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martes, 12 de enero de 2010

Las revistas, la Preysler y yo

Una, que tiene inquietudes culturales, lee el Hola siempre que cae en sus manos. Y eso es todas las semanas, porque una de las cosas buenas de mi trabajo es que me llegan todas las revistas. Recibo las de moda, también llamadas "femeninas", tipo Vogue, Elle, Woman, Telva, que me gustan pero me deprimen un poco porque me enseñan cosas, y cuerpos, que nunca voy a a tener. También algunas de viajes, ciencia y demás, que ojalá tuviera tiempo de leer... Tengo en el despacho el Vanity Fair, que me parece una revista alucinante, pero la traigo a casa sabiendo que no podré leerme los reportajes de 15 páginas supersesudos que publican. También tengo casi todas las masculinas, o sea, las de tías en bolas, "DT", "GQ", "FHM" (¿porqué tantas siglas?), pero éstas las censuro convenientemente para que el papá ejemplar no flipe creyendo que realmente esas mujeres existen. Y luego están las revistas del corazón, de las cuales recibo Hola, Diez Minutos y Cuore, y devoro la primera y la última en cuanto encuentro un rato. La primera me gusta porque tienen el mejor papel y la mejor calidad fotográfica, enseñan casas maravillosas y muestran personajes a los que, aunque pueda aborrecer, casi siempre conozco y cuyas vidas me pueden resultar interesantes, atractivas, envidiables... a veces. Me gusta que se nieguen a sacar a los "famosillos" de tres al cuarto salidos de OT y similares, aunque sea porque son unos elitistas de aúpa...Por su parte el Cuore, cuyas fotos dejan bastante que desear, es una revista divertida a más no poder, y me encanta porque no utilizan Fotoshop y su lectura produce sobre mi estado de ánimo el efecto contrario que el Vogue o el Elle:; me encanta descubrir la celulitis que nunca nadie le había visto a Victoria Beckam, el pellejo del brazo colgante de Demi Moore o las venas terroríficas de las manos de la, por otro lado pluscuamperfecta, Angelina Jolie. Y encima, sacan ropita, bolsos, y demás, que SÍ me puedo permitir.


Y diréis, bonita, te estás desviando, y estoy no va de niños ni nada que se le parezca... Pero estáis equivocadas. Hoy he tenido uno de esos escasos ratos de tranquilidad acompañada del lechón, y mientras yo hojeaba el Hola en el sofá, él veía un Baby Einstein. Y cuando estaba yo leyendo con interés sobre la nueva  y pijísima pareja formada por Tamara Falcó y Luis Medina, va mi enano y me señala a la Preysler y me dice tan contento: "Mami". Yo, entre incrédula y halagada, le pregunto ¿dónde está mami mi amor? y vuelve a señalarme, sin ninguna duda, a la Preysler, no a su hija Chábeli ni a su otra hija Tamara, sino a la Preysler, tan convencido de que ésa era su mamá. O sea, que a ojos de Manuel me parezco a una señora que tiene la edad de mi madre pero aparenta ser más jóven que sus propias hijas. No me importa, la verdad es que está guapísima. Y, si la que será pareja favorita del Hola llega a buen puerto, habrá que ver a Isabel en la boda de su hija teniendo como consuegra a Naty... Vaya par! Ese Hola sí que no me lo pierdo.
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