Manuel se lo está pasando pipa con sus primos Lucía y Mateo, que tienen casi cinco años. Son guapísimos y muy buenos, y los pobres estos días también madrugan por culpa del lechón. Pero su mayor descubrimientos estos días ha sido Luca, el labrador de la familia. Supongo que tendrá algo que ver lo mucho que a mí me gustan los perros, y que desde que tenía unos meses, cada vez que pasamos cerca de uno le digo entusiasmada, "mira qué guapo el perrito". Es increíble cómo les hacemos a nuestra imagen y semejanza, como dice Serrat en una canción que me encanta, "amenudo los hijos se nos parecen (...) cargan con nuestros dioses y nuestro idioma". Pues Manuel parece que carga con mi pasión por los perros, pero no ha heredado lo mucho que me gusta dormiiiiiiirrrrrrrr.
domingo, 19 de julio de 2009
Madrugones en Llavaneras
Es domingo, son las nueve menos cuarto y llevo casi dos horas despierta. Hoy Manuel ha amanecido a las 7:10 AM. Para pegarse un tiro. Sí, lo sé, soy muy exagerada. Pero es porque tengo mucho sueño. Lleva así desde el viernes, que es cuando llegamos a "Falcon Crest", la casa de mi prima en Llavaneras, cerca de Barcelona. El nombre es una licencia mía, creo que en realidad la casa se llama "Los Magnolios" o algo así, pero es que me recuerda mucho a esas mansiones gigantescas de las series americanas.

domingo, 5 de julio de 2009
Primeros Pasos
Hoy Manuel ha dado sus primeros pasos sin ayuda. Ha sido muy emocionante para los tres, y estamos muy contentos de que haya ocurrido estando tanto su papá como yo para verlo. He tenido la suerte de poder captar un vídeo del momento. Sé que es difícil de creer, pero yo SABÍA que iba a ocurrir, ¡y estaba preparada con la cámara!
Ahora comienza una nueva étapa, ¡Manuel bípedo! Qué rápido crece. Cada vez es más niño y menos bebé y eso me dá un poco de pena. Pero solo un poco, porque en realidad me encanta ver como se va haciendo mayor, verle contento, confiado y deseoso de avanzar y de aprender, y celebrar con él cada uno de sus logros.
Después ha estado un rato practicando, no quería hacer otra cosa, y se reía como loco a cada paso.
Agotado por tantas emociones, se ha quedado frito en el coche... el merecido reposo del guerrero.
Ahora comienza una nueva étapa, ¡Manuel bípedo! Qué rápido crece. Cada vez es más niño y menos bebé y eso me dá un poco de pena. Pero solo un poco, porque en realidad me encanta ver como se va haciendo mayor, verle contento, confiado y deseoso de avanzar y de aprender, y celebrar con él cada uno de sus logros.
sábado, 4 de julio de 2009
Vacaciones abueriles
Seguramente ya he comentado aquí lo importantes que son las abuelas de Manuel. Más que importantes: FUN-DA-MEN-TA-LES. Ambas derrochan cariño y ternura hacia el lechón, le llevan al parque, le sacan de paseo, le compran ropita y juguetes, le dan la merienda... Y se quedan con él cuando papá y mamá necesitan un "kit-kat" de la difícil tarea de la paternidad. Así, nosotros podemos hacer esas cosas que antes no valorábamos nada y ahora nos hacen suspirar: salir a cenar, al cine, o incluso de fin de semana...
Pero, llega el mes de julio y las abuelas, cual si fueran golondrinas, emigran a la playa. Así, sin contemplaciones, sin rellenar un cuadrante vacacional para evitar coincidencias... ¡Les parecerá bonito! Y nos dejan abandonados a nuestra suerte, sin recursos, ni descanso.
La vida sin abuelas es mil veces peor. Ayer nos invitaron a una cena libanesa en el Hotel Intercontinental. El plan no podía ser más apetecible, habían traído un chef de esos con "nosecuantasestrellas" y la degustación prometía ser histórica... Pero sin abuelas, nada que hacer. Intentamos que se quedara Lara, la sobrina de David, que está estudiando para ser profe de infantil y así hace prácticas... pero no coló. Tiene 20 años, era viernes noche y tenía planes, lógico! Así que anoche "disfrutamos" como nunca de la paternidad. Y no parece que esta noche vaya a mejorar la cosa.
En fin, menos mal que está para comérselo. ¿o no?
sábado, 27 de junio de 2009
Primeros días de verano
Ayer por la tarde bajamos a la piscina del "poli". Está delante de casa y el año pasado, cuando Manuel tenía solo dos o tres meses, ya habíamos estado pero, claro, nada que ver. Esta vez se lo pasó como un enano gateando por la charquita que hay para los niños, chapoteando y hablando su particular versión del japonés, que es para desternillarse..."tiquitacachucapacaricattttiaachapucacaba...." y así todo el día. Creo que va a ser la primera de muchas tardes de piscina este verano, porque en el parque ya no hay quien aguante el calor y en la piscina se está muy a gustito.
Mientras tanto, Michael Jackson ha muerto y no se habla de otra cosa. El primer vídeo musical que recuerdo es el de Thriller, con los muertos vivientes bailando lo que entonces llamábamos "breakdance", era genial! y entonces Michael era mulato, y hasta guapo... Para cuando Manuel lea ésto seguramente el mito de Michael Jackson será un poco como el de Elvis Presley, y habrá quien diga que está viviendo en Marte en una burbuja creada especialmente para él, y que se ha vuelto verde o algo por el estilo... Al tiempo.
Hablando del rey del pop, Manuel cada día se pirra más por la música y se ha vuelto de lo más bailón. En cuanto oye sonar una canción, o incluso la sintonía del telediario, sigue el ritmo con el culito y se menea con un salero que no sé muy bién de quién le viene. Bueno, puede que de su nana, que siempre ha sido bailona. Se apoya en el mueble de la tele y baila señalando el Ipod para que se lo encienda... qué peligro tiene! Me hace muchísima gracia... Y levanta los bracitos y todo para hacer aún más fiesta. A veces yo también me pongo a bailar con él y se parte de risa, y ya si está su padre y se une es el colmo de la diversión, y nos cubre de babas por la emoción del momento. Pero claro, no toda la música le gusta por igual, y prefiere los ritmos latinos. Será porque Inés le viene educando el oído hacia el merengue y la salsa del Caribe. También le gusta Shakira y Sabina, y se ríe como loco cuando le pongo un disco de canciones infantiles interpretadas por Rosa León.
Estos últimos días el trabajo me ha tenido muy absorbida y he pasado muy poco tiempo con Manuel, así que estaba deseando que llegara el fin de semana para disfrutarle a tope.
Mientras tanto, Michael Jackson ha muerto y no se habla de otra cosa. El primer vídeo musical que recuerdo es el de Thriller, con los muertos vivientes bailando lo que entonces llamábamos "breakdance", era genial! y entonces Michael era mulato, y hasta guapo... Para cuando Manuel lea ésto seguramente el mito de Michael Jackson será un poco como el de Elvis Presley, y habrá quien diga que está viviendo en Marte en una burbuja creada especialmente para él, y que se ha vuelto verde o algo por el estilo... Al tiempo.
Hablando del rey del pop, Manuel cada día se pirra más por la música y se ha vuelto de lo más bailón. En cuanto oye sonar una canción, o incluso la sintonía del telediario, sigue el ritmo con el culito y se menea con un salero que no sé muy bién de quién le viene. Bueno, puede que de su nana, que siempre ha sido bailona. Se apoya en el mueble de la tele y baila señalando el Ipod para que se lo encienda... qué peligro tiene! Me hace muchísima gracia... Y levanta los bracitos y todo para hacer aún más fiesta. A veces yo también me pongo a bailar con él y se parte de risa, y ya si está su padre y se une es el colmo de la diversión, y nos cubre de babas por la emoción del momento. Pero claro, no toda la música le gusta por igual, y prefiere los ritmos latinos. Será porque Inés le viene educando el oído hacia el merengue y la salsa del Caribe. También le gusta Shakira y Sabina, y se ríe como loco cuando le pongo un disco de canciones infantiles interpretadas por Rosa León.
Estos últimos días el trabajo me ha tenido muy absorbida y he pasado muy poco tiempo con Manuel, así que estaba deseando que llegara el fin de semana para disfrutarle a tope.
lunes, 22 de junio de 2009
Ropita para bebés
Cada vez me cuesta más trabajo encontrar ropa que me guste para Manuel. Menos mal que tengo una buena herencia de su primito Mateo, con lo que tengo que comprar poquitas cosas para completar el armario del peque.

Lo que me pasa es que soy un pelín especial para los colores, y desde que Manuel tiene un año y utiliza la talla 18 meses, cada vez se complica más la cosa. Me explico: a mí me gusta llevar a Manuel vestido en colores suaves, pastel: celeste, beige, blanco, piedra, marrón... en esa gama, que no es ni más ni menos que la que yo misma utilizo para vestirme acompañada del imprescindible negro. En los primeros meses no había problema. Podía vestir a Manuel en los colores que me gustan sin caer en la cursilería ni ponerle pololos ni volantes, que me espantan... y le llevaba tan mono. Vale, hasta ahí todo bién.
Pero Manuel crece. Yo diría que desmesuradamente, y ahora es un bebé muy grande, pero al fin y al cabo un bebé, y no quiero vestirle como si fuera un adolescente problemático, sino como lo que es, un dulce y adorable BEBÉ, que no merece utilizar determinados colores y estampados que considero horteras y estresantes (vale, sí, soy un poco radical)... Como mucho le puedo poner algo rojo, porque me encanta cómo le sienta y combina muy bién con el beige y su gama, pero hay ciertos colores, como el naranja, en todas sus tonalidades, el amarillo y el verde chillón... digamos que no entran en mis planes. Y aquí es donde me encuentro con el problema. En la mayoría de comercios, la ropa de bebé a partir de 12 meses es estridente y chillona. De pronto, se acabaron los ositos azules sobre fondo blanco y sólo encuentro ranas, dinosaurios y muñecos Disney por todas partes sobre fondos amarillos y, lo que es peor... NARANJAS!!!
Planta de niños de El Corte Inglés. Numerosos percheros de los que cuelgan prendas infantiles monísimas en tonos pastel. Encuentro el pijamita que busco, blanco con un motivo azul en la pechera. Estará muy guapo, decido llevármelo. Le pregunto a la señorita si lo tienen en talla 18 meses, "no, este perchero es solo hasta 12 meses, a partir de 18 tienes que mirar allí", dice tan contenta mientras señala otro burro repleto de prendas espantosas entre las que, cómo no, predomina el naranja... Aquí la prueba.

Me voy sin pijama.
Menos mal que Manuel tiene dos abuelas.
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