Así se llama. Julio. Y vino al mundo el pasado 19 de junio, hace hoy una semana.
Espero que todo en su vida sea tan fácil y suave como su llegada. Y ojalá que sea también igual de bonito y de lleno de amor. Otro día contaré aquí el parto, pero hoy quiero detenerme un poco en mi hijo y no hablar de médicos ni hospitales.
Julio es un bebé tranquilo y tragón. Necesita mucho contacto piel con piel y ahí estoy yo para darle todo el que necesite. Es tan pequeñito como yo no recordaba, pero tiene manos sorprendentemente largas. Tiene mucho pelo, y se le queda de punta y los ojos casi azules... por poco tiempo. Me robó el corazón desde el mismo momento en que salió de mi cuerpo, y no lo ha soltado desde entonces. Julio me ha llenado de alegría, de sensaciones recobradas y otras nuevas que nunca sentí la primera vez. Sentarme en el sofá a darle el pecho teniendo al otro lado a su hermano mayor me parece ahora la definición exacta de la Felicidad.
Bienvenido al mundo, boquerón. Gracias por hacer tan feliz a tu mamá.