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viernes, 2 de julio de 2010

Cosas inconexas

Hace tanto que no escribo que me siento incapaz de hacer un post con un solo tema, así que aquí va una mezcla imposible de lo que estamos viviendo últimamente:

- El trabajo me ha tenido absorbida en el último mes. Me cuesta mucho desconectar y duermo fatal, aunque Manuel lo hace a pierna suelta y de un tirón la mayoría de las noches.
- Se porta bastante bien casi siempre, aunque también es un pequeño tirano. Un Géminis de libro sin lugar a dudas. Es simpático y cariñoso cuando quiere pero tiene un genio terrible que no sé de quién ha heredado…
- Ayer subió el IVA dos puntos. El papá ejemplar está seguro de que la economía se animará con esta medida del Gobierno. Yo no estoy deacuerdo, y tengo la sensación de que esta crisis no va a acabar nunca. Espero que el papá ejemplar tenga razón.
- Está muy alto, más que algunos niños de tres años, pero es delgado y fibroso y tiene un cuerpo super atlético. Creo que de mayor va a ser un cañón del colorao.
- Habla por los codos, y ya construye frases bastante largas. Dice por favor y gracias, ¿no es para comérselo?
- Estoy completamente enamorada de mi hijo, se nota?
- Han empezado las rebajas y tengo un mono terrible de arrasar en Zara y Mango. También me muero por ir al cine a ver “Sex and the city 2”. Al menos esta noche tengo noche de chicas y os aseguro que LO NECESITO, aunque no tenga nuevo modelito de las rebajas para ponerme.
- Por fin verano! Se ha hecho esperar pero ha llegado y yo estoy feliz, aunque ande sudorosa y con la frente brillante a todas horas. A Manuel también le encanta el calor y, sobre todo, la “piti” (piscina)
- Con los manguitos consigue flotar sin que le sujete nadie, y se emociona tanto que da unos gritos terribles. Lo malo es que una vez dentro del agua no hay quien le saque, aunque tenga los labios amoratados y le castañeen los dientes.
- España jugará el sábado los cuartos de final del la Copa del Mundo y nuestra casa debe de ser la única del país en la que no se ven los partidos de la roja. No nos gusta el fútbol, aunque Manuel se vuelva loco por cada pelota que ve, y no descarto que en unos años tengamos que ir a verle jugar en el equipo de alevines...
- “E mío” , se oye a todas horas… de repente ha desarrollado un instinto posesivo exagerado, y va siempre con algo en cada mano. Un coche en una mano y el chupete en la otra, Ely en una mano y un cuento en la otra, una pelota y un palo… lo que sea pero las manos ocupadas, hasta para dormir.
- Hemos descubierto que se le dan muy bien los puzles, tiene unos de animalitos que son para niños de tres años y los hace ya en un pis pas.
- Me han entrado las prisas para quitarle el pañal. De repente le veo enorme para seguir usándolo y estoy decidida a ponerme YA con este tema. Voy a quitar las alfombras de casa y a partir de mañana se acabaron los “dodotis”, al menos de día. Ya os contaré qué tal la experiencia.

miércoles, 10 de marzo de 2010

24 horas de una madre trabajadora

Mi lunes empezó el domingo 7 de marzo:

17.00h: me despido del lechón y su papá ejemplar para emprender camino al aeropuerto. Me voy a Barcelona porque al día siguiente celebro un almuerzo para la prensa catalana, pero viajo el domingo para poder pasar unas horitas con mis sobrinos. Manuel se niega a darme un besito de despedida y prácticamente me empuja para que me vaya, sin piedad alguna, con tal de cerrar la puerta tras de mí, que es uno de sus juegos favoritos.

17.50: llego por fín a la T4 de Barajas, tras haberme perdido por emescincuentas, emescuarentas y fantasmagóricas autopistas de peaje... No es que no conozca la zona, he ido cientos de veces, es que busco una gasolinera porque voy en reserva (algo bastante habitual en mí). Al final no logro acceder a ninguna de las ocho gasolineras que vislumbro desde la autopista, sigo en reserva 30 kilómetros más tarde, y encima llego con el tiempo justo. Aparco en el parking D y al bajarme del ascensor me doy cuenta de que debería haber dejado el coche en la C, que está más cerca. Prometo no olvidarme la próxima vez.

18.30 Después de casi desnudarme en el control de seguridad, y de caminar al menos dos kilómetros, llego jadeante a la puerta embarque H16, más lejos no la había. Cuando veo además que el vuelo lleva media hora de retraso me prometo a mi misma ir en AVE la próxima vez.  Escucho la conversación de cuatro chicas que sin duda vuelven de una despedida de soltera, están comentando las mejores jugadas de la noche anterior, ¡qué envidia!

21.15 llego a casa de Marta, mi comadre y disfruto un rato de sus niños. Viendo a Blanca, que ya tiene ocho años, y a los mellizos, de cinco, pienso en lo rápido que pasa el tiempo y en que tengo que aprovechar el mío con Manuel.

23.00 hablo por teléfono con el papá ejemplar, todo en orden en casa, Manuel duerme como un angelito

24.15 me acuesto junto a Blanca y al verla dormida, tan mona, pienso en cambiar ya al lechón de la cuna a la cama, aunque solo sea para poder tumbarme a su ladito.

Lunes 8 de marzo:

8.45 segundo café al volver de llevar al cole a los peques. Hace un día horrible y parece que está empezando a nevar.

12.00 reunión Telefónica con mis jefes. Cada vez nieva más y hace un frío que pela

12.30. Llego al lugar del almuerzo para prepararlo todo. Marta me acompaña. Como nos sobra media hora, y estamos algo majaretas, decidimos desafiar el temporal y salir a dar una vuelta por las tiendas.

14.00-16.00 almuerzo de trabajo con varias cancelaciones de última hora por culpa del temporal. Todas mujeres, hablamos poco de trabajo y mucho de niños, maridos, viajes, cotilleos, Shakira, los Oscars, y otros temas inconexos. Enseño orgullosa las fotos de Manuel en el móvil, todas dicen que es muy guapo. ¡Qué van a decir! Empieza a nevar en serio.

16.00 h. me pregunto si saldrán vuelos porque la nevada es impresionante. El mío es a las 17.45, así que pido un taxi en el restaurante pero pasado un rato me recomiendan pararlo en la calle porque tardan mucho en venir. Con la ayuda de algunas de mis invitadas encuentro uno bastante rápido, pero corro el riesgo de matarme porque la calle está llena de nieve y yo llevo unos tacones de vértigo, preciosos, pero nada apropiados para el día.

17.08 mostrador de Vueling, me dicen que mi vuelo está cerrado, que lo cierran 45 minutos antes de la salida. Me quiero morir. El siguiente es a las 19.00 y tengo que pagar un bonito recargo. Deprimida, me siento en un banco, me quito los tacones y me pongo las botas bajas. Llamo a mi madre para llorarle un poco y saber qué tal anda Manuel. Mi niño me manda un"mua" telefónico y hace que me sienta mejor.

1800 me compro una botella de agua en una máquina de vending

18.10 el simpático guardia del control seguridad me obliga a tirar la botella prácticamente entera para poder pasar a la zona de embarque. No entiendo nada de las normas de regulación aérea. Que alguien me explique las razones para que no se pueda  volar con una inocente botella de agua, y en cambio sí se pueda llevar un mechero, unas cerillas, o sin ir más lejos un móvil, que hasta donde yo sé se usa como detonador de explosivos...

18.30 llego a la puerta de embarque, y en cuanto el vuelo aparece en la pantallita decido ponerme en la cola. Es algo que nunca hago, pero esta vez temo que el vuelo vaya lleno y me obliguen a facturar la maleta, porque es algo grande para ir en cabina. Si eso pasa y luego tengo que recogerla en las cintas de la T4 tardaría casi una hora más en llegar a casa, vamos, casi otro viaje.

19.30 aún en la cola del embarque. Nos acaban de anunciar que va con retraso, ¡no me digas! y que saldremos en 15 minutos. Pienso que si fuera verdad aún llegaría a casa sobre las 21.30h y que vería a Manuel despierto.
20.00 empezamos a embarcar. La azafata del control mira mi maleta y decide ponerle la etiqueta fatídica, la que sin duda supone su destierro a la bodega del avión y el fin de toda esperanza de ver a mi hijo despierto. Me dá un resguardo y me indica que deje la maleta a la entrada del avión. Ni de coña. En el finger arranco aquella lacra rápidamente, saltándome alguna norma de aviación internacional, seguro, y me subo al avión con cara de nunca haber roto un plato y dirigiéndole a la otra azafata una amplia sonrisa.

20.30 "Bienvenido al vuelo xxx de Vueling, gracias por habernos elegido, para agilizar el embarque, coloca tu maleta en los compartimentos superiores..., escucha con atención las siguientes medidas de seguridad... desconecta tu móvil..." Llamadme antigua, pero me choca que me tuteen, especialmente después de haberme negado el embarque a mi vuelo, de hacerme pagar casi otro billete, de soportar un retraso de hora y media... No sé, después de un día así prefiero que me traten de usted....me siento un poco agredida.

20:40 El avión despega y me doy cuenta de que ya es irremediable, Manuel estará dormido cuando llegue. Siento una punzada de pena en el corazón. No le veré hasta mañana... Me deseo a mí misma (y a vosotras también)  feliz día de la mujer trabajadora
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