Estoy disfrutando muchísimo de estas vacaciones porque Manuel se está portando de maravilla. A sus 19 meses es un niño bastante bueno, cariñoso y obediente. He aprendido en este tiempo de maternidad que con los niños todo son etapas, así que estoy contenta de que ésta sea tan buena, e intento vivirla con alegría sin pensar demasiado en lo que pueda venir después. Aunque ni tengo todas las respuestas, ni soy experta en educación infantil, ni tampoco lo pretendo, me voy a permitir contaros hoy algunas cosillas, trucos, mañas… que a mí me sirven para conseguir que Manuel se porte bien:
-Madre previsora vale por dos: cuando salimos con Manuel intento no olvidar cosas que le entretengan en caso de apuro (léase atascos, largas esperas en la cola del super, etc.): los gusanitos nunca fallan, y también suelo llevar juguetes pequeños y variados, y, cómo no, el chupete…
-Comerle el coco: o sea, explicarle lo que va a pasar y decirle lo bién que se va a portar: ser positiva funciona, me lo dice siempre el papá ejemplar… Si pienso que Manuel se portará mal, parece que lo sabe, y lo hace, pero si pienso, y le digo, que va a ser un niño muy bueno, por ejemplo, en casa de la nana, y que mami se va a poner muy contenta…¡funciona!
-No vale decir siempre que no: he aprendido a moderar mis exigencias, y a asumir que ni yo soy perfecta, ni tampoco lo es mi enano. Así que si ponemos el suelo perdido de agua a la hora del baño, o si hay que poner la tele alguna noche para conseguir que cene, o si tengo que triturarle la comida más de la cuenta porque no quiere masticar… me repito a mí misma la siguiente frase como un mantra: no es tan grave y ésto también pasará.
-Ponerme a su altura y mirarle a la cara cuando le hablo. Pedirle las cosas a gritos desde la habitación de al lado no sirve para nada, pero si me agacho a la altura de Manuel y le digo, “vamos a guardar los juguetes antes de ir al agua patos”, y los empiezo a guardar con él, me sorprende ver cómo se pone él también a recoger y pone cada cosa en su sitio como un hombrecito.
Y lo último no es un truco, es un agradecimiento a Papá Noel que, ayudado por la yayita, nos ha traído el DVD portátil. Hoy lo hemos estrenado, nada menos que en la peluquería. Había que cortarle el pelo al lechón y no se me ocurría cómo conseguir que se estuviera quieto y evitar que le rebanaran una oreja. Nos lo hemos llevado, hemos puesto a Pocoyo, y en la peluquería se han quedado estupefactos de lo bién que se ha portado el peque. Y encima le han dejado guapísimo.Así que a partir de ahora ya sé como conseguir que Manuel se porte de maravilla no sólo en la pelu o en el coche, sino también en los restaurantes.
¡Gracias Yayita!
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