás avatares de la vida maternal... no somos nadie!
En este interminable domingo también he tenido tiempo de ver a una amiga que está embarazada de trillizos. ¡TRILLIZOS!! Van a ser dos niñas y un niño, imaginaos. Se me ponen los pelos de punta solo de pensarlo. Pero ella, inconsciente de lo que le espera, está muy ilusionada. Normal... Por suerte no les faltan medios económicos para tener ayuda en casa, aunque con tres bebés, nunca hay suficientes manos.
Hemos ido a comer a casa de mi madre y Manuel ha decidido que allí no duerme la siesta. Se está haciendo mayor, y se nota sobre todo en que ya no se duerme en cualquier parte como antes, y especialmente no le gusta nada la silla de paseo para la siesta, así que lo de salir a comer fuera se hace cada vez más pesado porque, al no querer dormir, se pone muy tonto, luego no quiere merendar, y arrastra la tontería toda la tarde.
Estaba tan agotado que se quedaba dormido mientras tomaba el bibe, y ha caído rendido, nada más dejarle en la cuna. Ahora duerme como un angelito. Y yo deseando que llegue su papá para tener una conversación adulta y terminar bien el fin de semana.
domingo, 11 de enero de 2009
Nieve y crisis
Temporal financiero y temporal de nieve. En el primer invierno de Manuel no se habla de otra cosa. No me puedo resistir a decir eso de "año de nieves, año de bienes", aunque sea un tópico como la copa de un pino... Ojalá fuera cierto, porque desde luego el 2009 ha llegado cargadito, hasta en Madrid, donde tan poco acostumbrados estamos a ver el manto blanco cubriendo nuestras calles. Pese al caos circulatorio, todos nos emocionamos un poquito cuando, por la ventana, vemos que el gris se trasforma en inmaculada nieve, que hace que todo parezca más bonito y reluciente, es como si Madrid se quitara su habitual traje de faena para vestir una lujosa capa de suave armiño.A nosotros el temporal nos pilló en Sierra Nevada, y qué mejor que ver nevar cuando al día siguiente vas a calzarte los esquís y surcar las pistas. Lo hemos pasado de miedo y sí, echamos mucho de menos a Manuel, pero nos ha venido bién desconectar un poco y ser otra vez "solteros" por unos días.
El lechón se quedó con su abuela Mari, que se maneja con él de maravilla y han estado los dos más que encantados en nuestra ausencia. Mari tuvo que batallar un poco con el resfriado que no se le termina de curar (y que además ya comparten nieto y abuela), la fruta que sigue sin gustarle nada, y esos dientes que no terminan de salir pero que dan bastante la lata. Pequeñeces que no aflojan el ánimo de esta estupenda suegra que me ha tocado en suerte. Un millón de gracias.
Antes de irnos a esquiar, concretamente el día dos de enero, Manuel montó por primera vez en los columpios del parque que hay al lado de casa. Están muy bién porque tienen una especie de cestita en la que está bastante seguro. Como se puede ver, le encantó, aunque no estuvo mucho rato porque hacía un frío de mil demonios... Eso sí, creo que esta primavera estaremos horas en el parque.Volvimos de Granada el viernes, que fué el día de la gran nevada, pero contra todo pronóstico no tuvimos problemas en la carretera. Dedicamos ayer y hoy por entero a Manuel por aquello de recuperar el tiempo perdido. Cada día está más grande y más bruto, ¡tiene una fuerza tremenda! y se nota que empieza a descubrir el poder de su llanto, porque en cuanto nos alejamos más de tres metros se pone a lloriquear. Si no le hacemos caso, al segundo se le olvida y se pone a jugar con cualquier cosa, pero en cuanto nos ve vuelve a llorar para que le cojamos en brazos.

Ahora le ha dado la manía de hinflar los mofletes y me parto de risa, aunque se pone feíiisimo... A las pruebas me remito.
Mañana de vuelta al trabajo y a la rutina. Estas vacaciones han sido inmejorables, y ahora se agradece un poco de vida ordenada para variar.
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